Se
reincorpora Pablo Iglesias a la vida política que abandonó hace unos meses para
dedicarse plenamente al cuidado de sus gemelos, que como todos sabemos,
vinieron al mundo prematuramente y lo hace, tras haber agotado su baja por
paternidad, compareciendo junto a su compañera, Irene Montero, emitiendo un
emotivo mensaje de agradecimiento a todos aquellos que nos hemos interesado,
como no podía ser de otra manera, en la evolución de la salud de sus hijos,
mencionando la inmensa gratitud que sienten por todos aquellos que les han
ayudado, de manera profesional o personal a soportar la crudísima dureza de la
situación que han vivido, sin olvidarse de ensalzar los enormes esfuerzos
realizados por los curtidos trabajadores de la sanidad pública, la solidaridad
los padres de otros niños nacidos en la misma tesitura que los suyos o la
preocupación sincera de otros muchos, que discrepando radicalmente de su
pensamiento político, se han interesado y hasta rezado por la recuperación de
los pequeños.
Habría
que decir que decir que esta comparecencia parece haber marcado un punto de
inflexión que la distingue sustancialmente de otras muchas que esta misma
pareja había protagonizado con anterioridad, quizá porque el hecho de ser
padres suele cambiar siempre para bien, la manera de entender la vida,
convirtiéndonos de repente en mejores seres humanos de lo que éramos, cuando no
sentíamos esa inquietud interior que conlleva la enorme responsabilidad de
tener que hacerte cargo de empezar a encauzar la vida de estos seres indefensos
que formarán parte fundamental de las nuestras, ya para siempre.
Con
admirable serenidad y un poso de preocupación natural evidenciado claramente en
los rostros de ambos comparecientes, Iglesias y Montero se han colocado una vez
más ante la ciudadanía, esta vez para informar de un problema personal y
evitando hacer referencias a los temas políticos y por ello, nos han parecido
en este caso tan particular, simplemente un par del ciudadanos más que trataban de compartir una
experiencia que sin duda les ha marcado profundamente y que incluso puede haberles
hecho reflexionar, sobre lo que resulta ser verdaderamente prioritario, a lo
largo de su propia existencia.
Apoyar
su lucha por sacar adelante a sus niños y sentirse solidarios con su causa en
estos momentos, no puede, sino ser algo imprescindible para todas las personas
de bien y por ello, han de contar con la simpatía de toda la sociedad que les
rodea, salvando las distancias que políticamente les pueda separar de ellos.
Casi
a la misma hora en que se producía esta comparecencia, saltaba a los medios la
sorpresa de que Xavi Domenech decidía abandonar todos los cargos que ocupaba hasta
ahora en Podemos, causando en una buena sorpresa en militantes y simpatizantes
de la Formación, que conocen de cerca la buena labor que ha venido realizando
este hombre durante el tiempo que ha permanecido en el Congreso y los enormes
esfuerzos que ha protagonizado por propiciar una solución pacífica, en el caso
del problema de Catalunya.
Carismático
y buen orador, mordaz y sarcástico en todas sus intervenciones sobre la Tribuna
del Congreso, este líder, que alega para retirarse, el deseo de volver a su
trabajo como docente, deja con su marcha, un hueco insustituible en el Partido
que abandona y muchos de nosotros echaremos de menos su talante conciliador,
sobre todo, en la mesa de negociaciones que se abre entre Gobierno e
independentistas, en la que podría haber llevado a cabo un extraordinario
papel, debido al conocimiento profundo que paree tener del conflicto.
Pierde
con su marcha Podemos a uno de sus referentes esenciales que formaron parte desde
el principio de su ambicioso e innovador proyecto y se queda, en cierta medida,
huérfano de la cordura que siempre caracterizó a Domenech en sus análisis de
las muchas situaciones complicadas que hemos vivido en los últimos años, ofreciendo
siempre un ejemplo de honestidad personal, impagable en un mundo en el que lo
habitual es utilizar cualquier clase de subterfugio, con la única intención de
ganar un puñado de votos.
Su
apuesta decidida por la neutralidad durante los peores tiempos de la crisis
catalana y su defensa a ultranza de la necesidad de arbitrar una vía de diálogo
y negociación que propiciara una solución meramente política del problema,
sustituyendo a los recursos policiales y legales que el PP había estado
utilizando sistemáticamente, como único medio de combatir el separatismo, le costó una sustancial pérdida de votos en las
últimas elecciones, aunque después de la Moción de censura, pudiera resarcirse
personalmente del revés electoral, al mostrarse Pedro Sánchez, totalmente de
acuerdo con sus tesis.
En
estos días, en que unos regresan a la actividad y otros deciden despedirse de
ella, pensar en la dificultad de los tiempos que se avecinan, no debe restar un
ápice de trascendencia a estos temas personales que demuestran fehacientemente
que los políticos, en el fondo, son seres humanos iguales que nosotros y que también
ellos, aunque estén dónde están, han de afrontar sus luces y sus sombras en la
misma medida en que lo hacemos todos, según las circunstancias del momento.

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