lunes, 26 de octubre de 2015

En el último momento


Vuelve a entrar en escena el Juez Castro, reclamando al PP las facturas de la reforma en su sede Central de Génova, casi al mismo tiempo que Rajoy comparece ante los medios, tras la celebración de un Consejo de Ministros extraordinario y dispuesto a contestar a las preguntas de los informadores, esta vez, acompañado por un plasma en el que presumir de los “logros” obtenidos en una legislatura, que ya se da por agotada, por la convocatoria de las nuevas Elecciones  Generales.
Tendrá el PP, aunque sea en estos últimos días de su mandato, que responder a este Juez, con el que no se lleva precisamente bien, a causa de la imputación de la Infanta en el caso Urdangarín y al que sabe tenaz e imparcial hasta unas últimas consecuencias, que pueden llegar a ser la clave que demuestre la financiación ilegal del Partido y la existencia de un delito de cohecho, si puede demostrarse que existió extorsión a determinados empresarios, a cambio de la concesión de obras públicas que de otro modo, nunca les hubieran sido adjudicadas.
La lucha denodada de Castro por demostrar con hechos que todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley, hace presagiar que poco o nada le han de importar los escollos que encuentre a partir de ahora en el camino y que con toda seguridad, no cejará hasta obtener del Partido Popular, de una manera u otra y a la mayor urgencia, toda la información que reclama y que seguramente, no será generosamente ofrecida desde la sede de Génova.
La inoportuna  aparición de Castro ,justamente cuando las últimas encuestas auguran un nuevo triunfo de los conservadores en los próximos comicios, ofrece aún más motivos a una ciudadanía indecisa en su intención de votos, para repensar en conciencia si se atreve otra vez a depositar su confianza en los mismos que ahora podrían confirmarse como protagonistas de esta trama mafiosa y pone en entredicho la débil presunción de inocencia que Rajoy y los suyos han intentado mantener hasta el último momento, colocándoles en una difícil situación, cuando pensaban que todo había terminado.
Porque si Castro consigue probar el delito, no quedará otro remedio que dar por sentado también que existió el asunto de los sobresueldos que aparecía en los papeles de Bárcenas y en los que se encontraba el nombre del mismísimo Mariano Rajoy, como perceptor de cantidades en negro, que van a pesar como una losa en la próxima Campaña electoral y que sin duda, será aprovechado, por todos y cada uno de sus oponentes.
Conociendo al juez, no parece que vaya a funcionar ahora el intento de dilatar en el tiempo la entrega de las facturas requeridas, ni tampoco la estrategia de iniciar una huída hacia adelante, que tanto gusta a los conservadores, cada vez que se topan con un problema.
Castro insistirá y hará valer su poder judicial del modo que fuere preciso, hasta conseguir tener ante sí la documentación que reclama, aunque para ello tenga que incautar de la calle Génova los oportunos documentos, sin que seguramente esté, para nada, dispuesto a conceder ninguna tregua, hasta que pasen las elecciones.
No estaría mal recordar que a pesar de las innumerables presiones sufridas, de la oposición tajante manifestada por el fiscal y de las amenazas personales, el juez jamás tuvo ninguna duda en imputar a Cristina de Borbón, sin ceder ni un milímetro ante las exigencias tácitas de todo tipo de poderes.
Así que ha topado el PP con un hueso duro de roer, que va a hacer que se le atragante su fanático triunfalismo, manteniendo sobre la mismísima cabeza de su Presidente, una espada de Damocles que puede degollarle en cualquier momento.
Si creíamos que todo estaba ya vendido, los acontecimientos que se precipitan en estos últimos momentos de esta escabrosa legislatura, van a demostrarnos que no y aquí estaremos nosotros para narrar las vicisitudes que se produzcan hasta el mismo día de reflexión, por si tuviéramos la suerte de poder hacer cambiar de opinión a todos aquellos que por miedo, solo quieren que todo siga igual y que continúe dirigiendo el país, este incalificable Presidente.



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