lunes, 18 de junio de 2012

Conteniendo el aliento




Un empate técnico en Grecia parece no aclarar suficientemente las preferencias políticas de sus habitantes, pero satisface las perspectivas de la Unión Europea, que confiando en una alianza entre conservadores y socialistas, ve la posibilidad de formar un gobierno que se responsabilice de la deuda y que aleje el fantasma de una izquierda radical, nada comprensiva con sus exigencias.

También Rajoy respirará hoy tranquilo, pues se supone que los mercados deben responder yendo al alza, viendo cómo se marcha la posibilidad de que los griegos hubieran decidido volver al dracma, abandonando la moneda única y separándose así de la Comunidad.

Pero a pesar de que se le ha dado menos importancia, el partido de Hollande barre en Francia, obteniendo también ayer, una mayoría absoluta que le permitirá a su líder enfrentarse a las imposiciones alemanas, con la soltura que da verse apoyado por un Parlamento en el que no es posible la contestación, por parte de otros grupos políticos.

Los hermanos pobres de la Unión, que contuvimos el aliento durante todo el día de ayer, en parte ayudados por la enorme dosis de miedo que se nos había inyectado estos días desde los organismos financieros, quizá hubiéramos preferido otro resultado que acabase de una vez con la maldita incertidumbre de no saber qué pasaría si finalmente alguno de nosotros se desmarcara de la estrategia que tienen montada a nuestro alrededor los que más tienen, y se decide a seguir en solitario y con moneda propia, un camino que no puede peor que éste por el que ahora transitamos y que nos lleva hasta las puertas mismas de una solemne pobreza.

Pero al parecer, nuestros dirigentes viven en una realidad virtual que se aleja mucho de la nuestra y para ellos, que sólo entienden de cifras millonarias y nada quieren saber de subsidios ni desempleo, son muy positivos estos resultados electorales que dejan las cosas exactamente en el mismo lugar que estaban y que les permite albergar la esperanza de no perder lo empleado en los rescates usureros que han concedido a varias naciones, responsabilizando a sus inocentes habitantes de una crisis, que no fue provocada precisamente por ellos, aunque a ellos se exija una hipoteca vitalicia para saldar las deudas causadas por los avariciosos.

Si Hollande no cambia de opinión, tendremos ocasión de ver ciertos enfrentamientos entre las posiciones francesas y alemanas, que no coinciden en la postura a tomar para la solución de la crisis, así que las pocas esperanzas que nos quedan están, por ahora, de parte del francés y su intento por pelear por la creación de puestos de trabajo, frente a las estrictas medidas de recortes exigidas por Merkel y su inflexibilidad prusiana ante el incumplimiento de las mismas.

Mientras, el ejército egipcio ha disuelto el parlamento y deja al país en una cuerda floja que desde lejos se parece a un golpe de estado en toda regla, sin que las aspiraciones de la revolución de los jazmines hayan conseguido germinar allí, y con pocas ilusiones de que se consiga llegar a un final feliz, tras las elecciones ceñebradas.

Habrá que mantener los ojos bien abiertos para intentar comprender medianamente lo que ocurra en los próximos días, pero aparentemente, todo sigue igual.









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