A veces me asalta un poema.
Me aturde,
me martillea los latidos del alma
con su necesario ritmo frenético
batallando por aflorar,
por asomar desde dentro inconsciente y puro
como la risa adolescente.
Me busca sin tregua
haciéndome desvalida y torpe.
Sin suficiente resistencia
a la ardorosa pasión de sus caricias,
me esclaviza
eligiendo entre una multitud
éstas y no otras palabras.
Abusa
de mi hospitalidad ,
de mi dignidad
y de la paciencia
con que espero la caída de la tarde,
quebrantando la paz de los rincones
conscientemente ocultos
de mi casa.
Transformando mi yo,
a veces me asalta un poema
y me convierto en un capricho
entre las manos hacedoras de las musas.
lunes, 14 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario