Lo
que está sucediendo en nuestro país con las Compañías que se encargan de
proporcionar a los hogares el suministro eléctrico y a las que ningún Gobierno,
hasta ahora, se ha atrevido a enfrentarse, a pesar de que debieran haberlo
hecho hace tiempo, por el grave perjuicio que están causando a la economía
familiar y también a sectores empresariales y muy especialmente a los pequeños autónomos
que no se encuentran, precisamente en su mejor momento, se ha convertido en un
conflicto de considerables dimensiones que todos los ciudadanos debiéramos
exigir que se resolviera a la mayor
brevedad y que se convirtiera por tanto, en una prioridad perentoria, en la
agenda de este Gobierno.
Teniendo
en cuenta las constantes subidas que se producen en el recibo de la luz, por
motivos que resultan imposibles de entender, incluso habiendo cursado un Doctorado
en Economía, todos nos sentimos
avasallados sin remisión por la fuerza de un poder absoluto que en muchísimos
casos pone en riesgo nuestra salud y nuestra estabilidad familiar, pues hacer
frente a este gasto, en un artículo de primera necesidad, se nos presenta como
un lastre que nos ancla indefectiblemente a un nuevo tipo de pobreza, que a veces
ha traído como consecuencia la pérdida de vidas humanas, en pleno siglo XXI, a
causa del frío.
La
permisividad que han mantenido todos los Ejecutivos con las Eléctricas y la
falta de interés por cambiar estas situaciones ciertamente insoportables e
insostenibles, no sólo tiene que ver con la falta de voluntad por hacer frente
a estos Gigantes intocables del mundo empresarial, sino seguramente también,
con el hecho de que estas Compañías, han representado y siguen representando, un
paraíso en el que se refugian un número incalculable de altos cargos políticos,
que pasan a formar parte de ellas, a través de las llamadas puertas giratorias,
cuando agotan del todo el ejercicio de una profesión, en la que el interés por
lo público debiera prevalecer, obligatoriamente, sobre los intereses privados,
aunque casi nunca sea así, desgraciadamente.
Esta
misma mañana, el Gobierno de Pedro Sánchez anunciaba una pequeña batería de
medidas, de entrada ya del todo insuficientes, entre las que se incluyen la
mejora del bono social y una pequeña bajada en los impuestos que se esconden en
el recibo de la luz, pero que mantiene el IVA, en un producto indispensable, en
el 21% , cuando se podría incluir en la lista de los que pagan sólo el 4%, lo
que supondría, en general, un cierto alivio en la Sociedad, cansada de soportar
los desmanes de estas Empresas que juegan impunemente con el poder adquisitivo
que tenemos, dedicando todos sus esfuerzos, únicamente, a subir cada año considerablemente,
su volumen de beneficios.
Siendo
el nuestro uno de los países de Europa en el que los salarios se han visto más
rebajados por los efectos de la crisis y en el que la tasa de paro continúa
siendo muy elevada, es sin embargo, en el que se paga el precio más elevado por
el suministro eléctrico, muy alejado de lo que ocurre, por ejemplo, en Naciones
mucho más poderosas que la nuestra, como Alemania o Inglaterra.
Pero
estos Oligopolios sin corazón, que ha encontrado la gallina de los huevos de
oro en nuestro territorio y que cuentan con la aquiescencia tácita de los
Gobiernos, para hacer y deshacer a su antojo, de una manera sibilina y
torticera, una labor de saqueo permanente al bolsillo de todos los ciudadanos,
por supuesto, no están dispuestos a renunciar ni a uno sólo de los privilegios
de que disfrutan actualmente, por lo que sería necesario que desde el poder
político se frenara, radicalmente y sin contemplaciones, la voracidad de su
insaciable ambición, aunque hubiera que nacionalizarlos a todos, aunque fuera temporalmente.
Siendo
como somos una tierra en la que las energías renovables podrían sustituir en su
totalidad, los servicios que ahora brindan las Eléctricas, no se comprende que
ninguno de los Gobiernos que hemos tenido, se haya atrevido a dar un paso al
frente en este sentido, actuando con implacable contundencia.
La
potenciación del auto aprovisionamiento de los hogares, la instalación masiva
de placas solares y de energía eólica, a lo largo de toda nuestra geografía,
con toda seguridad paliaría considerablemente los efectos de los abusos que estamos sufriendo y ofrecería a nuestros
gobernantes, un poco de credibilidad, pues de algún modo, estas acciones nos
compensarían de la pasividad con que han venido afrontando este gravísimo
problema, durante demasiado tiempo.

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