jueves, 13 de enero de 2011

El retorno

No se resigna Álvarez Cascos, a un retiro que lo acerca al olvido y comienza una cruzada, a pecho descubierto, contra los, ahora, prudentes habitantes de Génova, que lo excluyen de todos sus planes porque no encaja en el papel bien aprendido de adalides de los derechos sociales, colocados en una postura de centro, que antes nunca existió.
Se rebela el ex ministro de Aznar dando un portazo típico de la derecha mas recalcitrante y amenaza con crear un partido propio, en el que nadie le reste derecho a presentarse en las listas que quiera y que, probablemente, como ya avanza en sus comparecencias, cuenta con un gran apoyo dentro del ala ultra conservadora del Partido Popular.
No se atreven a seguirlo en su huída, personajes con archiconocida afinidad, como Esperanza Aguirre o Federico Trillo, quizá porque mandan más las tendencias religiosas cercanas al opus dei, que las políticas y porque, además, es fuerte el olor a poder que desprenden las encuestas realizadas, que no es momento de bajarse de un tren cuando en la próxima estación aguardan cargos directamente relacionados con buenas prebendas. Los varios divorcios del apodado buldog, no deben ser plato de gusto para la Iglesia Católico Apostólico Romana de los obispos recalcitrantes y arrimarse, en este momento, al cisma que se acaba de producir, por un ataque de cojones, restaría cualquier posibilidad de medrar en el hipotético gobierno de un Rajoy, que dice mucho con sus prolongados silencios y que supone que le basta con sentarse a esperar el derrumbe socialista, no sin razón.
No sería de extrañar que antiguas celebridades de la talla de Zaplana y Aceves, salieran airosamente a la palestra, en apoyo al defenestrado, cuya suerte ya cataron con anterioridad, e incluso, que en el subsuelo de toda esta historia, no estuviera, de tapadillo, el ex presidente, con la estrecha colaboración de su querido director de El mundo y cuantos enardecidos oídos se deleitan con las múltiples perlas que nos deja la estrella de la foto de las Azores, en sus múltiples comparecencias.
Está claro, que ninguno de los aspirantes a formar parte de la cohorte que arropará a Rajoy en su ansiada llegada a la Moncloa, se atreverá a declarar su amor por Cascos, al menos en algún tiempo.
Después, si se frustran sus expectativas de figuración y se caen de los sueños estrellándose contra el frío pavimento de la ignorancia, puede que se replanteen su pensamiento, según el tipo de promesas que se les haga, desde su nueva formación, este díscolo de dudosa moralidad, que en algunas cosas tanto difiere de los mandatos de su catecismo.
Mientras, don Mariano reza en su reclinatorio particular, porque Eta no entregue las armas, porque la crisis no remonte, porque no haya una creación importante de puestos de trabajo, porque la emigración no huya en desbandada y porque a Felipe Gonzalez, no se le pase por la cabeza presentarse como candidato a la presidencia. Y pide a Jesusito que si estas cosas han de suceder, sea ya en su periodo de mandato, no por el bien del país, que las necesita todas con urgencia, sino porque sientan estupendamente las medallas de oro, cuando lucen en la solapa propia, en vez de en la ajena.

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