Mientras los españoles votamos en libertad y los líderes de
los Partidos se dan un baño de masas depositando sus votos en las urnas, la
incertidumbre acumulada sobre cuál será el resultado de estos Comicios, se
apodera de los medios de comunicación que se arremolinan en los lugares
elegidos por las Formaciones para vivir la noche electoral, rodeados de sus más
fieles seguidores.
Con una participación, a las dos de la tarde, ligeramente
menor que la de las últimas Generales, el Cambio que espera una buena parte de
españoles pende de un hilo, pues si no se alcanzan cotas altas de votación, el sprint
final podría favorecer, según cuentan las estadísticas, a la derecha.
Pero teniendo en cuenta que este domingo de Diciembre, los
comercios permanecen abiertos en su totalidad, debido a las ventas navideñas,
hay que suponer que una buena legión de trabajadores y también de potenciales
compradores que intentarán aprovechar la mañana para acercarse al centro de las
ciudades, emitirán el voto por la tarde, por lo que sería previsible decir, que
la avalancha en los Colegios se producirá, casi con toda seguridad, en las
últimas horas de la tarde.
Otros con menos suerte, se han visto impotentes para votar,
al residir en el extranjero y aunque se ha habilitado a través de la red, una
conexión con abstencionistas dispuestos a depositar en las urnas, en España, la
opinión de los emigrantes, se podría decir que aún quedarán muchas personas que
hubieran deseado votar, que no podrán hacerlo por problemas meramente
burocráticos…o políticos.
El día parece transcurrir sin sobresaltos y hasta se intuye
una cierta alegría a la hora de acudir a los Colegios, que choca diametralmente
con la seriedad que acompañó a las dos o tres últimas elecciones, como si una
marea de interés hubiera sacudido la mismísima médula de la sociedad española,
devolviéndole la ilusión perdida en las cuestiones relacionadas con la
política.
Ese cambio, que corresponde en su totalidad, a la aparición
de los Partidos emergentes, ha puesto una pincelada de buen humor en el rostro
de los ciudadanos, que hace que ya parezca, aún sin conocer el resultado de las
elecciones, que algo ha cambiado en este país, hasta ayer mismo lúgubre y gris,
por los efectos nocivos de la crisis, como si todos estuviéramos a punto de
despertar de un mal sueño, que nos provocaba una inquietud de la que no
podíamos escapar, por no encontrar una salida.
Si a partir de esta
noche se cumplen o no nuestros anhelos, lo sabremos después de un recuento, que
se augura será uno de los más emocionantes de nuestra Historia reciente, pero
desde luego, la realidad con la que amanezcamos mañana, tras estas elecciones,
nada tendrá que ver con la que recordamos del pasado, ni contará con los mismos
actores que la protagonizaron hasta ahora, al haberse transformado el guión,
considerablemente.
Para los que creemos en la posibilidad de intentar otras
vías, nada hay perdido, sea cual sea el resultado que mañana publiquen los
medios, pues hasta hace apenas dos años, ni siquiera existíamos en el panorama
político nacional…y fíjense dónde hemos llegado.
Para los bipartidistas, seguro, será de otra manera, pues hoy
mismo es el día en que se termina por fin su alternante hegemonía en el poder y habrán de negociar a partir de mañana…o
resignarse al ostracismo.
La profunda transformación que sufrirá el futuro de España,
está empezando ya y aunque aún quedan, para desgracia nuestra, quienes se
niegan a aceptar este Cambio que los ciudadanos nos hemos ganado a pulso, con
nuestro activismo en las calles, no quedará otro remedio que asumir los
acontecimientos y contar con la opinión de la Sociedad, como hasta ahora nunca
se había hecho.
Pase lo que pase, la victoria de David contra Goliat, ya se
ha producido. Sentarse en el Parlamento español estos próximos cuatro años, que
se oiga nuestra voz y se respeten nuestras opiniones y posiblemente, participar
en los pactos que dictaminen quién será el nuevo Presidente de gobierno, paga
todos los sinsabores y tribulaciones que hemos tenido que soportar estos
últimos tiempos.
No es que nos conformemos con eso, pero estamos muy
satisfechos.

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