Para
los que tenemos cierta edad y procedemos de familias humildes que se vieron
obligadas a soportar durísimas condiciones vitales, entre las que
destacaba la imposibilidad material de tener acceso a la educación,
entonces concebida en exclusividad para las clases más poderosas de la
Sociedad, concebir el sueño de que alguno de sus miembros pudiera llegar a
cursar una carrera universitaria que le permitiera salir del bucle de pobreza y
desolación intelectual en el que se encontraban sumidos nuestros padres y
nuestros abuelos, podía considerarse simplemente como una inalcanzable utopía,
que algunos, como en el caso de mi padre, con respecto a mí, consiguieron hacer
realidad, a base de agallas, lucha y un gran esfuerzo.
La
Universidad representaba para nuestros antecesores y por ende, también para los
pocos de sus descendientes que logramos entrar en ella, una Institución siempre
ligada a la propagación de la Cultura, la Ciencia y la Sabiduría, que otorgaba
un prestigio inalterable a los que pasaban por ella, permitiéndoles una
libertad de pensamiento y opinión, que no sólo marcaba el camino que cada uno
tomaría después en su vida, sino que además moldeaba ,en cierta medida, el
carácter individual, pues el hecho de abrir la mente, gracias a las enseñanzas
allí recibidas, suponía ya una curiosidad permanente por continuar aprendiendo
y una tolerancia con la diversidad, que convirtió a una buena parte de nuestra
generación, en personas mucho más valiosas para construir un futuro en el que
la lucha por la igualdad de oportunidades para todos, se convirtiera en un
hecho.
Allí dimos
nuestros primeros pasos en el dominio de determinadas materias, esforzándonos
hasta límites insospechados por no defraudar las ilusiones que en nosotros
habían depositado los nuestros y allí también, se nos abrió otro mundo, en el
que parecía posible escapar de la oscuridad que dominaba los años de la
dictadura franquista, hasta transformarnos en auténticos luchadores que
habiéndose zafado de la ignorancia, pelearon sin tregua porque en nuestro país se instaurara una Democracia
y muy fundamentalmente porque a todos nos fueran reconocidos nuestros derechos.
Nadie se habría atrevido a poner en duda en ningún
momento que la única manera de obtener una Licenciatura o un Doctorado podía basarse
en nada más que en la capacidad de trabajo que cada uno de nosotros tuviera,
por lo que la posibilidad de alcanzar un buen expediente, se encontraba
directamente relacionada con la cantidad
de horas dedicadas al estudio y la investigación, en lo que constituía un
durísimo camino que culminaba con la recompensa de la satisfacción personal que
suponía aquella firma que constataba que habías superado todas las pruebas.
Jamás se nos pasó por la cabeza que ninguna
Universidad pudiera aventurarse a poner en riesgo el honor de ser considerada
como la cuna del conocimiento y menos aún, que aquellos profesores a los que
admirábamos y respetábamos, en mayor o menor medida, pudieran pensar siquiera
en la eventualidad de dejarse corromper, ofreciendo a cambio de dinero o
privilegios, regalos académicos como los que estamos conociendo en estos días,
pues obtener una Cátedra universitaria y ganarse el respeto de la intelectualidad en general y muy
especialmente de alumnos y compañeros, requería una implicación absoluta con
las reglas marcadas por la Institución y un compromiso inalterable con la
decencia y la honradez, pues lo que se jugaban por su criterio, era el futuro
de las nuevas generaciones de españoles.
Asistimos atónitos y casi sin poderlo creer a esta degeneración
progresiva de aquellos valores que se nos inculcaron y en los que creímos, comprobando
que desgraciadamente los tentáculos de la corrupción han llegado también y
probablemente para quedarse, a las Universidades públicas del país y algo se
nos remueve por dentro, pues el agravio comparativo que establecen estos
títulos regalados con el trabajo real de los alumnos que de verdad cursaron y
pagaron estas materias, perjudica seriamente a los afectados y no sólo porque
otros obtuvieran sin esfuerzo exactamente lo mismo que ellos poseen, con toda
justicia, sino porque la imagen de los Centros en que pasaron estas cosas, devalúa
gravemente las titulaciones allí obtenidas, restando oportunidades de trabajo a
quienes las disfrutan de manera real, sin haberse beneficiado nunca de
convalidaciones imposibles, trabajos copiados o notas infladas o inventadas y
habiendo asistido además, a todas y cada una de las clases requeridas para la
obtención del Máter o Tesis, en concreto.
Resulta pues imprescindible, primero, destapar todos y
cada uno de los casos que hayan podido darse a lo largo y ancho del país, sin
importar los nombres o cargos que ocupen, los que se han beneficiado de estos
regalos habilitados en exclusiva para ellos e investigar, hasta las últimos
consecuencias, las tramas de corrupción que pudieran existir en todas y
cada una de las Universidades públicas
españolas, inhabilitando para siempre a todos aquellos, cuya participación en
estos hechos quede probada, sin permitirles volver al ejercicio de la profesión
que tan vilmente han denostado con sus comportamientos.
A los jóvenes que se sientan indignados y
decepcionados por todo lo ocurrido, incluidos nuestros propios hijos y nietos,
que lograron a través de su trabajo y dedicación, lo que tienen, decirles que
les acompaña, en todo momento, la razón
y que la única vía para conseguir que asuntos como éstos no se repitan, es la
de hacer efectiva una lucha sin tregua para que se haga pública la verdad,
aunque para ello haya que emplear muchas horas en manifestaciones y protestas.
Y a todos los que han colaborado en las tramas,
dejándose seducir por los cantos de sirenas que entonaban en sus oídos los
políticos, asegurarles que no hay perdón para la pérdida de su honor, pues con
sus actos no sólo han cometido los delitos de los que se les acusan, sino que
al prestarse a estos juegos, han perdido para siempre su dignidad y han dañado,
quizá de manera irreversible, la reputación de la Institución más importante que
posee cualquier país, pues sin educación, nada seríamos,

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