martes, 22 de junio de 2010

Abstenerse







A la hora de la verdad, ninguna de las grandes formaciones políticas se atreve a decir que NO a la Reforma Laboral de Zapatero. Se escudan en la ambigüedad de la abstención con la excusa de que se ha quedado incompleta pero sin aclarar qué añadirían si fueran ellos los autores del texto.
Caminan eso sí, pasillo arriba y abajo del Congreso cerrando puertas a los informadores, aparentando sesudas reuniones en las que finalmente, no hay acuerdos y les encantan los posados ante la televisión utilizando su mejor oratoria para no decir absolutamente nada.
Buscan peperos y nacionalistas un protagonismo mediático con el que publicitar sus futuros programas electorales sin arriesgar una sola propuesta que anticipe a los ciudadanos sus intenciones en el caso hipotético de que alcanzaran el poder.
Rajoy no se aventura a que sus propósitos resten empuje a los buenos resultados que le auguran las encuestas y vascos y catalanes callan esperando pacientemente vender al ganador sus apoyos a cambio de cualquier prebenda todavía no resuelta para sus respectivas autonomías.
Sólo los partidos de menor representación plantan cara al conflicto obsequiando al presidente con un NO sonoro, claro y contundente, pero es inútil su esfuerzo porque si ya no pintan nada con el actual gobierno, es de imaginar cual será su relevancia si el Partido Popular se corona victorioso en los comicios.
Mientras, el presidente de la Patronal se descuelga con la lindeza de que seria útil considerar la potestad de los empresarios para no acogerse a los convenios colectivos, en caso de crisis. Y respira profundamente.
La indefensión de los trabajadores es tan absoluta que sería un punto a considerar fomentar seriamente la anarquía, en vista de la nula representación que nos queda para defender nuestros derechos.
Son tan iguales las opciones y tan desastrosas las perspectivas que se ciernen sobre nosotros, que nuestra soledad se hace inmensa y el panorama político desolador e inviable.
Pero la Selección Española de fútbol ganó ayer su primer partido en el Mundial y acapara las primeras páginas de los periódicos. Ahora los cinco millones de parados son, por arte de magia, cinco millones de hinchas.
¡Qué país¡…

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