lunes, 28 de diciembre de 2015

Hora de construir


Al final, parece que se ha impuesto la postura de Pedro Sánchez en el PSOE  y que tras una intensa reunión con sus barones y muy especialmente, con la Presidenta de la junta de Andalucía, a quien se acusa continuamente, desde los medios, de querer ocupar el cargo de Secretaria General del Partido, no se va a apoyar a Rajoy en su pretensión de ser investido Presidente de este País, sino que se van a buscar otros apoyos con la intención de conseguir  que sean los socialistas quiénes se encarguen de gobernar, durante los próximos cuatro años.
Nadie ha dicho que sea fácil, en la situación que tenemos, tras los resultados obtenidos el pasado veinte de Diciembre, ni que el camino que iniciamos a partir de ahora se parezca en nada al que anduvieron los gobiernos sustentados por una amplia mayoría absoluta, pero precisamente en esa dificultad, en los escollos que habrán de salvar unos y otros para trabajar en pro del bien común, estriba la diferencia entre la vulgaridad de una política apoyada en la mera burocracia y la que se construye a base de pactos o alianzas, incluso con los que, en principio, beben de fuentes muy distintas a las nuestras.
Conseguir acuerdos, mantenerlos y obtener los frutos apetecidos que deriven de ellos, puede dar idea de la talla profesional que tienen los que lidian con las negociaciones y aunque a veces éstas se estanquen y haya que trabajar afanosamente para alcanzar un punto en común, la satisfacción de lograr las metas propuestas ha de ser, necesariamente, mucho mayor que la obtenida a base de aprobar Decretos, únicamente cimentados en la fuerza unitaria de los votos.
En esta línea, PSOE, Podemos y quiénes se quieran sumar a la iniciativa de que Rajoy no consiga gobernar en la próxima legislatura, van a tener que esforzarse hondamente, tirando y aflojando la cuerda que tienen sujeta, cada cual por el extremo que le corresponde, hasta alcanzar un equilibrio en el que nadie caiga al suelo y que convenga al bien  de todos los ciudadanos, pues ésta ha de ser la prioridad de cualquiera de los negociadores, tratándose del tema que se trata.
La Campaña electoral, ya pasó y habrá que enterrar a la mayor brevedad posible, los reproches que mutuamente se vertieron en ella, aparcando la ferocidad de los discursos para cuando otras ocasiones lo requieran, sin que esto signifique renunciar cada cual a su identidad o la dejación absoluta de sus más fundamentales principios.
Pero ahora es momento de construir, sin violencia, una alternativa a un Partido Popular severamente castigado por los votantes, para intentar un cambio en profundidad de todas aquellas políticas de recortes económicos y sociales que se nos impusieron en el pasado más reciente y que tan honda huella han dejado en los hogares de los ciudadanos que esperan ansiosos un cambio, para poder mirar al futuro, con cierto optimismo.
Verdad es que hay emergencias sociales que reclaman la intervención del Estado, cuanto antes y que abordar la solución a los problemas más urgentes de las clases más humildes ha de ser, la primera medida a adoptar, pero primero, hace falta tener un gobierno y el asunto de la investidura, por banal que parezca, se convierte por exigencias de este guión, en la primera cuestión para la que se debería alcanzar un acuerdo, aparcando para después, asuntos como el Referendum catalán, al que tal vez podría ceder el PSOE, si se pudiera por fin transformar España, en un Estado federalista.
Naturalmente, las exigencias de unos y otros, las líneas rojas de cada cual, van a estar en la mesa de negociaciones a partir de mañana mismo, pero la buena noticia de este día, es que al menos, nadie se cierra a la posibilidad de dialogar, con la intención sincera de poder alcanzar un acuerdo.
Solo Ciudadanos, ofrece a Mariano Rajoy la oportunidad de ser elegido, en segunda votación, Presidente, aunque todo hace prever que Rivera podría cambiar fácilmente de opinión, si como se piensa, ninguna otra Fuerza accede a respaldar al PP, en ningún caso.
No sería la primera vez que apoyaran a los socialistas., Ya lo hicieron con Susana Díaz en Andalucía y la historia puede volver a repetirse, si los vientos del pacto de la izquierda les favorecen más que el que habían pensado hasta ahora.
De momento, nada se puede descartar, a la vista de lo que está sucediendo.
Entretanto, el empate en la votación de la Asamblea de la CUP, convierte la situación catalana en un poquito más insostenible.
Escribir esta página de la Historia está resultando francamente emocionante.


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