lunes, 14 de diciembre de 2015

Frío en el corazón


Se cuela en medio de la campaña electoral, un programa de Jordi  Évole sobre la pobreza energética, que mueve a la indignación de los ciudadanos, al contemplar la tremenda injusticia que se está cometiendo con miles de familias que se quedaron sin trabajo, gracias a la reforma Laboral del PP y a las que, sin piedad, se les corta la luz, el agua y el gas, por falta de pago, sin tener en cuenta que por desgracia para ellas, no perciben ningún tipo de ingresos, al haber consumido todas las prestaciones que ofrece el Estado, sin haber podido encontrar ningún tipo de ocupación, que palie los efectos de su sobrevenida miseria.
La entrevista, que se produce en dos escenarios que podrían considerarse las partes en este conflicto, transcurre, primero, en el hogar semi a oscuras de una señora de mediana edad, que se ve todos los meses en la disyuntiva de tener que decidir si come o paga los recibos energéticos y a la que su compañía eléctrica ya amenazó con cortar el suministro, al primer recibo que devolvió, aunque el corte de luz, de momento, ha sido frenado por los servicios sociales de su Ayuntamiento. Colgado en la pared, un termómetro que marca nueve grados de temperatura, que se mantienen durante toda la conversación con Ada Colau, el ex ministro Sebastián, el propio Évole y la afectada y en la que se muestran diferentes posturas a la hora de afrontar un problema que sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy no ha sido capaz de solventar después de cuatro años, ni aborda en el programa que presenta para la próxima legislatura, como si esta realidad no existiera o no tuviera la menor importancia para el Partido que dirige.
Del otro lado,  Soria, en las estancias de su confortable Ministerio, cómodamente sentado en un sillón de estilo isabelino y a una temperatura real de veintiséis grados, reflejada en el termómetro que descubre la cámara, aludiendo a las escasas ayudas que su Ministerio ha habilitado para combatir el trance que sufren estos conciudadanos nuestros y que se limita a una rebaja del veinticinco por ciento en una factura que resulta del todo impagable, para aquellos que nada tienen.
Dando muestras incluso, de desconocer las estadísticas que sobre los afectados han publicado Organismos oficiales durante sus años en el Ministerio y evitando cualquier enfrentamiento abierto con las Compañías que proporcionan estos servicios, Soria se atreve aún, a defender de manera triunfalista, como acostumbra a hacer el PP en plena Campaña, la consideración que su Partido demuestra con estos afectados, a pesar de haber declinado acudir al domicilio en el que se celebra la otra parte de la entrevista, para conocer in situ, la magnitud real del problema.
La comparación entre uno y otro escenario resulta ya en sí, además de dramática, grotesca  y la indiferencia que produce la situación de una parte de la ciudadanía, que se dispone a afrontar un nuevo invierno desprotegida por este Gobierno al que Soria pertenece, no admite ningún tipo de perdón por parte del resto de los españoles, si se tiene en cuenta que en el tiempo que dura la entrevista, el Ministro no solo no pronuncia en ningún momento la palabra piedad, ni tuerce de algún modo, su gesto al contemplar las miserables circunstancias que rodean a la otra protagonista de la historia.
La señora, al final, lanza en su desesperación una serie de acusaciones directas a Soria y su Partido, probablemente, movida por la grave injusticia que padece, sin recibir siquiera y aunque solo fuera por corrección, el apoyo de quien tiene en sus manos todo lo relacionado con el sector energético.
El día veinte, cuando acudamos a las urnas, muchos de nosotros, sin embargo, no vamos a olvidar a esta mujer ni a ninguno de los que sufren, olvidados por la administración, de pobreza energética.
Y a todos esos indecisos que no saben a quién votar, les aconsejo, si no lo han hecho ya, que tengan a bien ver este magnífico programa, reflejo de lo que está sucediendo en este País, a espaldas de los focos de las televisiones y la grandilocuencia de los mítines de campaña.
Después, pregúntense si desean continuar al lado de quienes miran hacia otro lado como si fuera la gente la que no quiere encontrar un trabajo que la dignifique y piensen, porque bien podría ser así, cómo se sentirían si fueran ustedes los que no pudieran cocinar, calentarse o encender la luz, por falta de medios para hacer frente a las facturas y a quién reclamarían que actuara para remediar su vivencia.
Algunos, ya han tenido cuatro años para poder hacerlo. En su lugar, aún siguen defendiendo la subida del recibo de la luz, condenando la utilización de energías renovables y viviendo, a costa nuestra, bajo la calidez climática de sus despachos, en los que nunca faltó de nada, ni en los peores momentos de esta crisis.




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