miércoles, 17 de octubre de 2018

El patio del Colegio




Con un enfado monumental, al intuir que los presupuestos pactados por Sánchez e Iglesias pudieran finalmente salir adelante, los Partidos de derechas españoles recurren a toda clase de subterfugios, incluida la estrategia del miedo que comentábamos ayer, como si no pudieran consentir que el timón que han manejado en materia económica durante los últimos años haya cambiado de manos y la dirección que ha venido incidiendo en políticas de austeridad y recortes, no fuera susceptible de ser virado,  por mucho que haya estado perjudicando la situación de penuria que padecen las familias españolas.
No contentos con dedicarse a recorrer todo el territorio nacional denostando allá dónde van, el contenido de estos presupuestos y amenazando al personal del peligro de que en nuestro país pueda suceder lo mismo que está ocurriendo en Italia, aunque todos sabemos muy bien cómo se las gasta Salvini, a Pablo Casado, actual líder del PP, se le ha ocurrido la feliz e insólita idea de desplazarse hasta Bruselas para entrevistarse personalmente con Ángela Merkel, con la única intención de convencer a la lideresa alemana de que haga valer su autoridad en las altas Instancias europeas, para que rechacen de plano el proyecto presentado por los socialistas, con la excusa de que no se ajusta a los planes que desde allí se habían establecido para el caso de España.
Debe pensar Casado, víctima de   su corta experiencia, que la Merkel ha de ser considerada en la Unión, como una especie de Señorita Rottenmeier, a la que se puede acudir en el patio del colegio, a quejarse de la conducta de los compañeros y que haciendo gala de la acritud de carácter que la define, le va a faltar tiempo para llamar al orden a Sánchez,  castigándole si es preciso, de rodillas en el rincón, delante de toda la clase, para que aprenda de una vez que saltarse las normas impuestas por la autoridad, conlleva un correctivo disciplinario del estilo de los que se empleaban en los años cincuenta, cuando una era pequeña.
Poco han tardado Sánchez y los suyos en tildar esta conducta pueril e incomprensible como una forma de deslealtad, aunque para ser justos, habría que señalar que más que una falta grave, lo que comete Casado es la incorrección de convertirse en ese chivato que habita en todas las aulas de todas las escuelas y al que nadie puede ver, por considerar que pelotillear a los maestros resulta ser, sencillamente, deleznable y rastrero.
Ya le advierte Borrell, con cierto tinte de sorna, que bien  podía haberse  ahorrado el viaje, pues parece que Europa aceptará sin reservas el plan de los presupuestos y en cierta medida, debe tener razón, pues aunque los separatistas catalanes no hayan dado su aprobación de momento, parece que podrían hacerlo en el último minuto, con tal de evitar que se precipitara la convocatoria de elecciones y el consabido sofocón que podría sobrevenirles, si las ganaran las derechas.
Haría bien el señor Casado, que a veces parece que no da más de sí, en preocuparse por la cantidad de votos que su Formación está perdiendo  en los últimos tiempos y en ahondar un poco más en los contenidos que propone para el país su Partido, porque hasta ah ora, lo único que le vemos hacer, es andar zascandileando por la geografía del país, bandera en ristre y cánticos al viento y reclamar, una y otra vez, hasta la saciedad, la aplicación del 155 en Catalunya, como si las demás Autonomías no contaran y eso que acusa a Sánchez de ir en contra de los intereses de su amada España.
Está resultando Casado, ciertamente bobalicón y cansino y demostrando  fehacientemente que los rumores sobre su formación académica algo de razón deben tener, pues política, lo que se dice política, en el sentido más estricto de la palabra, no está haciendo ninguna, pues todo su discurso se circunscribe, indefectiblemente, a criticar cualquier cosa que hace el Gobierno y a proclamar una españolidad que se le supone de antemano, por el mero hecho de haber nacido aquí y que por tanto, no hace falta que nos recuerde una vez, cada diez segundos.
Si flemático y aburrido era Rajoy, éste le gana por goleada, pues al menos el ex Presidente ofrecía de vez en cuando algunas perlas de inestimable contenido, que brillan por su ausencia desde que Casado se ha hecho con el mando, pues su grado de insulsez no puede ser más monumental, ni sus palabras más proclives a provocar el tedio en quiénes las escuchan.
Buena faena le ha caído a Merkel, si por una mera cuestión de educación, decide oír al chivato y le permite entrar en materia, por lo que haría bien en no dar demasiada cuerda al recién llegado, pues no debe haber conocido, en toda su carrera política, a nadie que hable más y diga menos.
En fin, en este lío andamos metidos y aunque algunos lo ven como una afrenta, a mí no se me ha ocurrido otra cosa que intentar abordarlo desde un plano satírico, ya que me parece éste, un personaje sin ningún carisma y nada de emoción, al que habrá que enseñar de algún modo, que el humor es absolutamente necesario en la vida, a ver si va aprendiendo esta lección que no necesita presencia ni trabajo, para que te otorguen un título en la materia.

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