miércoles, 5 de septiembre de 2018

Regresos y despedidas




Se reincorpora Pablo Iglesias a la vida política que abandonó hace unos meses para dedicarse plenamente al cuidado de sus gemelos, que como todos sabemos, vinieron al mundo prematuramente y lo hace, tras haber agotado su baja por paternidad, compareciendo junto a su compañera, Irene Montero, emitiendo un emotivo mensaje de agradecimiento a todos aquellos que nos hemos interesado, como no podía ser de otra manera, en la evolución de la salud de sus hijos, mencionando la inmensa gratitud que sienten por todos aquellos que les han ayudado, de manera profesional o personal a soportar la crudísima dureza de la situación que han vivido, sin olvidarse de ensalzar los enormes esfuerzos realizados por los curtidos trabajadores de la sanidad pública, la solidaridad los padres de otros niños nacidos en la misma tesitura que los suyos o la preocupación sincera de otros muchos, que discrepando radicalmente de su pensamiento político, se han interesado y hasta rezado por la recuperación de los pequeños.
Habría que decir que decir que esta comparecencia parece haber marcado un punto de inflexión que la distingue sustancialmente de otras muchas que esta misma pareja había protagonizado con anterioridad, quizá porque el hecho de ser padres suele cambiar siempre para bien, la manera de entender la vida, convirtiéndonos de repente en mejores seres humanos de lo que éramos, cuando no sentíamos esa inquietud interior que conlleva la enorme responsabilidad de tener que hacerte cargo de empezar a encauzar la vida de estos seres indefensos que formarán parte fundamental de las nuestras, ya para siempre.
Con admirable serenidad y un poso de preocupación natural evidenciado claramente en los rostros de ambos comparecientes, Iglesias y Montero se han colocado una vez más ante la ciudadanía, esta vez para informar de un problema personal y evitando hacer referencias a los temas políticos y por ello, nos han parecido en este caso tan particular, simplemente un par del  ciudadanos más que trataban de compartir una experiencia que sin duda les ha marcado profundamente y que incluso puede haberles hecho reflexionar, sobre lo que resulta ser verdaderamente prioritario, a lo largo de su propia existencia.
Apoyar su lucha por sacar adelante a sus niños y sentirse solidarios con su causa en estos momentos, no puede, sino ser algo imprescindible para todas las personas de bien y por ello, han de contar con la simpatía de toda la sociedad que les rodea, salvando las distancias que políticamente les pueda separar de ellos.
Casi a la misma hora en que se producía esta comparecencia, saltaba a los medios la sorpresa de que Xavi Domenech decidía abandonar todos los cargos que ocupaba hasta ahora en Podemos, causando en una buena sorpresa en militantes y simpatizantes de la Formación, que conocen de cerca la buena labor que ha venido realizando este hombre durante el tiempo que ha permanecido en el Congreso y los enormes esfuerzos que ha protagonizado por propiciar una solución pacífica, en el caso del problema de Catalunya.
Carismático y buen orador, mordaz y sarcástico en todas sus intervenciones sobre la Tribuna del Congreso, este líder, que alega para retirarse, el deseo de volver a su trabajo como docente, deja con su marcha, un hueco insustituible en el Partido que abandona y muchos de nosotros echaremos de menos su talante conciliador, sobre todo, en la mesa de negociaciones que se abre entre Gobierno e independentistas, en la que podría haber llevado a cabo un extraordinario papel, debido al conocimiento profundo que paree tener del conflicto.
Pierde con su marcha Podemos a uno de sus referentes esenciales que formaron parte desde el principio de su ambicioso e innovador proyecto y se queda, en cierta medida, huérfano de la cordura que siempre caracterizó a Domenech en sus análisis de las muchas situaciones complicadas que hemos vivido en los últimos años, ofreciendo siempre un ejemplo de honestidad personal, impagable en un mundo en el que lo habitual es utilizar cualquier clase de subterfugio, con la única intención de ganar un puñado de votos.
Su apuesta decidida por la neutralidad durante los peores tiempos de la crisis catalana y su defensa a ultranza de la necesidad de arbitrar una vía de diálogo y negociación que propiciara una solución meramente política del problema, sustituyendo a los recursos policiales y legales que el PP había estado utilizando sistemáticamente, como único medio de combatir el separatismo,  le costó una sustancial pérdida de votos en las últimas elecciones, aunque después de la Moción de censura, pudiera resarcirse personalmente del revés electoral, al mostrarse Pedro Sánchez, totalmente de acuerdo con sus tesis.
En estos días, en que unos regresan a la actividad y otros deciden despedirse de ella, pensar en la dificultad de los tiempos que se avecinan, no debe restar un ápice de trascendencia a estos temas personales que demuestran fehacientemente que los políticos, en el fondo, son seres humanos iguales que nosotros y que también ellos, aunque estén dónde están, han de afrontar sus luces y sus sombras en la misma medida en que lo hacemos todos, según las circunstancias del momento.

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