La polémica que se ha levantado con la compra-venta del piso
de Ramón Espinar, uno de los candidatos en las primarias de Podemos en Madrid,
parece haber sobredimensionado el caso de forma espectacular, aunque por las
informaciones que se van conociendo, no llegó a cometerse en ningún momento
ninguna ilegalidad, por parte del afectado.
El hecho de que Espinar pertenezca al partido que pertenece y
sea a la vez, hijo de uno de los imputados en el caso de las tarjetas black,
complica terriblemente el trasfondo de la verdadera noticia, sin que se pueda
dilucidar qué interesa realmente a los medios, si saber si se especuló a la hora de vender una
vivienda semi protegida o el origen del dinero que se depositó como entrada,
cuando el ahora líder del Partido de
Iglesias, tenía sólo 21 años.
En honor a la verdad y
habiendo en estos momentos en el País, un numero exagerado de gravísimos casos
de corrupción, parece un poco fuera de lugar que toda la prensa ande enredada
en un asunto como el que hoy tratamos y que a pesar de haber ofrecido el
protagonista , desde el primer momento, toda suerte de explicaciones, se
continúe analizando milimétricamente una historia que bien podría ser la de
cualquier joven, cuyas expectativas de adquirir una vivienda se frustraron, por
la llegada de la crisis.
Pero después del escándalo organizado en el PSOE en los
últimos días y habiendo quedado Podemos como principal Partido de la oposición
en el Parlamento, se necesitaba con urgencia levantar algún tipo de sospecha
que pudiera contrarrestar la subida que en todas las encuestas sobre intención
de voto están acaparando los de Iglesias y no se ha dudado en aprovechar la que
podría ser la única noticia de que se disponía, para intentar restar
credibilidad al discurso que mueve a los cinco millones de personas que votaron
morado, en las últimas elecciones.
Miembros de la dirección del Partido y Pablo Iglesias en
particular, no han dudado en atribuir al grupo Prisa la intención de
inmiscuirse en las primarias que se están celebrando en Madrid y de haber
escogido como víctima a Espinar, estrictamente por ser hijo de quién es y
también por ser el candidato más próximo a la corriente de Iglesias.
El fracaso del movimiento protagonizado por los de Susana
Díaz y las posteriores declaraciones de Sánchez, en el programa Salvados, han
traído a Podemos la posibilidad de sorpasso que le negaron las urnas y a nadie
se le escapa que en solo unos días se ha convertido en un peligro aún mayor,
para las aspiraciones de quienes pretenden liderar el PSOE del futuro y para todos
aquellos que los apoyan desde la sombra.
Ahora le ha tocado a Espinar, pero no cabe la menor duda de
que no se ahorrarán medios para investigar las acciones de todos y cada uno de
los miembros de Podemos y aunque parece que no resulta fácil relacionar a los
líderes de esta formación con asuntos oscuros, la evidencia demuestra que se
hará todo lo posible, sin ahorrar medios, por desacreditarlos lo más posible.
En esta tesitura, la candidatura de Espinar en Madrid, parte
con cierta desventaja, con respecto a la de los errejonistas de Maestre y
aunque aparentemente los de Podemos parecen haber afrontado en problema con
unidad, si finalmente vencen los más
moderados, alguien habrá ganado una batalla que de antemano, se daba por
perdida.
La siembra, meticulosamente organizada, habrá dado sus frutos
y la honorabilidad de Espinar, haya cometido o no ilegalidades, habrá quedado
tocada para siempre.

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