domingo, 13 de noviembre de 2016

Contra ira, paciencia


El revuelo mediático que ha levantado en los pasados días la venta del piso de Ramón Espinar, ha terminado por saldarse con el triunfo de la candidatura del joven, en las primarias de Podemos en Madrid, demostrando que en ocasiones excepcionales, los electores no se dejan influir por la machaconería de la prensa, siendo capaces de defender y conservar su propio criterio.
Como todos sabemos, se ha hablado mucho del empeño del grupo Prisa en derrocar a Espinar y en cierta medida a Pablo iglesias, que tácitamente apoyaba su candidatura, a favor de Rita Maestre, más próxima al pensamiento de Errejón y por tanto, mucho más acorde con las ideas políticas que se asientan en este país y menos proclive a radicalizar  una oposición en el Parlamento, ahora que el PSOE ha quedado rezagado frente a Podemos, tras haber otorgado el poder al Partido de Mariano Rajoy, hace algunas semanas.
Las campañas informativas orquestadas contra Podemos no son algo que pille de extraño a los votantes de izquierdas, que se han acostumbrado, prácticamente desde que naciera este movimiento asambleario heredero del 15M, a sufrir periódicamente ataques que han tratado de debilitar el torrente imparable de su avance en la política española, sin que por el momento se haya conseguido tal objetivo, quizá porque la mayoría de la información vertida por determinados profesionales afines a la derecha, ha quedado anulada por sendas sentencias de los jueces.
Que Ramón espinar se hiciera con Madrid, debía constituir un riesgo inaceptable para los defensores del estilo de la más pura casta, que no han dudado en utilizar, y de qué manera, un suceso ocurrido cuando el candidato contaba con sólo veinte años y que a pesar de no ser ilegal, por el modo de contarlo, lo parecía sin remedio.
Sin embargo, quizá no contaban los promotores de la historia, con que los simpatizantes y adscritos a Podemos no beben de las mismas corrientes de que se nutren los de los partidos tradicionales y son, en su mayoría, jóvenes y no tan jóvenes, con cierto grado de formación, acostumbrados a no dejarse intimidar por factores externos.
Así que el simple hacho de conocer que los políticos tradicionales apostaban por la candidatura de Maestre, ha constituido un hándicap no sólo para la candidata, sino también para la corriente que representa y por ende, ha acarreado un fortalecimiento para las posiciones de Pablo Iglesias y los suyos, que se ha visto consolidado, además, con el triunfo de Teresa Rodríguez, en Andalucía.
Queda pues claro, que cuando se trata de Podemos, de nada sirven las coacciones ni los escándalos orquestados desde las instituciones de poder, probablemente  porque el mensaje vertido por el Partido morado, ha conseguido implantar en la gente que lo apoya otro modo bien diferente de entender la política, que ha encontrado en la agresividad de lo cotidiano, un medio para ejercer presión sobre los gobernantes empeñados en hacer de la austeridad de los pueblos, su catecismo.
Contra la ira inoculada en la sociedad, a base de aluviones de información negativa, la paciencia se convierte en una impagable virtud que termina por conceder la victoria a los que esperan inalterables, que pase el tiempo.
El triunfo de Espinar en Madrid, representa un jarro de agua helada sobre las cabezas de sus detractores y llena de esperanza a todos los que aún son capaces de creer en la libertad de elección, por encima de los intereses materiales que mueven al mundo moderno.

Queda claro que no van a poder manejar a Podemos. 

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