viernes, 23 de marzo de 2018

El día más largo



Muy en la línea seguida durante este tiempo y probablemente influido por la convocatoria del Pleno de ayer, en el Parlament de Catalunya, aunque finalmente resultara fallido, el Juez Llarena dicta acta de procesamiento por delito de Rebelión contra doce líderes separatistas, entre los que se encuentran Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el propio Jordi Turull, que está pendiente de que el pleno del Sábado ratifique o no su investidura, como President de la Generalitat, por mayoría simple, habiendo perdido la votación  celebrada, por la abstención de los cuatro representantes de la CUP.
Está siendo la de hoy, una mañana de locos en las que las noticias relacionadas con Catalunya se pisan unas a otras, generando una cierta confusión en un ambiente profundamente enrarecido, a juzgar por las caras que exhibieron en el pleno, la mayoría de los líderes separatistas y muy especialmente el candidato en cuestión y que ha traído  también, una buena dosis de sorpresa, cuando ha trascendido que Marta Rovira se ha marchado de España, con destino a un exilio aún desconocido,  abandonando su acta de diputada y que por tanto, no ha comparecido ante el juez, como si han hecho sus compañeros de aventuras en el Proces, a  los que su fuga seguramente perjudicará de manera  ostensible, por causas evidentes.
La decisión judicial, ha sentado francamente mal a todos los que de alguna manera se encuentran inmersos dese el principio en todo lo que ha venido sucediendo, desde que se comenzara a hablar de la intención de convocar un referéndum secesionista, aunque algo debían ya intuir, pues muchos de ellos incluso se despidieron de sus familiares, antes de viajar a Madrid, conociendo quizá de antemano que su ingreso en prisión era cuestión de horas, no se sabe muy bien, por qué extraño mecanismo de información, pues hasta hoy, el procesamiento no se ha hecho público.
Y sin embargo todo lo ocurrido ayer por la tarde, el discurso anodino, afligido y sin convencimiento del propio candidato Turull, la lentitud con que transcurrieron unas horas en las que se respiraba una densidad impropia de un acontecimiento como el que se estaba viviendo y el rostro cariacontecido de todos los diputados separatistas, que no denotaban un solo gesto de alegría, hacía presagiar que lo que ocurriera en el día de hoy podía llegar a ser mucho más grave de lo que en principio se pensara, cuando la efervescencia de la emoción soterraba cualquier probabilidad  fracaso y que la decisión de LLarena, no sólo iba a corroborar todo lo expuesto con anterioridad, sino que podía ir mucho más allá de lo esperado, exigiendo que todo el peso de la Ley, cayera sobre estos hombres y mujeres, considerados ya abiertamente, como rebeldes.
Así que la sesión transcurrió, con esa insípida condescendencia que exhiben quiénes saben de antemano que todo lo tienen perdido y exceptuando la intervención del representante de la CUP, que continuó acusando al Estado español de antidemocrático y opresor y reclamando con nitidez, el derecho a constituir una República independiente, todos los oradores, incluidos los de los Partidos constitucionalistas y hasta el de Podemos, parecieron estar abducidos por una especie de desgana colectiva o por la sensación de que el acto que allí se estaba celebrando,  resultaba ser del todo inútil e inservible.
Lo sucedido a lo largo de la mañana, ha venido a darles la razón e incluso a poner en tela de juicio si será o no posible la celebración del nuevo Pleno, con un candidato procesado por rebelión, que a nuestro corto entender, quemó ayer el último cartucho que le quedaba, pues probablemente ingresará hoy mismo en prisión preventiva, como ya sucediera a algunos de sus ilustres compañeros.
Con todo en el aire y pendientes de los acontecimientos que puedan ir produciéndose a lo largo de este largo día, los ciudadanos tenemos hoy una sensación de extrema tristeza, pues sinceramente, no vemos que se avance absolutamente nada en intentar la resolución de un conflicto, que desgraciadamente, nos atañe a todos y que perjudica fatalmente a los catalanes en general y no sólo a los que apoyaron con ilusión y esperanza verdadera, un proceso que ha resultado ser un estrepitoso fracaso, pero que seguramente ha marcado sus vidas y sus sentimientos para siempre, dejando en sus corazones una pátina de rencor y odio hacia el Estado español, que será muy difícil hacer desaparecer, por muchos años que pasen.
Los que nunca fuimos nacionalistas, ni fanáticos de símbolos y banderas de ningún signo, los que siempre permanecimos al margen de estas luchas encarnizadas entre bandos y que hemos sido desdeñados por los unos y por los otros, con igual contundencia, sin embargo, ya lo habíamos advertido. Sólo la buena voluntad, el diálogo razonado y la capacidad de saber ceder, de los unos y los otros, podrán arbitrar una solución a este problema, cada vez más enquistado en las entrañas de sus contendientes.
El  tiempo, nos está dando la razón. Aquí estamos, en la misma situación o en una mucho peor que la que se intuía cuando se convocaron las elecciones de Diciembre y sin visos de hallar otra vía que no sea la judicial o la de los reproches recíprocos, que solucione de una vez, este conflicto que aflige a catalanes y españoles, por igual, pero que nadie se atreve a acometer, lejos de una cierta violencia.

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