jueves, 21 de octubre de 2010

La dulce y tierna humanidad

Cuando este país aún se movía en el círculo de las tinieblas, que ocultaba cualquier destello de progreso bajo el manto de la férrea dictadura franquista y era muy arriesgado dar un paso adelante en defensa de las libertades y ,más aún, ofrecer servicios jurídicos a los presos políticos que tenían la desgracia de caer en las garras de la Brigada Político Social, sólo un grupo de jóvenes abogados fue capaz de renunciar a la posibilidad de un futuro brillante, asumiendo como suyas las reivindicaciones de los más desfavorecidos, dando la cara en los tribunales en oposición a los fiscales y jueces adictos al régimen.
Algunos pagaron con su vida el atrevimiento, como los letrados asesinados en la matanza de Atocha, y todos, vivieron la constante frustración de ver perdidas, una tras otra, las causas de sus representados en sentencias basadas en unas leyes que consideraban grave delito incluso la posibilidad de pensar.
Leo con auténtico disgusto que una de estas abogadas, Cristina Almeida, decide jubilarse alegando un insuperable cansancio del partidismo descarado de los jueces y que abandona los tribunales para dedicar su tiempo a colaborar en ayuda de las mujeres, un campo que también se atrevió a defender valientemente desde sus inicios, cuando nosotras aún necesitábamos permiso paterno o marital para cosas tan simples, como abrir una cuenta bancaria a nuestro nombre.
Cristina ha sido, desde siempre, una persona muy especial. Valiente y generosa, ideológicamente convencida de sus argumentos y fundamentalmente, un exponente de dulce y tierna humanidad.
Nunca le tembló el pulso para ser la primera en poner en riesgo su propia integridad, si el argumento que se le planteaba le parecía de justicia y enumerar la lista de personas anónimas a las que en algún momento ayudó, constituiría una labor que podría llevarnos años de trabajo.
Firmemente creyente en la causa feminista, todos podemos recodarla encabezando las manifestaciones a favor de unas leyes más progresistas para la igualdad de los géneros, estampando su firma en un manifiesto en el que un grupo de bravas mujeres confesaban haber abortado, en solidaridad con unas ciudadanas detenidas y encarceladas por haberse visto obligadas a hacerlo, cada cual por algún problema diferente.
Siempre ha puesto voz a los más débiles en un lenguaje sencillo y popular, de ese que todo el mundo entiende y en los organismos políticos de los que ha formado parte, su trayectoria ha sido ejemplar, sin una sombra de sospecha hacia ninguna inclinación que pudiera favorecer sus intereses particulares o su mejora económica personal.
A nadie negaba un momento para escuchar de cerca el problema que quisiera contarle, ni tampoco su asesoramiento (en muchas ocasiones gratuito) o su representación legal, de resultar preciso
Su desencanto justificadísimo con el sistema, priva de hecho a esta nación de una de las mujeres más válidas de los últimos tiempos y causa un hondo dolor en quienes conocemos su currículum, que sea por esta causa su abandono y que además, lo haga de manera tan discreta que sólo merezca una breve reseña en una página interior de algún periódico, nos produce la necesidad de manifestarle nuestra solidaridad y apoyo para que sea consciente de lo importante que ha sido en nuestras vidas.
Estoy segura de que allá donde dirija su colaboración a partir de ahora, su espíritu libre y libertario, será capaz de llevar a cabo grandes cosas, como no puede ser de otra manera, siendo como ella es honrada a carta cabal y defensora a ultranza de su ideología.
Sin embargo, el desagradecido tratamiento que los medios de comunicación han dado a la noticia, no hace otra cosa más que demostrar la poca importancia que, valores como la decencia, han terminado por tener en esta desastrosa situación que nos envuelve.
A mí, me importan, y mucho. Por tanto, no podría permitirme- en conciencia- dejar pasar la ocasión sin dar las gracias a Cristina por su dedicación exclusiva a gente sin importancia, como yo. Ahora, y en los tiempos difíciles del miedo.
Mucha suerte en sus nuevos proyectos.´





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