En
un día cargado de noticias, que comenzaba con la desazón de no saber lo que
podía ocurrir en la celebración de la Diada y que todos esperábamos con expectación,
por las acontecimientos que se están viviendo en Catalunya es estos momentos,
el periódico que dirige Ignacio Escolar sorprendía a primera hora de la mañana
publicando una información sobre supuestas irregularidades encontradas en un
Master que había cursado la Ministra de Sanidad, Carmen Montó en la Universidad
Juan Carlos I, la misma en la que
Cifuentes y también Casado cursaron unos estudios que han sido puestos en tela
de juicio y por los que algunos de los profesores que los impartieron se encuentran
actualmente imputados.
Los
primeros actos de la Diada, las ofrendas de flores y la evocación de
determinadas figuras de importancia en la Historia de Catalunya estuvieron
claramente marcados por la reivindicación de que los políticos que se
encuentran en prisión, sean liberados de manera inmediata e incluso pudimos ver
a la Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que muchas veces ha declarado no ser
independentista, luciendo en la solapa un lazo amarillo, que se confundía con
la marea de símbolos de este color, que portaban los asistentes, en formas muy
diversas.
Un
Torra seguramente dirigido por Puigdemont, al que pudimos ver observando atentamentee
el desarrollo de los eventos, desde su retiro, sacó de la chistera uno de esos
discursos incendiarios, milimétricamente preparado para la ocasión, en el que reclamaba,
por en enésima vez, la proclamación de la República y en el que aconsejaba la
gente no dar ni un paso atrás, mientras
Oriol Junqueras, desde la cárcel, hacía llegar un comunicado en el que
aconsejaba prudencia y se ponía, claramente, a favor de las negociaciones con
el Gobierno español, en la misma línea que ya lo hiciera el otro día Joan
Tardá, desde su escaño del Paramento, alegando que no se puede imponer la
proclamación de la República, si no se cuenta con el respaldo de al menos un
cincuenta y un por ciento de la sociedad, como establecen las leyes por las que
se rigen, todas las verdaderas Democracias, en el mundo entero.
Este
comunicado, que vino a poner en evidencia la brecha que parece haberse abierto
entre los antiguos socios en el camino de la independencia, adquieren sin
embargo, en el momento actual, una importancia de hondo significado, pues
aclara en cierta medida, que las líneas propuestas por el PdeCat y las de
Esquerra podrían llegar a ser bien diferentes y que los segundos serían mucho
más proclives a negociar con Sánchez una salida pactada que pusiera fin a los
conflictos generados, fundamentalmente, en la sociedad, mientras que los
primeros, serían partidarios de continuar el pulso que mantienen con el
Gobierno español, seguramente porque si se prestaran a hacer concesiones, el
futuro de Puigdemont acabaría por ser bastante incierto.
La
manifestación de la tarde, que transcurrió con total normalidad, cosa bastante
natural si se tiene en cuenta que la organización había asignado a los
participantes, incluso el sitio en el que debían colocarse y que contó, según
la Guardia Urbana, con un millón de asistentes, un millón menos que el año
pasado, fue al final, eclipsada por la repercusión mediática que
tuvo la Dimisión de Montó, que se precipitó al demostrarse que su trabajo de
fin de Master contenía capítulos copiados íntegramente de Internet, de otros
trabajos realizados por otras personas.
La
inmediatez con que presentó la Dimisión, puso seguidamente en el candelero al
recién elegido Pablo Casado, que continúa caminando por una cuerda floja, en el
asunto de su Master, que ni mucho menos se ha dado por zanjado, al menos por
parte de determinados periodistas y tampoco por los políticos que desde la oposición,
continúan reclamando explicaciones que nunca llegan a producirse.
Casi
al mismo tiempo que Montó anunciaba su marcha y que muchos manifestantes daban
por terminada su participación en la Diada, empezaba la retransmisión del
partido que la Selección española juagaba contra Croacia, que acababa de
obtener la segunda plaza en el Mundial de Fútbol, como todos sabemos, por lo
que toda la atención del personal en general, pasó repentinamente a fijarse
exclusivamente en las pantallas de los televisores, sobre todo desde que dio comienzo
el festival de goles que protagonizaron los futbolistas españoles, ahora
dirigidos como seleccionador por Luis Enrique y que acabaron marcando seis
contra cero.
La
euforia que produjo el resultado, reventó la repercusión de las noticias
políticas que nos había traído el día, incluidas las previsiones de publicidad
que probablemente daban como seguras los organizadores de la Diada y ofreció,
cierto respiro a Montó, pues a partir de la finalización del partido, ya no se
habló de ninguna otra cosa, más que de la hazaña futbolística en los medios,
hasta altas horas de la madrugada.
La
particular idiosincrasia de nuestro pueblo es así y como todos admitimos,
cuando el fútbol está por medio, lo demás pierde toda su importancia.

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