martes, 6 de octubre de 2015

La fecha del cambio


Tras dos días de paro forzoso debido a una dolorosa tendinitis, retomo con prudencia la actividad, que después de conocer los resultados de las Elecciones portuguesas, no puede sino centrarse en comentar la fecha elegida por Mariano Rajoy para la celebración de las nuestras.
Llevamos tanto tiempo esperando la oportunidad de votar en estas Generales, que ni siquiera el hecho de saber que los conservadores han ganado en el País vecino, puede ensombrecer la ilusión que muchos españoles tenemos en conseguir cambiar aquí, el rumbo que ha tomado la política durante los últimos cuatro años.
Nunca antes habían tenido lugar unos Comicios en un día tan cercano a la Navidad, aunque parece evidente que el Presidente ha escogido el 20 de Diciembre esperando que los ciudadanos se encuentren ya de viaje en este día y sabiendo que una baja participación beneficiaría exclusivamente  al PP, contando como cuenta con un electorado fiel, bien distinto al que suelen tener los restantes Partidos del arco político español.
Poco ha tardado la prensa conservadora en publicar la primera encuesta, que concede a Rajoy, a pesar de lo que ha llovido, nada menos que cinco puntos de ventaja sobre  Pedro Sánchez, que según La Razón, mantendría al PSOE como segunda fuerza, por delante de Ciudadanos y Podemos.
Pero la cosa no debe ni puede ser tan evidente, si se juzgan las declaraciones ofrecidas en dos ocasiones por José María Aznar, que ataca directamente y sin tapujos el mismo corazón de los dirigentes de Génova y que carga las tintas, profundamente indignado, sobre quién él mismo designara hace años como su sucesor, temiendo que de seguir así, no podrá obtener en las Generales, más que un estrepitoso fracaso.
Aunque le pierden las formas y el ex Presidente tiene fama de ser uno de los políticos más rencorosos de cuántos se han conocido en este país nuestro, no se puede negar que si se constatan los hechos acaecidos en las últimas ocasiones en que los ciudadanos han sido llamados a las urnas, le asiste en este caso toda la razón y convendrán conmigo en que la realidad contradice, radicalmente, los resultados de esta encuesta.
Sin embargo, los líderes del PP parecen mucho más interesados en aclarar a los votantes que existen claras diferencias entre ellos y el Partido de Albert Rivera, procurando quizá que aquellos que han visto en Ciudadanos una nueva oportunidad para seguir votando a una derecha, hasta hoy libre de casos de corrupción e inocente de las políticas de recortes aplicadas por el gobierno, den marcha atrás,  si  corre insistentemente el rumor de que la formación se acerca más a la socialdemocracia que a la derecha de siempre que representan los populares y nadie más, al menos hasta este momento.
Pero puede ocurrir, si los resultados de las generales no son lo propicios que los aduladores de turno piensan, que la necesidad de contar con los de Rivera se convierta para los conservadores en perentoria, después del 20 de Diciembre y que este discurso de ahora, termine por transformarse  en un obstáculo insalvable para poder poner en marcha una negociación, a la hora de formar un nuevo gobierno.
El resultado de Ciudadanos en las Elecciones catalanas, muy al contrario de lo que parecen pensar los asesores de Rajoy, ha de ser, necesariamente, muy inferior al que seguramente obtendrá en las Generales, fundamentalmente porque en éstas, no tendrá que lidiar con los prejuicios que le acarreaba en Cataluña el hecho de su declarada españolidad y que ponía en su contra a miles de ciudadanos, que probablemente se decantaron por los nacionalistas.
Doble error comete pues el PP, menospreciando las posibilidades de los Partidos emergentes y dando por sentado un triunfo que está en el aire mientras los comicios no se celebren, sobre todo, si sólo atiende a encuestas realizadas por periódicos afines a su propia ideología que aunque pudieran influir de algún modo sobre la voluntad de determinados votantes, no ofrecen ninguna certeza, ni pueden garantizar la continuidad de Rajoy, en la nueva legislatura.
Hasta el 20 de Diciembre, queda aún, toda una Campaña electoral por delante y el futuro político de este país, ese día, estará, como siempre, sólo en manos de los españoles que atendiendo a su propio pensamiento y en total libertad, otorgarán el poder, a quiénes a ellos les de la real gana.


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