Se está haciendo imprescindible tomar alguna medida legal, que sancione la descarada manera de mentir al pueblo que tienen los políticos.
La costumbre de aparecer ante los informadores negando por activa y por pasiva la implantación de medidas que más tarde se adoptan, en su sentido más contundente, se ha convertido en algo habitual para nuestros gobernantes y se repite prácticamente a diario, si las cuestiones que se tratan pueden acabar por resultar impopulares y aún más, cuando afectan a la economía de todos los españoles.
Hace unos días, oímos y vimos a Rajoy y a su Ministro De Guindos afirmar con una rotundidad casi chocante que el rescate solicitado a Europa sería competencia, única y exclusivamente de la Banca. En las mismas ruedas de prensa, ambos aseguraron con la misma contundencia, que de ningún modo entraba en sus planes una subida del IVA, ni volver a rebajar los sueldos de los funcionarios, ni, por supuesto, tocar las pensiones, como se venía rumoreando.
Pero he aquí que el “guerrero invisible” ha debido aprovechar su tiempo dedicado a la reflexión para concluir que resulta del todo impensable que la Banca española, dada su condición de inestabilidad caótica, pueda de ningún modo responder al pago de la deuda contraída y hoy nos despertamos con la esperada noticia, de que no sólo se subirá el IVA en los próximos días, sino que además lo hará en los productos de primera necesidad que gozaban de un canon reducido, incrementándolo, en algunos casos, hasta en un 10%,
Por si alguien no sabe exactamente a qué productos nos estamos refiriendo, aclararé que a todos aquellos relacionados con la alimentación, los transportes de todo tipo, la hostelería, y también en los impuestos relacionados con la compra de viviendas, además de retirar de los recetarios de la Seguridad Social, cuatrocientos medicamentos de uso común y que habrán de ser costeados por los contribuyentes.
Esto quiere decir que a partir de ahora, llenar la cesta de la compra se convertirá en un reto de difícil superación para un nutridísimo grupo de españoles, para los que ya resultaba suficientemente embarazoso llegar a fin de mes y que se encontrarán, además, con que subir al autobús les resulta más caro, o que en su declaración de la Renta no podrán desgravar por la hipoteca que tienen pendiente.
Si la Ley reclamada al principio existiera, se podrían exigir responsabilidades directas a los que hace tan sólo unas semanas volvieron a practicar con el pueblo la estrategia de la mentira, ya que como estamos a punto de comprobar en carne propia, la deuda del rescate va a ser devuelta en su totalidad, por los mismos ciudadanos que desde el principio de esta crisis se han visto asaltados periódicamente en su modesto estado de bienestar, por unos gobernantes sin corazón, que además se complacen con intentar ocultar la crudeza de unos hechos, que al final se acaban descubriendo, cuando la proximidad de la pobreza se hace para nosotros cada vez más inminente.
Y mientras tanto, ya llegan noticias de anónimos que tratan de acogerse a la Amnistía Fiscal promulgada por el PP, sobre todo desde la Comunidad Valenciana, como no podía ser de otra manera, y cuyos nombres son escrupulosamente protegidos por el Estado, probablemente para evitar un levantamiento popular que proclame la injusticia de semejantes entuertos.
Y el Presidente ya ha anunciado su asistencia a los partidos de fútbol que falten a la selección española hasta finalizar la Eurocopa, por supuesto sin aclarar quién se hará cargo de las facturas que se devengan de estos fastos y con la desfachatez de decir que va a apoyar a los jugadores, en lugar de apoyar a todos los españoles, a los que está llevando con su manera de gobernar, a las mismas puertas de la ruina.

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