Para sorpresa de todos los analistas económicos, que
esperaban que con el brexit y la ausencia de gobierno, los datos del paro del
mes de Junio fueran absolutamente desastrosos, las cifras que hemos conocido
hoy, resultan ser las mejores desde el
año 2009, por lo que podría deducirse, poniendo un poco de malicia de nuestra
parte, que a los españoles se nos contrata más, cuando no tenemos Presidente.
La noticia, que sería buena si no supiéramos que la
precariedad y la temporalidad están presentes en todas estas nuevas contrataciones,
pone de manifiesto, al menos, que
estando como está el gobierno en funciones, por cuestiones de carácter
electoral, el país sigue marchando, sin que por lo tanto nadie pueda
adjudicarse las claves de esta mejoría relativa.
Con un Mariano Rajoy asentado en una postura de absoluto
mutismo y un Pedro Sánchez desaparecido desde la misma noche electoral,
cualquier teoría sobre pactos, para una investidura que debiera ser indiscutiblemente
urgente, se convierte en una mera elucubración y los ciudadanos seguimos en
vilo, asombrados por la parsimonia y la falta de responsabilidad que demuestran
nuestros políticos, para encontrar una solución al problema.
Pero entre el campeonato de fútbol europeo y la llegada de
las vacaciones estivales, que ya de por sí lo paralizan todo, en este país
nuestro, las dificultades para el ejercicio de una política que requiere cierto
nivel, por lo complicado de la situación, parecen haberse multiplicado por
mil y mucho nos tememos que se agotarán
todos los plazos posibles, hasta que podamos saber quién será nuestro próximo
Presidente.
Entretanto, los de Podemos hablan de una renovación total en
su manera de plantearse las líneas que seguirá su Partido, a partir de ahora y
los de Ciudadanos, hasta ayer solícitos y dispuestos a facilitar la investidura
a cualquiera que comulgara con su ideología liberal, dan un paso atrás, dejando
que sean los socialistas quiénes carguen con la responsabilidad de decidir y
también con los riesgos que conllevaría para su prestigio como Partido, aupar
hasta la Presidencia a quién hasta hace bien poco, consideraban como su peor
enemigo.
La forma de afrontar el problema no se antoja precisamente
como la más correcta y mientras el tiempo pasa, y ya son siete meses los que
nos separan de aquellas elecciones de diciembre, todo sigue parcialmente
paralizado en una especie de compás de espera que se está haciendo eterno, sin
que seamos capaces aún de saber qué sucederá, ni qué clase de futuro nos
aguarda a todos los que pagamos escrupulosamente, los sueldos de estos
políticos ineptos.
Lo que intuimos que pasará, es que al final, todos acabarán cediendo y que será Rajoy,
apoyado por una gran abstención en la sesión de su investidura, el que se alce
con una agónica victoria que le permita gobernar, en una legislatura que se
augura para él, corta y plagada de sufrimiento.
Afectados también nosotros, por la desgana que produce el
insoportable calor, sólo nos queda, armarnos de paciencia y disfrutar, en el
caso de poder permitírnoslo, de esas vacaciones a las que todos tenemos derecho,
con la esperanza de que a nuestra vuelta, los políticos hayan sido capaces de
ponerse de acuerdo y ya tengamos Presidente.

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