miércoles, 18 de abril de 2012

La Sanidad no es gratuita




Puede que la imagen que los extranjeros tengan de la Sanidad Pública española sea la de unos Hospitales de lujo puestos al servicio de los ciudadanos por el Estado y el de unos medicamentos de calidad regalados, para uso y disfrute del usuario, cada vez que necesita tomarlos.
Nada más lejos de la realidad, Pues el Sistema Sanitario español se nutre de las aportaciones mensuales descontadas a los trabajadores de su sueldo durante toda su vida laboral y que vienen a suponer, en un salario medio, del orden de un 22% del mismo, e inclusive durante la jubilación, aunque en menor medida, se continúa tributando para esta causa.
Así que esta reforma sanitaria que ahora plantea el Partido Popular , que incluye una subida en el coste de los fármacos y que es conocida popularmente como co-pago, viene a representar una nueva contribución de los trabajadores a algo que ya pagaban sobradamente con sus impuestos y que por tanto, debiera ser bautizado desde ahora como re-pago, en referencia a que es un aporte suplementario para obtener algo que ya se obtenía por un precio menor.
Tampoco todos los españoles hacen un uso continuado de los servicios médicos que se les ofrecen, pues por regla general, la dieta mediterránea consigue que este pueblo nuestro goce de buena salud, por lo que las visitas a los facultativos no son, en absoluto, algo habitual en nuestra vida, afortunadamente para nosotros.
De hecho, somos muchos los que por convicción personal, huimos del trato con los médicos, hasta donde nuestras fuerzas nos dejan, y procuramos que nuestro contacto con ellos sea el menor posible, ya que está demostrado que este es un país que se automedica para curar las pequeñas dolencias y en el que se tiene bastante confianza en el consejo de nuestros profesionales farmacéuticos, sin tener que perder el tiempo en las largas colas de los ambulatorios de la seguridad social.
Con toda probabilidad, un noventa por ciento de los catarros comunes, por ejemplo, son atacados directamente con el recurrente paracetamol sin visita al facultativo, igual que las dolencias relacionadas con traumatismos leves, o cualquier otra enfermedad que no revista excesiva gravedad para el paciente, aunque éstos, naturalmente, siguen cotizando puntualmente a las arcas del Estado y en estos casos, en particular, costeándose los medicamentos necesarios en su totalidad.
Si es verdad que cuando la necesidad obliga, no queda otro remedio que hacer uso de la Sanidad Pública, pero teniendo en cuenta que el porcentaje de pacientes graves ha de ser necesariamente mucho menor que el de los que gozan de buena salud, las aportaciones de todos sin excepción, debieran cubrir con holgura todas las carencias de los enfermos, sin necesidad de establecer ahora recorte alguno, de ninguna clase, en este sistema tan bien ideado, que tan buenos resultados ha dado, durante tantos años.
Otra cosa es la gestión que se haga con el montante obtenido a este fin de los bolsillos de los contribuyentes y es ahí donde se plantea la duda, sobre todo después de haber comprobado con tanta asiduidad que lo recaudado por el Estado suelen ser desviado hacia las cuentas particulares de algunos políticos sin escrúpulos, sin que nunca se llegue a saber qué fue de ello, ni vuelva a recuperarse jamás, a pesar de los muchos procesos abiertos que condenan por corrupción a estos malhechores.
Algo de esto debe haber ocurrido con las cuentas de la Seguridad Social, hasta anteayer con un superavit que era la envidia del mundo entero y ahora en una penuria excepcional, que “obliga” casi a privatizar el sistema, con fuertes recortes, en perjuicio de los sufridos usuarios.
Claro está que las alarmantes cifras de paro que padecemos han podido contribuir a esta inexplicable hecatombe, pero es que los recortes exigidos ahora, tampoco serán empleados, precisamente, en la creación de puestos de trabajo, sino que además de ellos, se está reduciendo personal en los hospitales y ambulatorios del país.
La crisis con Argentina ha relegado a la noticia del ya referido re-pago a un lugar escondido en toda la prensa, aunque realmente, a los españoles nos afecta mucho más esta subida en el precio de los medicamentos, que las rabietas de la arrabalera Presidenta Kirchner cuando decide nacionalizar a Repsol.
En cierto modo, los políticos suelen adolecer de este mal sin excepciones. A la Argentina le da por hacer patria expoliando la petrolera y a Rajoy por ir privatizando la Sanidad de manera encubierta. Ni el pueblo argentino, ni nosotros, entendemos una sola palabra de las razones que los mueven a hacer estas cosas.

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