Al final, parece que se ha impuesto la postura de Pedro
Sánchez en el PSOE y que tras una
intensa reunión con sus barones y muy especialmente, con la Presidenta de la
junta de Andalucía, a quien se acusa continuamente, desde los medios, de querer
ocupar el cargo de Secretaria General del Partido, no se va a apoyar a Rajoy en
su pretensión de ser investido Presidente de este País, sino que se van a buscar
otros apoyos con la intención de conseguir que sean los socialistas quiénes se encarguen
de gobernar, durante los próximos cuatro años.
Nadie ha dicho que sea fácil, en la situación que tenemos,
tras los resultados obtenidos el pasado veinte de Diciembre, ni que el camino
que iniciamos a partir de ahora se parezca en nada al que anduvieron los
gobiernos sustentados por una amplia mayoría absoluta, pero precisamente en esa
dificultad, en los escollos que habrán de salvar unos y otros para trabajar en
pro del bien común, estriba la diferencia entre la vulgaridad de una política apoyada
en la mera burocracia y la que se construye a base de pactos o alianzas,
incluso con los que, en principio, beben de fuentes muy distintas a las
nuestras.
Conseguir acuerdos, mantenerlos y obtener los frutos
apetecidos que deriven de ellos, puede dar idea de la talla profesional que
tienen los que lidian con las negociaciones y aunque a veces éstas se estanquen
y haya que trabajar afanosamente para alcanzar un punto en común, la
satisfacción de lograr las metas propuestas ha de ser, necesariamente, mucho
mayor que la obtenida a base de aprobar Decretos, únicamente cimentados en la
fuerza unitaria de los votos.
En esta línea, PSOE, Podemos y quiénes se quieran sumar a la
iniciativa de que Rajoy no consiga gobernar en la próxima legislatura, van a
tener que esforzarse hondamente, tirando y aflojando la cuerda que tienen
sujeta, cada cual por el extremo que le corresponde, hasta alcanzar un
equilibrio en el que nadie caiga al suelo y que convenga al bien de todos los ciudadanos, pues ésta ha de ser
la prioridad de cualquiera de los negociadores, tratándose del tema que se
trata.
La Campaña electoral, ya pasó y habrá que enterrar a la mayor
brevedad posible, los reproches que mutuamente se vertieron en ella, aparcando
la ferocidad de los discursos para cuando otras ocasiones lo requieran, sin que
esto signifique renunciar cada cual a su identidad o la dejación absoluta de
sus más fundamentales principios.
Pero ahora es momento de construir, sin violencia, una
alternativa a un Partido Popular severamente castigado por los votantes, para
intentar un cambio en profundidad de todas aquellas políticas de recortes
económicos y sociales que se nos impusieron en el pasado más reciente y que tan
honda huella han dejado en los hogares de los ciudadanos que esperan ansiosos
un cambio, para poder mirar al futuro, con cierto optimismo.
Verdad es que hay emergencias sociales que reclaman la
intervención del Estado, cuanto antes y que abordar la solución a los problemas
más urgentes de las clases más humildes ha de ser, la primera medida a adoptar,
pero primero, hace falta tener un gobierno y el asunto de la investidura, por
banal que parezca, se convierte por exigencias de este guión, en la primera
cuestión para la que se debería alcanzar un acuerdo, aparcando para después,
asuntos como el Referendum catalán, al que tal vez podría ceder el PSOE, si se
pudiera por fin transformar España, en un Estado federalista.
Naturalmente, las exigencias de unos y otros, las líneas
rojas de cada cual, van a estar en la mesa de negociaciones a partir de mañana
mismo, pero la buena noticia de este día, es que al menos, nadie se cierra a la
posibilidad de dialogar, con la intención sincera de poder alcanzar un acuerdo.
Solo Ciudadanos, ofrece a Mariano Rajoy la oportunidad de ser
elegido, en segunda votación, Presidente, aunque todo hace prever que Rivera
podría cambiar fácilmente de opinión, si como se piensa, ninguna otra Fuerza
accede a respaldar al PP, en ningún caso.
No sería la primera vez que apoyaran a los socialistas., Ya
lo hicieron con Susana Díaz en Andalucía y la historia puede volver a
repetirse, si los vientos del pacto de la izquierda les favorecen más que el
que habían pensado hasta ahora.
De momento, nada se puede descartar, a la vista de lo que
está sucediendo.
Entretanto, el empate en la votación de la Asamblea de la
CUP, convierte la situación catalana en un poquito más insostenible.
Escribir esta página de la Historia está resultando
francamente emocionante.

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