lunes, 21 de diciembre de 2015

Pactar o repetir


La voluntad de los españoles en las urnas, ha dejado un panorama político en la nación y una fragmentación en el futuro Parlamento, que hace imposible la gobernabilidad del Estado para ninguno de los Partidos en solitario y no quedará otro remedio que tratar de llegar a acuerdos para Presidir el País, o repetir en breve las elecciones generales, si las negociaciones no fueran posible.
Durísimo lo tiene el PP con sus 123 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta que obtuvo en dos mil once y enemistado por su proceder con casi todas las demás Fuerzas políticas, lo que otorga al PSOE, con sólo noventa diputados, la posibilidad de intentar un acercamiento con Podemos, Ciudadanos o ambos, o bien con los nacionalistas catalanes en bloque, dándoles a cambio la oportunidad de celebrar su cacareado referéndum.
Ahora mismo cualquier alianza es posible, pero la ruptura del bipartidismo, que se ha consolidado absolutamente, deja paso a una nueva etapa en la que han irrumpido con fuerza dos Partidos que hasta ayer ni siquiera tenían representación en el Parlamento y habrá que contar con ellos y hacer concesiones, en muchos casos dolorosas y difíciles, si se quiere obtener una investidura que parece lejana tanto para Rajoy como para Sánchez, aunque yo diría que la tiene más cerca el representante de los socialistas.
Porque el PP, aunque llegara a un acuerdo con Ciudadanos, necesitaría contar también para alcanzar una mayoría suficiente, con otros grupos que en este caso no podrían ser otros que los nacionalistas de Esquerra Republicana y la antigua Convergencia de Mas, con los que ha estado litigando cruentamente durante toda la pasada legislatura, negándose sistemáticamente a cuantas peticiones le llegaban de Cataluña y llegando incluso, a denostar a los ciudadanos que les apoyaban en su lucha por la Independencia.
Puede que Ciudadanos accediera a prestarle su apoyo, pero está claro que los Partidos catalanes, e incluso el PNV también, no van a colaborar en que su enemigo cerval consiga gobernar otros cuatro años, conociendo su recalcitrante unionismo y en parte, porque no sería justo para sus votantes, traicionar los principios defendidos a capa y espada en los últimos tiempos, a cambio de una parcela de poder en un Estado español, que ni siquiera les interesa.
Así que si Sánchez accede a revisar su postura sobre el Referendum, cosa que en principio parece probable y pacta con Podemos un amplio abanico de medidas orientadas fundamentalmente a mejoras sociales urgentes, quizá logre el apoyo de todos, como hecho puntual para la investidura, aunque después tenga que gobernar en minoría y buscando siempre determinados acuerdos.
Podría darse una tercera vía, si Ciudadanos decidiera apoyar a PSOE y Podemos, logrando así 190 diputados entre los tres, en cualquier votación que se celebrara, pero que traería al Parlamento español una curiosa mezcolanza entre Partidos de izquierda y derecha, con ideologías diametralmente distintas, aunque no hay nada que no pueda solucionarse con  diálogo y  paciencia.
Esta, quizá sería la alternativa que preferirían, de ser preguntados, los españoles, atendiendo al resultado salido de las urnas, si se tiene en cuenta que una amplia mayoría de la Sociedad, desea principalmente que Mariano Rajoy no repita en el poder, para poder escapar de las políticas de austeridad, a la mayor brevedad posible.
Tenemos por delante, una apasionante aventura, en la que debiera primar, por encima de ideologías y catecismos, el futuro bienestar de las mayorías, por lo que con toda probabilidad, todos habrán de ceder en sus planteamientos programáticos, tendiendo la mano a los demás, si se quiere evitar la repetición de Elecciones, con la incertidumbre natural que tal hecho despertaría en todos nosotros.
Y aunque llegar por fin a entenderse no garantice la estabilidad de un nuevo gobierno, ni constituya el bálsamo capaz de curar todas nuestras heridas pasadas, la ilusión de que estamos empezando a construir algo nuevo, parece ser la tónica general que hoy inunda las calles de España, en la creencia de que todo puede ser posible, alrededor de una mesa de negociaciones.
Por otra parte, sea cual sea el resultado de los pactos y gobierne quien gobierne, la ausencia de mayorías absolutas y la fragmentación del nuevo Parlamento, permitirá que llegado el momento en que hipotéticamente se estén lesionando nuestros derechos, se pueda plantear una Moción de censura…y ganarla.
Ya nos hubiera gustado a todos haber tenido esa posibilidad, durante los años de mandato del partido saliente.


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