Muy en la línea seguida durante este tiempo y probablemente influido
por la convocatoria del Pleno de ayer, en el Parlament de Catalunya, aunque
finalmente resultara fallido, el Juez Llarena dicta acta de procesamiento por
delito de Rebelión contra doce líderes separatistas, entre los que se
encuentran Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el propio Jordi Turull, que
está pendiente de que el pleno del Sábado ratifique o no su investidura, como
President de la Generalitat, por mayoría simple, habiendo perdido la votación celebrada, por la abstención de los cuatro
representantes de la CUP.
Está siendo la de hoy, una mañana de locos en las que las
noticias relacionadas con Catalunya se pisan unas a otras, generando una cierta
confusión en un ambiente profundamente enrarecido, a juzgar por las caras que
exhibieron en el pleno, la mayoría de los líderes separatistas y muy
especialmente el candidato en cuestión y que ha traído también, una buena dosis de sorpresa, cuando
ha trascendido que Marta Rovira se ha marchado de España, con destino a un
exilio aún desconocido, abandonando su
acta de diputada y que por tanto, no ha comparecido ante el juez, como si han
hecho sus compañeros de aventuras en el Proces, a los que su fuga seguramente perjudicará de
manera ostensible, por causas evidentes.
La decisión judicial, ha sentado francamente mal a todos los
que de alguna manera se encuentran inmersos dese el principio en todo lo que ha
venido sucediendo, desde que se comenzara a hablar de la intención de convocar
un referéndum secesionista, aunque algo debían ya intuir, pues muchos de ellos
incluso se despidieron de sus familiares, antes de viajar a Madrid, conociendo
quizá de antemano que su ingreso en prisión era cuestión de horas, no se sabe
muy bien, por qué extraño mecanismo de información, pues hasta hoy, el
procesamiento no se ha hecho público.
Y sin embargo todo lo ocurrido ayer por la tarde, el discurso
anodino, afligido y sin convencimiento del propio candidato Turull, la lentitud
con que transcurrieron unas horas en las que se respiraba una densidad impropia
de un acontecimiento como el que se estaba viviendo y el rostro cariacontecido
de todos los diputados separatistas, que no denotaban un solo gesto de alegría,
hacía presagiar que lo que ocurriera en el día de hoy podía llegar a ser mucho
más grave de lo que en principio se pensara, cuando la efervescencia de la
emoción soterraba cualquier probabilidad fracaso y que la decisión de LLarena, no sólo
iba a corroborar todo lo expuesto con anterioridad, sino que podía ir mucho más
allá de lo esperado, exigiendo que todo el peso de la Ley, cayera sobre estos
hombres y mujeres, considerados ya abiertamente, como rebeldes.
Así que la sesión transcurrió, con esa insípida
condescendencia que exhiben quiénes saben de antemano que todo lo tienen
perdido y exceptuando la intervención del representante de la CUP, que continuó
acusando al Estado español de antidemocrático y opresor y reclamando con
nitidez, el derecho a constituir una República independiente, todos los
oradores, incluidos los de los Partidos constitucionalistas y hasta el de
Podemos, parecieron estar abducidos por una especie de desgana colectiva o por
la sensación de que el acto que allí se estaba celebrando, resultaba ser del todo inútil e inservible.
Lo sucedido a lo largo de la mañana, ha venido a darles la
razón e incluso a poner en tela de juicio si será o no posible la celebración
del nuevo Pleno, con un candidato procesado por rebelión, que a nuestro corto
entender, quemó ayer el último cartucho que le quedaba, pues probablemente
ingresará hoy mismo en prisión preventiva, como ya sucediera a algunos de sus
ilustres compañeros.
Con todo en el aire y pendientes de los acontecimientos que
puedan ir produciéndose a lo largo de este largo día, los ciudadanos tenemos
hoy una sensación de extrema tristeza, pues sinceramente, no vemos que se
avance absolutamente nada en intentar la resolución de un conflicto, que
desgraciadamente, nos atañe a todos y que perjudica fatalmente a los catalanes
en general y no sólo a los que apoyaron con ilusión y esperanza verdadera, un
proceso que ha resultado ser un estrepitoso fracaso, pero que seguramente ha
marcado sus vidas y sus sentimientos para siempre, dejando en sus corazones una
pátina de rencor y odio hacia el Estado español, que será muy difícil hacer
desaparecer, por muchos años que pasen.
Los que nunca fuimos nacionalistas, ni fanáticos de símbolos
y banderas de ningún signo, los que siempre permanecimos al margen de estas
luchas encarnizadas entre bandos y que hemos sido desdeñados por los unos y por
los otros, con igual contundencia, sin embargo, ya lo habíamos advertido. Sólo
la buena voluntad, el diálogo razonado y la capacidad de saber ceder, de los
unos y los otros, podrán arbitrar una solución a este problema, cada vez más
enquistado en las entrañas de sus contendientes.
El tiempo, nos está
dando la razón. Aquí estamos, en la misma situación o en una mucho peor que la
que se intuía cuando se convocaron las elecciones de Diciembre y sin visos de
hallar otra vía que no sea la judicial o la de los reproches recíprocos, que
solucione de una vez, este conflicto que aflige a catalanes y españoles, por
igual, pero que nadie se atreve a acometer, lejos de una cierta violencia.

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