domingo, 20 de diciembre de 2015

El futuro es mañana


Mientras los españoles votamos en libertad y los líderes de los Partidos se dan un baño de masas depositando sus votos en las urnas, la incertidumbre acumulada sobre cuál será el resultado de estos Comicios, se apodera de los medios de comunicación que se arremolinan en los lugares elegidos por las Formaciones para vivir la noche electoral, rodeados de sus más fieles seguidores.
Con una participación, a las dos de la tarde, ligeramente menor que la de las últimas Generales, el Cambio que espera una buena parte de españoles pende de un hilo, pues si no se alcanzan cotas altas de votación, el sprint final podría favorecer, según cuentan las estadísticas, a la derecha.
Pero teniendo en cuenta que este domingo de Diciembre, los comercios permanecen abiertos en su totalidad, debido a las ventas navideñas, hay que suponer que una buena legión de trabajadores y también de potenciales compradores que intentarán aprovechar la mañana para acercarse al centro de las ciudades, emitirán el voto por la tarde, por lo que sería previsible decir, que la avalancha en los Colegios se producirá, casi con toda seguridad, en las últimas horas de la tarde.
Otros con menos suerte, se han visto impotentes para votar, al residir en el extranjero y aunque se ha habilitado a través de la red, una conexión con abstencionistas dispuestos a depositar en las urnas, en España, la opinión de los emigrantes, se podría decir que aún quedarán muchas personas que hubieran deseado votar, que no podrán hacerlo por problemas meramente burocráticos…o políticos.
El día parece transcurrir sin sobresaltos y hasta se intuye una cierta alegría a la hora de acudir a los Colegios, que choca diametralmente con la seriedad que acompañó a las dos o tres últimas elecciones, como si una marea de interés hubiera sacudido la mismísima médula de la sociedad española, devolviéndole la ilusión perdida en las cuestiones relacionadas con la política.
Ese cambio, que corresponde en su totalidad, a la aparición de los Partidos emergentes, ha puesto una pincelada de buen humor en el rostro de los ciudadanos, que hace que ya parezca, aún sin conocer el resultado de las elecciones, que algo ha cambiado en este país, hasta ayer mismo lúgubre y gris, por los efectos nocivos de la crisis, como si todos estuviéramos a punto de despertar de un mal sueño, que nos provocaba una inquietud de la que no podíamos escapar, por no encontrar una salida.
 Si a partir de esta noche se cumplen o no nuestros anhelos, lo sabremos después de un recuento, que se augura será uno de los más emocionantes de nuestra Historia reciente, pero desde luego, la realidad con la que amanezcamos mañana, tras estas elecciones, nada tendrá que ver con la que recordamos del pasado, ni contará con los mismos actores que la protagonizaron hasta ahora, al haberse transformado el guión, considerablemente.
Para los que creemos en la posibilidad de intentar otras vías, nada hay perdido, sea cual sea el resultado que mañana publiquen los medios, pues hasta hace apenas dos años, ni siquiera existíamos en el panorama político nacional…y fíjense dónde hemos llegado.
Para los bipartidistas, seguro, será de otra manera, pues hoy mismo es el día en que se termina por fin su alternante hegemonía en el poder  y habrán de negociar a partir de mañana…o resignarse al ostracismo.
La profunda transformación que sufrirá el futuro de España, está empezando ya y aunque aún quedan, para desgracia nuestra, quienes se niegan a aceptar este Cambio que los ciudadanos nos hemos ganado a pulso, con nuestro activismo en las calles, no quedará otro remedio que asumir los acontecimientos y contar con la opinión de la Sociedad, como hasta ahora nunca se había hecho.
Pase lo que pase, la victoria de David contra Goliat, ya se ha producido. Sentarse en el Parlamento español estos próximos cuatro años, que se oiga nuestra voz y se respeten nuestras opiniones y posiblemente, participar en los pactos que dictaminen quién será el nuevo Presidente de gobierno, paga todos los sinsabores y tribulaciones que hemos tenido que soportar estos últimos tiempos.
No es que nos conformemos con eso, pero estamos muy satisfechos.


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