jueves, 3 de noviembre de 2016

Tal como ayer


Con un Gobierno en el que la paridad entre hombres y mujeres brilla por su ausencia y en el que se mantienen una serie de caras que durante cuatro años han representado un suplicio para los ciudadanos, como De Guindos y Montoro, Mariano Rajoy ha despejado esta tarde todas las incógnitas que se han barajado en los últimos días, apostando por una línea continuista en la que se adivinan pagos de favores y lealtades, sin augurar  que pueda producirse ningún tipo de cambio.
Los nuevos, que no lo son tanto, pues resultan ser viejos conocidos para todos los que seguimos con interés la política, parecen, al decir de los entendidos, más próximos a la corriente de Soraya Sáenz de Santamaría y aunque la propia Cospedal se queda por fin con el Ministerio de Defensa, no logra su vieja aspiración de hacerse con el mando del CNI, que permanece anclado a la vicepresidencia.
Las primeras reacciones no se han hecho esperar, con el factor común de la decepción presidiendo todas las declaraciones de los líderes políticos que ya han aparecido y que esperaban cierta renovación en cuanto a la edad de los elegidos y quizá, una nueva visión en la manera de hacer política, menos relacionada con el pasado y más proclive a poder lograr los consensos que será necesario alcanzar, durante los próximos cuatro años.
Ninguno de los jóvenes candidatos que sonaban en las quinielas que se manejaban estos días ha conseguido ser admitido en el selecto grupo de confianza del Presidente y sólo Cospedal, con sus luces y sombras, se cobra por fin los múltiples capotes que ha venido echando a Rajoy, en varios  asuntos de infausto recuerdo.
Ni siquiera Ciudadanos, que se ha convertido en el socio incondicional del PP, se ha mostrado totalmente satisfecho, probablemente porque considera que le va a ser difícil intentar cambiar el camino que parece marcarse desde hoy el nuevo Presidente y que no será otro que  el de la obediencia debida a unos mandatos de Bruselas, que volverán a traer, irremediablemente, a nuestras vidas, más recortes.
Podría decirse que en poco o nada se diferencia este nuevo gobierno del anterior y que por las características esenciales de quiénes lo forman, no supone más que una continuidad, tras el paréntesis de casi un año, que ha separado las dos legislaturas de la derecha.
Se desinflan pues, todas las esperanzas de que hubiera podido producirse un pequeño paso adelante por parte de quién ya no posee la mayoría absoluta y que a partir de ahora, tendrá que gestionar de otro modo, los caminos de los acuerdos.
A vote pronto, no parece que nada vaya a cambiar. Solo las circunstancias nos recuerdan que han pasado ya cinco años desde que Rajoy llegó al poder.  ¡Qué largo se nos ha hecho el tiempo!


No hay comentarios:

Publicar un comentario