martes, 16 de octubre de 2018

Vivir sin miedo



Otra vez, el PP, Ciudadanos y también  la nueva ultraderecha española de VOX, comienzan a jugar con los sentimientos más profundos que habitan  dentro de cada uno de nosotros, tratando denodadamente de aterrorizarnos ante cualquier movimiento que lleven a cabo los Partidos de izquierda españoles, procurando plantar una semilla de inseguridad proveniente directamente del terror y denostando la legalidad de una ideología que se asienta en unos pilares fundamentales que no pueden tener más vigencia.
Ya se vuelven a oír las voces de los agoreros preconizando una caída de la Economía, si Sánchez consigue sacar adelante los presupuestos pactados con Podemos y a sonar todas las alarmas que se encienden en las cabezas de los conservadores, cada vez que su intuición les dice  que se les puede escapar el poder, porque las medidas que se están tomando y que tienen esencialmente tintes de carácter social, empiezan a satisfacer a las gentes, cansadas hasta el hartazgo de las políticas de recortes y austeridad que siempre terminan pagando las clases más desfavorecidas, pero que tanto gusta  poner en práctica a los moderados.
Acudir al tema de una nueva recesión o al rescate que llevado a cabo por Mariano Rajoy, para redimir la mala gestión de la Banca española  y que estamos pagando todos los ciudadanos honrados, a los que se nos obligó a ceñirnos el cinturón, hasta límites insosteniblemente severos, se convierte de nuevo, como si hubiéramos perdido la memoria, en la estrategia más utilizada en las comparecencias públicas de Casado y Rivera, que buscan desesperadamente generar un estado de profunda ansiedad que no nos permita siquiera disfrutar de las pequeñas mejoras que se nos ofrecen.
Estos patriotas de pacotilla, que bandera en ristre recorren la geografía del país proclamándose salvadores de una tierra que no necesita de sus servicios, sino de un empujón que devuelva a la Sociedad la dignidad que ellos mismos le arrebataron, gustan de profetizar catástrofes y calamidades, afirmando que nos aguarda un futuro absolutamente negro e incierto, basando el grueso de su argumentario, simplemente en el hecho de que la izquierda esté consiguiendo una cierta unidad y sin poder demostrar que las acciones encaminadas a mejorar la calidad de vida de los españoles, no vayan a funcionar como ha ocurrido, sin ir más lejos, en Portugal, que ha conseguido un crecimiento que jamás se hubiera hecho realidad si se hubieran seguido las directrices que aquí proponen las derechas.
Pero el mito de que con  los Gobiernos de izquierdas no puede funcionar bien la economía se ha convertido en una tesis recurrente que suele usarse con tanta frecuencia, como admita el momento en el que se vive, aunque se olvida, creo que deliberadamente mencionar, que aquel crecimiento económico ocurrido en la etapa de Aznar, trajo como consecuencia, no sólo la burbuja inmobiliaria que nos llevó a una crisis que todavía estamos padeciendo, sino que uno de sus principales actores, en concreto Rodrigo Rato, por entonces Ministro de Economía, se halla inmerso en una serie de temas judiciales, acusado de malversación, blanqueo y otras muchos delitos nada ejemplarizantes, por cierto.
Acusar sin pruebas a los demás, impedir taxativamente que puedan probarse otras vías que no sean las que las derechas proponen, para conseguir desarrollo y progreso, aunque haya que batallar con la Comunidad Europea, supone, sobre todo por esa costumbre de amedrentar a la ciudadanía con películas de terror, un gravísimo atentado contra la libertad de opinión y voto de todos , aunque hace tiempo que no necesitamos tutores que nos ayuden a pensar o decidir, pues somos muy capaces de hacerlo  por nosotros mismos.
Vivir sin miedo, hace posible no sólo que los problemas se afronten con una tranquilidad que no te permite estar encadenado a la oscuridad de un estado permanente de alerta, sino también que pueda fructificar en nuestro interior la esperanza y la creencia de que es posible, con lucha y esfuerzo, obtener una vida mejor, lejos de las penalidades y miserias que nos trajeron, puerta a puerta, Rajoy y sus Gobiernos.
Confiar en la palabra de estos echadores de cartas, expertos en magnificar desgracias y tragedias, dejarse encadenar al pánico y al recelo que maniatan nuestra libertad de movimientos, impidiéndonos avanzar física e intelectualmente, no puede, sino significar un inaceptable error que además de causar daños irreparables en nuestros sentimientos, nos condenan a un ostracismo del que desgraciadamente sabemos mucho los que llevamos a la espalda un buen número de años vividos.
Les pido desde aquí, que se atrevan a juzgar por sí  mismos, incluso sin oír los mensajes de nadie, si lo que se les pone por delante les convence y conviene, o si por el contrario, prefieren permanecer anclados a la situación personal que padecen en la actualidad, sumisos ante los designios de los que precisamente la provocaron, aunque nunca participaron particularmente de las obtusas medidas que tanto defendieron.
Sean valientes, al menos para pensar. Huyan de los cantos de sirenas y los augurios malintencionados que susurran en sus oídos aquellos que desean, por encima de todo, el poder y hagan valer, expulsando el miedo de sus corazones, su opinión, pues finalmente, son ustedes, somos nosotros, los que con nuestros votos ponemos o quitamos Gobiernos.


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