No le salen las cuentas al Gobierno, que ha sido advertido
por Bruselas, poniendo en entredicho toda la parafernalia triunfalista que
Rajoy y los suyos vienen defendiendo, de cara a la Campaña electoral y dando la
razón a los españoles, que para nada han notado, hasta hoy, esa categórica
mejoría que pudiera significar que estamos saliendo de la crisis.
No se sostienen las reiteradas mentiras que periódicamente
pone en circulación el PP, deseoso de repetir en el poder una nueva legislatura
y queda demostrado que a pesar de haber seguido sumisamente todas las
recomendaciones impuestas por Europa y que han empobrecido a los ciudadanos más
allá de los límites previstos, las políticas de recortes no han servido
siquiera para alcanzar los objetivos exigidos por las grandes economías
continentales y que continuamos sumidos en una etapa de recesión, de la que
parece que no vamos a salir nunca.
Las previsiones del incumplimiento del déficit, han debido
sentar al Presidente como un jarro de agua fría, colocándole en una
incomodísima posición, incluso ante su electorado más fiel y vienen a sumarse a
toda una larga lista de razones de peso que ya aconsejaban no volver a votar al
Partido Popular, a sólo un par de meses de la celebración de los Comicios.
La persistencia de las altísimas cifras de paro y la tímida
creación de una clase de empleo precario y absolutamente temporal, no podían,
sino conducir a una bajada drástica del consumo nacional y por tanto, al
incumplimiento de las metas deseadas, que supondrían para España, un respiro
dentro de la tormenta.
Ahora, los populares habrán de enfrentarse a la Campaña
desnudos de cualquier presunción, de esas que tanto gustan de exhibir en
mítines y actos sociales y lidiar, frente al resto de las Fuerzas políticas,
defendiéndose con las pocas armas que les quedan, de las gravísimas acusaciones
que seguramente recibirán y que no sólo tendrán ya que ver con su estrecha
relación con innumerables casos de corrupción, sino también con su reiterada
intención de engañar a los españoles, en cuanto a las cifras reales se refiere.
No queda tiempo material para enmendar los imperdonables
errores que durante toda la legislatura se han cometido, ni para rehacer la
agresividad de unas políticas, que todo el mundo, sobre todo los ciudadanos, ha venido rechazando durante
los últimos cuatro años y menos aún, para limpiar una imagen absolutamente
deteriorada por los acontecimientos en que se han visto envueltos muchos de sus
principales líderes, imputados en casos de la envergadura de la Gúrtel o la
Púnica, actualmente en manos de la Justicia.
La baza de la economía, a la que se había apostado con fuerza
desde los despachos de Génova, se viene
abajo propinando un durísimo golpe a los que ingeniaron esta historia de
presunción que muchos de nosotros nunca creímos y queda reducida a una mera
anécdota que no acarreará, en modo
alguno, el ansiado voto de los indecisos con el que prácticamente contaban
Rajoy y los suyos, cuando se enorgullecían ante nosotros de haber superado el
peor periodo de nuestra historia reciente.
Pero ¿qué se podía esperar de quiénes incumplen todas las
promesas de su Programa y hacen exactamente lo contrario de lo que, según
ellos, tenían previsto hacer, por mucha mala herencia que hubieran recibido?
Ahora, el legado que ellos dejarán, habrá que analizarlo con
una minuciosidad casi obsesiva, pues a la vista de los relatos de ficción que
nos han venido vendiendo a lo largo de su estancia en el Poder, no va a quedar
otro remedio que buscar por todos los rincones la verdad, para hacer borrón y
cuenta nueva, con los medios reales que nos queden.
Mucho nos tememos, que a partir de ahora vuelvan a retomar la
cantinela del miedo y el catastrofismo, pues se lo están poniendo tan fácil a
los Partidos emergentes, que sólo así quizá, podrían al menos conservar el voto
de su más incondicionales electores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario