Con
un enfado monumental, al intuir que los presupuestos pactados por Sánchez e
Iglesias pudieran finalmente salir adelante, los Partidos de derechas españoles
recurren a toda clase de subterfugios, incluida la estrategia del miedo que
comentábamos ayer, como si no pudieran consentir que el timón que han manejado
en materia económica durante los últimos años haya cambiado de manos y la
dirección que ha venido incidiendo en políticas de austeridad y recortes, no
fuera susceptible de ser virado, por
mucho que haya estado perjudicando la situación de penuria que padecen las
familias españolas.
No
contentos con dedicarse a recorrer todo el territorio nacional denostando allá
dónde van, el contenido de estos presupuestos y amenazando al personal del
peligro de que en nuestro país pueda suceder lo mismo que está ocurriendo en
Italia, aunque todos sabemos muy bien cómo se las gasta Salvini, a Pablo
Casado, actual líder del PP, se le ha ocurrido la feliz e insólita idea de
desplazarse hasta Bruselas para entrevistarse personalmente con Ángela Merkel,
con la única intención de convencer a la lideresa alemana de que haga valer su
autoridad en las altas Instancias europeas, para que rechacen de plano el
proyecto presentado por los socialistas, con la excusa de que no se ajusta a
los planes que desde allí se habían establecido para el caso de España.
Debe
pensar Casado, víctima de su corta experiencia, que la Merkel ha de ser
considerada en la Unión, como una especie de Señorita Rottenmeier, a la que se
puede acudir en el patio del colegio, a quejarse de la conducta de los compañeros
y que haciendo gala de la acritud de carácter que la define, le va a faltar
tiempo para llamar al orden a Sánchez, castigándole
si es preciso, de rodillas en el rincón, delante de toda la clase, para que
aprenda de una vez que saltarse las normas impuestas por la autoridad, conlleva
un correctivo disciplinario del estilo de los que se empleaban en los años
cincuenta, cuando una era pequeña.
Poco
han tardado Sánchez y los suyos en tildar esta conducta pueril e incomprensible
como una forma de deslealtad, aunque para ser justos, habría que señalar que más
que una falta grave, lo que comete Casado es la incorrección de convertirse en
ese chivato que habita en todas las aulas de todas las escuelas y al que nadie
puede ver, por considerar que pelotillear a los maestros resulta ser,
sencillamente, deleznable y rastrero.
Ya
le advierte Borrell, con cierto tinte de sorna, que bien podía haberse ahorrado el viaje, pues parece que Europa
aceptará sin reservas el plan de los presupuestos y en cierta medida, debe
tener razón, pues aunque los separatistas catalanes no hayan dado su aprobación
de momento, parece que podrían hacerlo en el último minuto, con tal de evitar
que se precipitara la convocatoria de elecciones y el consabido sofocón que podría
sobrevenirles, si las ganaran las derechas.
Haría
bien el señor Casado, que a veces parece que no da más de sí, en preocuparse
por la cantidad de votos que su Formación está perdiendo en los últimos tiempos y en ahondar un poco
más en los contenidos que propone para el país su Partido, porque hasta ah ora,
lo único que le vemos hacer, es andar zascandileando por la geografía del país,
bandera en ristre y cánticos al viento y reclamar, una y otra vez, hasta la
saciedad, la aplicación del 155 en Catalunya, como si las demás Autonomías no
contaran y eso que acusa a Sánchez de ir en contra de los intereses de su amada
España.
Está
resultando Casado, ciertamente bobalicón y cansino y demostrando fehacientemente que los rumores sobre su
formación académica algo de razón deben tener, pues política, lo que se dice
política, en el sentido más estricto de la palabra, no está haciendo ninguna,
pues todo su discurso se circunscribe, indefectiblemente, a criticar cualquier
cosa que hace el Gobierno y a proclamar una españolidad que se le supone de
antemano, por el mero hecho de haber nacido aquí y que por tanto, no hace falta
que nos recuerde una vez, cada diez segundos.
Si
flemático y aburrido era Rajoy, éste le gana por goleada, pues al menos el ex
Presidente ofrecía de vez en cuando algunas perlas de inestimable contenido,
que brillan por su ausencia desde que Casado se ha hecho con el mando, pues su
grado de insulsez no puede ser más monumental, ni sus palabras más proclives a
provocar el tedio en quiénes las escuchan.
Buena
faena le ha caído a Merkel, si por una mera cuestión de educación, decide oír
al chivato y le permite entrar en materia, por lo que haría bien en no dar
demasiada cuerda al recién llegado, pues no debe haber conocido, en toda su
carrera política, a nadie que hable más y diga menos.
En
fin, en este lío andamos metidos y aunque algunos lo ven como una afrenta, a mí
no se me ha ocurrido otra cosa que intentar abordarlo desde un plano satírico, ya
que me parece éste, un personaje sin ningún carisma y nada de emoción, al que
habrá que enseñar de algún modo, que el humor es absolutamente necesario en la
vida, a ver si va aprendiendo esta lección que no necesita presencia ni trabajo,
para que te otorguen un título en la materia.

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