A vueltas con la docencia
Sin que el Partido Socialista e Izquierda Unida hayan llegado aún a un acuerdo para el Gobierno en Andalucía, sobrevienen los primeros enfrentamientos con el poder Central, a causa de los recortes exigidos en el área de Educación, cuya aplicación pondría en la calle a más de dos mil profesores interinos.
Como en otros casos, tampoco esta medida impuesta por Rajoy va encaminada a la creación de puestos de trabajo, sino a la destrucción de los mismos, demostrándose una vez más la total inutilidad de cuántos pasos se van dando, en lo que los conservadores consideran su intento para terminar con la crisis.
Los profesores interinos, aclaro, son aquellos que no obtuvieron plaza en las oposiciones o aprobaron con una nota que no les permitió el acceso a la misma, y que se hallan insertos en unas listas para trabajar, sustituyendo a los dueños de dichas plazas, cuando causan baja por motivos médicos o por otras razones de corte administrativo.
Naturalmente, si los interinos no son tenidos en cuenta para los fines que hasta ahora se consideraban de su competencia, su despido repercutirá de forma alarmante en la calidad de la enseñanza, pues en primer lugar, las bajas que se produzcan a partir de ahora, podrán ser difícilmente cubiertas pon las plantillas de los Centros, ya que ésto supondría o un aumento inmediato de su jornada laboral, o que los cursos permanezcan sin profesor el tiempo que se prolongue la enfermedad del docente.
Imaginemos, por ejemplo, que una profesora de Lengua disfruta de una baja maternal de cuatro meses, como marca la ley, en pleno curso escolar. Hasta ahora, la Delegación de su provincia enviaba a un interino a cubrir su puesto, hasta su incorporación al mismo, consiguiendo de este modo que los alumnos no sufriesen carencias en la asignatura en cuestión, pero con los nuevos recortes y con los interinos en la calle, sería el Departamento de Lengua, suponemos, el que habría de hacerse cargo de las horas correspondientes al largo periodo de ausencia de esta titular, lo cual es bastante peliagudo, pues los demás docentes ya tendrían repartidos sus horarios y probablemente, el curso afectado habría de ser atendido por personas distintas, para no interrumpir la dinámica de todo el Centro, aún en el caso de un aumento del horario laboral.
Estos alumnos serían absolutamente discriminados por la medida, ya que la relación necesaria entre ellos y el profesor se vería seriamente dañada al tener que atender la demanda de varios individuos, cada cuál con su método de enseñanza y sin llegar a conocerlos nunca, por la brevedad de sus intervenciones, siempre en el caso de que la baja acabara por cubrirse y no ocurriera que no se encontrara una salida a tan disparatada historia.
Amparándose en que las competencias en el área de Educación están íntegramente transferidas a la Comunidad, Andalucía no ha tardado en reaccionar de forma negativa a las exigencias de los Populares en esta materia y parece estar dispuesta a desafiar los mandatos del poder central, posicionándose a favor de mantener el Sistema Educativo tal y como se encuentra ahora.
Pero hay muchas maneras de hacer cumplir a los demás aquello que no quieren y se teme que esta oposición pueda ser castigada con contundencia desde Moncloa, apretando todo lo posible las tuercas en otras partidas económicas, que sí dependan de su poder.
La lucha promete ser titánica y los docentes y alumnos de otras Comunidades ya se han lanzado a las calles en una clamorosa protesta contra los recortes que en su caso se harán efectivos, al encontrarse su territorio bajo la regencia conservadora del PP.
A esto habrá que sumar ya mismo, la respuesta popular a las medidas que tocan de cerca la Sanidad, en la que ya han empezado a notarse retrasos en las listas de espera o carencias de determinadas prestaciones, siempre en perjuicio de los pacientes, a quienes, por supuesto se siguen descontando los impuestos correspondientes, ofreciéndoles a cambio una rebaja considerable en los temas relacionados con su salud.
Si Rajoy quiere autoconvencerse de la necesidad perentoria de estas disposiciones, el pueblo se encargará de recordarle a diario que se está equivocando gravemente. Y si su aspiración era permanecer en el poder sine díe, debe estar empezando a caer en la cuenta de que sus posibilidades de conseguirlo se limitarán, a duras penas, a los cuatro años de esta legislatura. Eso, si llega y no nos intervienen antes desde Europa y lo apean de su puesto para colocar a un gestor, preferiblemente un banquero retirado, que gestione la crisis sin tener que pasar las urnas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario