miércoles, 13 de julio de 2016

Entre dos aguas


Mientras Albert Rivera sigue al pie de la letra el guión previsto y confirma esta maña que Ciudadanos apoyará a Rajoy, con su abstención, en la  segunda sesión de Investidura, Pedro Sánchez, tras su reunión con el Presidente en funciones, ofrece ante la prensa la imagen de un Partido agónico que se debate en una disyuntiva aún sin resolver de cuya decisión depende ahora, incontestablemente, que Mariano Rajoy vuelva a ser Presidente de este país, que pueda intentarse una contra jugada o por la izquierda, o que haya que ir finalmente a unas terceras elecciones, otra vez, por falta de acuerdos.
No quería el PSOE  tener que verse en esta tesitura en la que ahora se encuentra, pero la mala gestión que hizo de las posibilidades que se le brindaron, después del veinte de Diciembre,  el gravísimo error de pactar con Ciudadanos, sus reiterados desprecios a las ofertas de Podemos y el empecinamiento de sus barones en manejar entre las sombras las directrices del Partido, le han colocado en la peor posición de cuántas se podrían imaginar y por tanto, tendrá que asumir las responsabilidades que le tocan, aunque a día de hoy, navegue entre dos aguas, ofreciendo a los ciudadanos, una trágica imagen de deriva.
Porque las reminiscencias de aquel socialismo primero, que fue la base de la ideología que movió a este Partido durante mucho tiempo, han de exigir, necesariamente, una negativa rotunda al ofrecimiento de una gran coalición, que jamás puede ser efectiva, cuando los protagonistas son seguidores de ideologías tan diferentes, pero la vorágine en que han caído los socialistas en los últimos tiempos, sus posturas de apoyo a las directrices europeas y sobre todo, las encarnizadas luchas internas que llevan a cabo entre sí, una buena parte de sus líderes, va moviendo hacia la derecha la posición de la que ha sido una fuerza política que ha ejercido varias veces un poder, que no quiere abandonar, bajo ningún concepto.
Sin embargo, el PSOE perderá muchas cosas, decida lo que decida y aunque son muchos los que temen únicamente, al hecho de ser fagocitados por Podemos, en caso de alcanzar un pacto con ellos, el deshonor de ayudar a Rajoy a proclamarse Presidente, aunque sea con una mínima abstención, resultaría ser mucho más grave, pues demostraría fehacientemente que ya nada importa la naturaleza de lo que fue su pensamiento y que el Partido que fundó Pablo iglesias, se rinde sin condiciones, al causante de todos los males que han asolado este país, sin que la situación en que se encuentran los ciudadanos que lo habitan, resulte trascendente.
Sumidos en estas dudas, Sánchez, los suyos y los otros que sólo intentan arrebatarle cuanto antes el liderato, aplazan hasta el último momento, la toma de esta importante decisión y mantienen a  la opinión pública, en vilo, mientras dan bandazos sin sentido, de un lugar a otro, manejando burdamente un discurso de ambigüedad, que empieza a resultar, insufrible.
Los millones de personas que a lo largo de los años, confiaron profundamente en el socialismo español, como garante de los valores de la izquierda, miran hoy, afligidos, la patética imagen que ofrecen, vencidos por  la rotundidad de la voluntad de los electores y por su propia manera de afrontar los momentos que vivimos, estos líderes incompetentes y ambiciosos, que anteponen su propio lucimiento, al bienestar de su pueblo.
Haga lo que haga, el PSOE ya no volverá nunca a ser el mismo. Se ha dejado por el camino tantas cosas imprescindibles y ha hecho tantas concesiones al miedo, que su credibilidad, su decencia y esencialmente, los principios de su pensamiento, no podrán recuperarse jamás, si no es dinamitando sus propios cimientos.
Nada convence ya el manido argumento de la salvación nacional, que reclaman los patrioteros de turno, cada vez que las cosas se les tuercen. A los españoles, nunca nos ha ido bien con los salva patrias. No hay más que ahondar en nuestra Historia, para comprenderlo.





No hay comentarios:

Publicar un comentario