Con la resaca del
triunfo de Trump presente en todos los ámbitos de la vida, los medios
nacionales y extranjeros, incluidos los norteamericanos, dan por sentado que
habrá que amoldarse a lo que sobrevenga, ahora que el país más poderoso del
mundo depende de un excéntrico sin experiencia y auguran una etapa de
incertidumbre en la que no se puede aventurar cuáles serán las primeras medidas
que aplicará la Casa Blanca, cuando cambie de dueño.
Europa también trata de recuperarse del sobresalto que ha
supuesto la derrota de Clinton, más afín a los intereses globales que mueven
este mundo en el que todos vivimos y felicita, sin demasiado entusiasmo al
vencedor, rezando para que se mantengan los acuerdos entre ambos Continentes.
Sólo Putin, al que Trump ha elogiado en numerosas ocasiones,
lanza un mensaje en pos de un acercamiento entre las dos potencias,
tradicionalmente enemigas, buscando quizá una aproximación que le estaba siendo
imposible conseguir con Obama, fundamentalmente por las discrepancias al tratar
el asunto de Siria.
Volviendo a la actualidad del país, Bruselas no ha tardado en
exigir al nuevo Gobierno Rajoy que ponga en práctica una batería de recortes
que quedaron pendientes en su anterior legislatura, confiando en que la
sumisión demostrada por el líder del PP, continuará dando los apetecidos frutos
que convienen a los poderosos europeos, para oprobio de los ciudadanos que
vivimos aquí y que ya hemos pagado con creces, los efectos adversos de la
crisis.
Pero mientras no se aprueben los presupuestos no hay nada que
se pueda hacer y por eso andan los conservadores intentando por todos los
medios recabar los apoyos de quiénes propiciaron la Investidura, hace sólo unos
días y que se encuentran divididos en su
manera de afrontar este tema, o al menos eso dice Hernando, que en principio,
ha negado que el PSOE vaya a votar a favor, aunque poco o ningún valor, tiene
para nosotros su palabra.
Así que la pelota se encuentra en el campo de Rajoy y Rivera,
que por supuesto no dudarán en ejercer presión sobre los socialistas, ahora que
saben que se rinden con facilidad cuando se les amenaza con la convocatoria de
nuevas elecciones y que capitaneados por una Gestora que depende directamente
de los deseo de Susana Díaz, bien podría volver a apelar a nuevas necesidades
relacionadas con ese patriotismo, que tan poco convence a la izquierda.
En previsión de males mayores, el PP ha comenzado una
maniobra de acercamiento al PNV, al que le unen afinidades ideológicas y viejos
acuerdos y aunque los vascos ya han manifestado en muchas ocasiones que no es
fácil entenderse con Rajoy, todo dependerá de lo que se les ofrezca a cambio de
un apoyo que en estos momentos, resulta ser urgente.
Y en esas estamos, con un ojo puesto en el Parlamento y otro
en Norteamérica y esperando con idéntica expectación las reacciones de Trump y
nuestro Presidente, que no ha tardado en manifestar al recién elegido su
voluntad de seguir manteniendo las alianzas existentes, aunque no se sabe muy
bien si Trump nos considera también a nosotros latinos y por tanto, portadores de
desgracias para el bienestar de los ciudadanos a los que ahora dirige.
Yo creo que al final, se entenderán, más que nada porque
pertenecen a un mismo tronco ideológico y también porque en el fondo comparten
muchas opiniones, aunque en España no sea políticamente correcto decirlo.
La dependencia del mundo occidental de lo que pase en Estados
Unidos, resulta indiscutible y por tanto, es seguro que Rajoy no se atreverá
nunca a contradecir las opiniones de los que considera sus ídolos.

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