He
de reconocer que en los peores momentos de mi vida, siempre me viene a la
memoria, no sabría explicarles por qué, La Elegía de Miguel Hernández, cuyos
versos he repetido interiormente tantas veces y que se han convertido para mí,
en una especie de oración que me reconforta profundamente, proporcionando aire
fresco a los pulmones colapsados por la angustia y un reposo al espíritu
maltratado que lucha denodadamente por escapar de la angustia o el sufrimiento.
De
algún modo, siento una conexión tan especial con este poema de juventud, que
Hernández recitara por vez primera en el entierro de su amigo Ramón Sijé, haciéndose famoso después en todo el mundo y
que yo conocí de la mano de una buena
profesora de Literatura, en mis años de escuela, que he llegado a pensar que a
pesar del tiempo real que separa aquella época de la mía, en cierto modo, fue
escrito especialmente para mí, pues no puedo, sino agradecer a cada uno de los
versos que lo forman, la suerte de haber encontrado en ellos, una
identificación plena con lo que encierran, dejando a un lado el motivo real por
el que fueron escritos y transformándolos, personalmente, en un himno al amor
que somos capaces de sentir por todos aquellos que se cruzan en nuestros
caminos, a lo largo de nuestras vidas, convirtiéndose en parte indispensable de
ella, sin que para ello exista un motivo lógico que justifique que nuestra
mirada y nuestras querencias, se posen irremediablemente en ellos.
Tras
una noche de reposo, me he despertado esta mañana repitiendo, aún en duermevela,
este verso que da título al artículo que hoy escribo y haciendo, como se diría
en lenguaje popular, de tripas corazón, me he puesto de pie, con la intención
de retomar la tediosa rutina, que siendo como es, reiterativa e invasora
silenciosa del ambiente que nos rodea, nos proporciona sin embargo, una
sensación de normalidad, que se agradece y mucho, en momentos de
excepcionalidad, como el que acaba de asaltarme, por sorpresa, pues no se puede
ni se debe, dejarse vencer por la tristeza.
Así
que he echado un rápido vistazo a las noticias de actualidad (les confieso que
anoche fui incapaz de ver la entrevista que Ana Pastor le hizo al Presidente)
tratando de encontrar un hilo conductor del que tirar para retomar el camino
habitual que suelo seguir en la mayoría de los artículos que escribo, comprobando
inmediatamente que la lucha entre los Partidos españoles continúa siendo
encarnizada y que nadie parece dispuesto a rendirse o a reconocer los errores
cometidos, a veces con plena consciencia, porque lo único que de verdad parece importar
es llegar y permanecer en el poder, aunque para ello haya que cometer todos los
pecados capitales que reconoce como tales hasta la Iglesia, traspasando todas
las líneas invisibles que marcan la ética o la moral y que debieran ser
inviolables, si realmente lo que se quiere es construir un mundo mejor, en el
que tengan cabida toda clase de opiniones y pensamientos.
El
asunto de los currículos falseados que parece afectar a una buena parte de personajes
políticos de peso y que ha salido a la luz, como una riada, desde que se descubriera
el caso de Cristina Cifuentes y que ha salpicado después a Casado, que no ha
podido ser imputado a causa de su aforamiento, ha despertado las ansias de venganza
de los medios afines a las derecha que no han tardado en encontrar el modo de hacer
dimitir, con toda justicia, por cierto, a la Ministra Montó, cuestión que les
ha insuflado una inyección de fuerza para cargar contra la Tesis de Sánchez,
cuya autenticidad ha quedado demostrada, sin embargo, tras pasar una serie de
pruebas realizadas por la Universidad y también por alguna cadena televisiva,
que ha obtenido en su análisis, resultados idénticos.
Ahora
acusan PP y Ciudadanos a Sánchez de haber amenazado a los medios que han
lanzado la noticia en cuestión, con presentar contra ellos demandas y querellas,
llegando a compararle los de Rivera, con Maduro, como si defender el derecho al
honor en los tribunales no fuera lo más natural, cuando considerando que
alguien te ha calumniado y no está dispuesto a retractarse de ello, no queda otra
salida para poder demostrar tu
inocencia.
Tras
la entrevista de anoche, el Presidente anunciaba por sorpresa su intención de
presentar en el Parlamento un proyecto para que sean anulados los aforamientos
de todos los políticos, cuestión que de momento, ha contado con el apoyo inmediato
de Podemos y que podría clarificar la postura que con respecto a este asunto de
esencial importancia tienen, todos los Partidos representados en el Hemiciclo.
Mientras
desde la izquierda se continúa pidiendo explicaciones a Casado sobre su Máster,
Aznar comparecerá mañana ante una Comisión que investiga la financiación ilegal
del PP y Pablo Iglesias ya ha anunciado su intención de estar presente para
interrogarle, por lo que el día se presenta más que interesante, desde este
punto de vista, como seguramente comprobaremos.
Nunca
antes se ha enfrentado el ex Presidente a nadie con unas perspectivas políticas
de calado de la las que representa Podemos.
Estamos
impacientes por conocer su reacción cuando tenga, obligatoriamente, que contestar
las preguntas de Iglesias, sin poder esconderse en Fundaciones o foros afines a
su pensamiento y arropado por el calor de sus incondicionales, como ha solido
ser su costumbre, en los últimos años,

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