Raro era, que la presidenta de la Comunidad de Madrid, no hiciera alarde de protagonismo en la última reunión del Partido Popular, en Sevilla.
Mucho ha tardado en confesar públicamente su apoyo a su muy amigo Àlvarez Cascos, en su denodada huída hacia adelante, en pos de un cargo en Asturias.
Ya decíamos el otro día, que el fondo de su corazón estaba en las filas del ex ministro, y nos extrañaba su silencio sin calificativos, tratándose de quien se trata.
Pero claro, estaba aguardando su momento.
Esta señora, que seguro sueña en la intimidad con los oropeles de un cargo de mayor abolengo, no podía dejar pasar la ocasión de amargar al paciente Rajoy las mieles deliciosas de sus primeros triunfos.
A veces se duda que pueda pertenecer a la misma formación que el resto de sus compañeros, y, sobre todo, parece imposible la tolerancia que demuestra el líder de la oposición con las constantes salidas de tono de este personaje oscuro, que no perdona que nadie le robe la popularidad ni la fama.
Su apoyo, indudablemente, ha esperado a tener una repercusión mediática amplificada por el otro acontecimiento y como siempre, no ha ahorrado discurso para manifestar sus preferencias, sin acatar disciplinas de partido, sabiéndose en total impunidad.
Pronto la seguirán otros personajes como Mayor Oreja, que parece haber enloquecido, sumergido en una constante vorágine de conspiraciones en la sombra, quizá frenético por no haber sido capaz de acercarse a una situación como la actual, en su época de Ministro de Interior, en relación con el terrorismo.
Pero esta camarilla díscola, que campa por sus respetos conservando todos sus privilegios en las filas de la formación a la que pertenecen, hacen flaco favor al candidato popular, con sus intervenciones secesionistas, que lo mantienen en un permanente sin vivir, sin saber lo que saldrá de la boca de este grupo de aguerridos carcamales de ideas inamovibles.
El caso, es aguar la fiesta, y que el triunfo del imperturbable Rajoy, tenga en cuenta que una sombra alargada sedienta de cierta venganza, acecha en los rincones de su despacho, con un afilado cuchillo entre las manos.
…Y sin embargo, no llega el valor para declararse abiertamente en contra de esta candidatura, ni para echarse al ruedo a disputar el sitio al que Aznar designó, seguramente en una de las decisiones que mas arrepentimiento le han causado, en toda su vida.
En lenguaje vulgar, es nadar y guardar la ropa, advertir y esconderse, tirar la piedra y ocultar la mano.
No le auguro un futuro feliz al que ya se corona como próximo presidente de gobierno. No, con semejantes compañeros de viaje.
Mucho ha tardado en confesar públicamente su apoyo a su muy amigo Àlvarez Cascos, en su denodada huída hacia adelante, en pos de un cargo en Asturias.
Ya decíamos el otro día, que el fondo de su corazón estaba en las filas del ex ministro, y nos extrañaba su silencio sin calificativos, tratándose de quien se trata.
Pero claro, estaba aguardando su momento.
Esta señora, que seguro sueña en la intimidad con los oropeles de un cargo de mayor abolengo, no podía dejar pasar la ocasión de amargar al paciente Rajoy las mieles deliciosas de sus primeros triunfos.
A veces se duda que pueda pertenecer a la misma formación que el resto de sus compañeros, y, sobre todo, parece imposible la tolerancia que demuestra el líder de la oposición con las constantes salidas de tono de este personaje oscuro, que no perdona que nadie le robe la popularidad ni la fama.
Su apoyo, indudablemente, ha esperado a tener una repercusión mediática amplificada por el otro acontecimiento y como siempre, no ha ahorrado discurso para manifestar sus preferencias, sin acatar disciplinas de partido, sabiéndose en total impunidad.
Pronto la seguirán otros personajes como Mayor Oreja, que parece haber enloquecido, sumergido en una constante vorágine de conspiraciones en la sombra, quizá frenético por no haber sido capaz de acercarse a una situación como la actual, en su época de Ministro de Interior, en relación con el terrorismo.
Pero esta camarilla díscola, que campa por sus respetos conservando todos sus privilegios en las filas de la formación a la que pertenecen, hacen flaco favor al candidato popular, con sus intervenciones secesionistas, que lo mantienen en un permanente sin vivir, sin saber lo que saldrá de la boca de este grupo de aguerridos carcamales de ideas inamovibles.
El caso, es aguar la fiesta, y que el triunfo del imperturbable Rajoy, tenga en cuenta que una sombra alargada sedienta de cierta venganza, acecha en los rincones de su despacho, con un afilado cuchillo entre las manos.
…Y sin embargo, no llega el valor para declararse abiertamente en contra de esta candidatura, ni para echarse al ruedo a disputar el sitio al que Aznar designó, seguramente en una de las decisiones que mas arrepentimiento le han causado, en toda su vida.
En lenguaje vulgar, es nadar y guardar la ropa, advertir y esconderse, tirar la piedra y ocultar la mano.
No le auguro un futuro feliz al que ya se corona como próximo presidente de gobierno. No, con semejantes compañeros de viaje.

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