jueves, 18 de octubre de 2018

En busca de un acuerdo



No sé a ustedes, pero  a mí  me parece profundamente interesante el hecho de que Pablo Iglesias haya decidido visitar en prisión a Oriol Junqueras, ya que lo hace y así se ha preocupado de aclararlo, a título personal y no con la presunción de ser una especie de delegado del Gobierno, como han sugerido los principales líderes de PP y Ciudadanos, fieles a su crítica a la totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado que fue presentado hace sólo unos días.
Tampoco veo yo a Iglesias esta vez, especialmente preocupado por acaparar  protagonismo político, como ha manifestado la Presidenta de la Junta de Andalucía, que no puede ocultar la aversión que siente hacia Podemos, sino más bien, interesado en que puedan salir adelante los acuerdos pactados con el PSOE y  que beneficiarían, en el plano social, a miles de familias necesitadas, aunque para su aprobación sean estrictamente necesarios los votos de los independentistas catalanes, como todos sabemos.
La reunión propuesta por Iglesias parece ir encaminada únicamente en este sentido y convendría por cierto recordar  que el triunfo de la Moción de Censura no se hubiera producido nunca sin la intermediación que llevaron a cabo los podemitas con los separatistas catalanes, en aquellos difíciles momentos, sobre todo, porque el no haber apoyado la aplicación del 155, su margen de maniobra, fundamentalmente con Esquerra Republicana fue mucho mayor y permitió un tipo de negociación menos tensa que finalmente, terminó por fructificar, en un acuerdo.
Sucede ahora, que no es sólo el Partido en el Gobierno el que presenta el borrador de los PGE, sino que cuentan ya con el apoyo de la Formación morada , a la que los grupos independentistas no sólo no pueden exigir ningún tipo de intervención en el problema de sus presos , sino que en cierta media, les deben el agradecimiento por el apoyo que siempre dieron a la petición de la convocatoria de un Referendum pactado y el haber reclamado en reiteradas ocasiones la vía del diálogo y la negociación, para la resolución del conflicto.
Si Junqueras tiene cabeza, que la tiene y está dispuesto a escuchar lo que tiene que decirle Iglesias y que tiene mucho que ver con la ideología que representa la Esquerra Republicana que lidera, seguramente entenderá con facilidad que oponerse a la aprobación de estos PGE supondría negar a los catalanes las mejoras que se proponen en el texto y también que su situación personal y la de sus compañeros encarcelados ha de ser, necesariamente desligada de este asunto que se ciñe estrictamente al plano de la Economía y que nada tiene  que ver con los problemas judiciales, en los que por cierto, poco  puede ni debe hacer el Poder Ejecutivo, pues la Justicia ha de desenvolverse ante todo, con total independencia.
El mensaje, que no puede ser más claro y que no llega de parte del Gobierno español, sino de un Partido que comparte muchas afinidades con el que lidera Junqueras, ha de ser oído sin embargo, con apertura mental y no enmarcarse empecinadamente en el plano de las reivindicaciones propias del separatismo, pues lo que se dirime resulta ser de suma importancia para la subsistencia diaria de los ciudadanos y su rechazo podría conducirnos a la necesidad de convocar nuevas elecciones generales, cosa que no convendría para nada, ni a la actual cúpula de la  Generalitat, ni a los presos.
Esperemos que Iglesias ponga toda la carne en el asador y no ahorre en esfuerzos para conseguir convencer a Junqueras de la conveniencia de secundar este acuerdo y sobre todo, para que olvide las presiones que últimamente está recibiendo de parte de los partidarios de Puigdemont, porque la realidad en la que viven los catalanes es para el ex President exiliado, cada vez más desconocida y dar la espalda a la oportunidad de poder mejorarla sustancialmente, constituiría un gravísimo error que seguramente terminarían pagando también, estos socios ocasiónales que conforman la unión secesionista.
Todos albergamos la ilusión de que las dotes de convicción de Iglesias funcionen en esta reunión con Junqueras y que la coherencia que ha demostrado con su actitud, el líder de Esquerra Republicana, se imponga sobre la terquedad de mezclar asuntos que nada tienen que ver, como vienen haciendo desde hace unos días los de Torra, empeñados en solucionar, por el medio que sea, un problema que sólo compete al ámbito judicial y que por tanto, escapa al poder del Gobierno.
Este es uno de esos momentos trascendentales en el que uno tiene la obligación de decantarse entre dos opciones distintas. Una, es la que proponen Sánchez e Iglesias y la otra, la que defienden al unísono Ciudadanos y PP. Imaginen, por un instante,  a los independentistas votando junto a ellos.


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