miércoles, 9 de noviembre de 2016

Sin aliento


Con la respiración contenida, el mundo recibe la noticia del triunfo de Trump en las elecciones norteamericanas, sin haber procesado aún cómo ha sido posible la indiscutible derrota de un personaje como la demócrata Hilary Clinton, que en principio, partía como vencedora, en todas y cada una de las encuestas.
En una de las noches más reñidas de cuántas recordamos los que tenemos ya unos años, las veleidades de los electores estadounidenses  han conseguido mantenernos despiertos hasta altas horas de la madrugada, atónitos ante los resultados que iban certificando la inesperada victoria de este carismático líder, detractor de todo aquello que se aparte de los más rancios valores que identifican a la América profunda.
Clinton, que ha quemado seguramente la última oportunidad que tenía para llegar a la Presidencia y que no ha concedido tregua a su oponente, en todo el tiempo que ha durado la farragosa Campaña, no contaba probablemente con la participación masiva de un voto fundamentalmente blanco que ha permanecido oculto, hasta el mismo día de los comicios y que le ha arrebatado cualquier posibilidad de proclamarse vencedora, a pesar de ser apoyada por casi todos los colectivos más desfavorecidos del país, como negros, hispanos y la mayoría de las mujeres.
Precisamente el hecho de ser mujer, posiblemente haya representado para esta candidata un auténtico hándicap, pues la falsa moral que aún impera en muchos lugares recónditos de USA, no permite a esta Nación estar preparada para ser gobernada por una mujer, por espléndido que sea su currículo.
El panorama que se abre, a partir de esta elección, para el mundo resulta ser innegablemente incierto, pues de cumplir escrupulosamente todas las propuestas expresadas en su programa, durante la Campaña electoral, las directrices seguidas en asuntos tan delicados como la guerra de Siria, podrían cambiar radicalmente, recrudeciendo aún más el conflicto.
Intenciones como la de levantar un muro en la frontera con México, el racismo declarado en los discursos contra negros o hispanos y las acusaciones de acoso sexual que se han producido contra Trump y que ponen en entredicho su opinión sobre las mujeres, se convierten ahora en auténticas y temibles amenazas que, de cumplirse, podrían perjudicar seriamente a un gran número de colectivos, a nivel mundial.
Su aguerrida defensa de la Patria, su americanismo recalcitrante y la opinión ofrecida ante millones de ciudadanos en todos sus mítines, preocupan y mucho a una comunidad internacional, que no da crédito a lo que acaba de suceder ante sus ojos y que ha empezado a reaccionar negativamente, en el plano económico, de manera inmediata.
De que a Trump se le permita o no llevar a cabo sus propuestas, dependerá a partir de este momento, que las relaciones con Europa continúen o no siendo fluidas y también que consiga o no, mantener la armonía con sus vecinos de Hispanoamérica.
Un mar de dudas, se abre hoy en todos los rincones de la tierra y este triunfo de la derecha más  recalcitrante en el país más importante del mundo, empequeñece aún más a los demás, sin que desgraciadamente y por su situación, puedan arbitrar una respuesta.
Meditar lo que ha pasado en este momento histórico, analizar detalladamente cómo han ocurrido las cosas  y sobre todo por qué, se convierte para todos nosotros en una obligación inaplazable, ante el temor de que hechos como éste puedan repetirse en otros lugares, haciendo al mundo retroceder hasta épocas que creíamos haber superado.
Cuando pase el asombro y la maquinaria del poder norteamericano eche a andar, ya se irá viendo cuál es la verdadera magnitud de este suceso. También en Estados Unidos queda mucho camino por recorrer y cuatro años para arrepentirse o no, de haber tomado una decisión como ésta.



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