martes, 25 de mayo de 2010

Banqueros con sotana





La intervención del Banco de España en Caja Sur plantea una disyuntiva difícil de superar para quienes miramos desde fuera la sin razón que provoca esta crisis y los acontecimientos que se suceden aceleradamente ante nuestras miradas atónitas de neófitos en estas materias.
Uno tiene la errónea idea de que las religiones proceden siempre de doctrinas que procuran primordialmente, un bien para el ser humano y que el sacerdocio ha de partir de una ejemplificación transparente de los dogmas que una fe determinada conlleva. La lectura de los llamados libros sagrados para los practicantes, habrían de suponer una ejecución estricta de los principios fundamentales de esa religión que reclamara explicaciones a aquellos que se apartaran del camino incurriendo en lo que ellos llaman pecado.
Roza el escándalo el hecho trascendental de que la religión católica y por ende sus representantes directos, sean dueños de una Banca. Si no recuerdo mal, su ideario ha de estar sin discusión, al lado de los pobres y su más fiel representante, Jesucristo, se despojó de todos sus bienes materiales para dedicarse al predicamento de su fe desdeñando a los mercaderes e incluso expulsándolos de los templos.
Por el contrario, las altas jerarquías eclesiásticas que han encabezado la dirección de Caja Sur, se han negado sistemáticamente a una fusión beneficiosa para la conservación de los puestos de trabajo de los empleados de esta entidad y han preferido la intervención del Estado con tal de no renunciar a los rendimientos que a título personal, les reportaba su itinerario curricular al frente del organismo.
Curiosamente, en esta época convulsa que sacude a Europa tambaleando los cimientos de sus estructuras económicas en una lucha feroz y despiadada contra los derechos laborales y el bienestar de la sociedad, nadie ha mencionado en ningún momento que haya el menor atisbo de crisis en los Estados Vaticanos, a pesar de ser uno de los más pequeños del mundo.
Esta paradoja hiere la susceptibilidad incluso de los creyentes más recalcitrantes poniendo en tela de juicio la totalidad de un ideario que entra en clara contradicción con las prácticas diarias de sus dirigentes y lleva a una reflexión humanamente lógica sobre la autenticidad de los pilares en que esta religión se asienta y qué es lo verdaderamente importante de su fondo y su historia.
La sensatez indicaría la necesidad perentoria de que quienes todo lo tienen organizaran un plan urgente de ayuda para satisfacer las necesidades de los menesterosos como mandan los cánones, pero la respuesta de estos religiosos metidos a banqueros y comerciantes es el más absoluto silencio.
Obligatoriamente, su credibilidad ya bastante debilitada por los casos de pederastia, el machismo exacerbado y su intolerancia hacia grupos de homosexuales e incluso simplemente laicos, su ingerencia continuada en los asuntos de Estado y su apoyo incondicional a las clases poderosas , incurre gravemente en una degeneración intolerable para las personas de bien, que no hacen otra cosa que preguntarse con qué autoridad moral se atreven aún a exigir ayuda monetaria de los ciudadanos si no es para otra cosa que la de mantener un modo de vida exuberante al que no quieren renunciar, simplemente.
Los países europeos debieran exigir una explicación transparente de los devaneos del Vaticano con la economía y desde luego, retirar de inmediato cualquier tipo de acuerdo que beneficie su acumulación de riquezas y la usura que demuestran sus accionistas más relevantes.
No me extraña que su única carencia se base en un decrecimiento de las vocaciones religiosas ya que su ejemplo no puede ser más descorazonador para quienes albergaran una mínima dosis de fe y que se ven ahora abandonados en el abismo de las terribles tinieblas de un materialismo feroz totalmente alejado de la misericordia o el amor hacia el prójimo.





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