lunes, 17 de enero de 2011

El futuro que viene






Para el señor Rajoy, y a colación de la agresión sufrida por el presidente de la Comunidad murciana, esta se engloba en una espiral de violencia que comenzó hace aproximadamente un mes, cuando se produjo una manifestación de funcionarios que protestaban por la bajada de sus sueldos.
Evidentemente, nos interesa, y mucho, cualquier opinión que salga de los labios de quien, con toda probabilidad, será el próximo presidente de nuestro país, sobre todo porque, sobre su pensamiento, será construido el futuro que viene y sería prudente preguntarse, ahora que aún podemos, bajo que cimientos ideológicos reposarán los actos de este líder popular y la conveniencia de otorgarle los votos en las elecciones generales.
Pues bien, en principio, considerar como un acto violento el derecho constitucional de los trabajadores a pronunciarse libremente sobre cualquier cuestión que hiera gravemente los avancesconseguidos durante años de lucha obrera, abre una duda razonable sobre las creencias democráticas de quien así opina y permite considerar que de alcanzar el poder, el señor Rajoy no será precisamente adicto a conceder permisos para la celebración de este tipo de eventos, cayendo en clara contradicción con las supuestas posiciones que airea a los cuatro vientos, desde que se declaró defensor de las clases desfavorecidas.
En realidad, esta opinión parece más propia de alguien proveniente de unas clases poderosas en total desacuerdo con cualquier cosa que pueda mermar sus intereses económicos, lo cual resulta mucho mas lógico si echamos la vista atrás y , por un momento, recordamos los orígenes del Partido Popular y de quienes lo forman, que no es otro que el de los herederos de un franquismo asentado, desde siempre, en la margen derecha del arco democrático del país.
Esa y otras lindezas semejantes, son las que nos esperan si este personaje esperpéntico, capaz de aguardar el tiempo que haga falta el desmembramiento de su rival, en un silencio sepulcral sólo roto con perlas como esta, acaba por mudarse a la Moncloa y toma las riendas de la nación para dirigir nuestro mañana.
Cabe pensar, que una vez llegado al poder, esto que ahora insinúa, acabará por convertirse en un catecismo director de su política gubernativa y que, sin perro que le ladre, su calenturienta imaginación capitalista, aún hará mas difícil la vida cotidiana de las clases populares, en claro favor hacia aquellos a los que siempre representó, por mucho que se disfrace de bienhechor ante los pobres incautos que quieran oírle.
Habrá que prestar mucha atención a lo que, en sus escasas apariciones, diga y pregonarlo a los cuatro vientos, para que luego nadie se llame a engaño con la palabrería pródiga de los mítines, que, seguramente ya se estará cociendo en las sedes populares.
Quede claro: estos son los de la foto de las Azores, los de la guerra de Irak, los del Prestige, los del accidente del Yack 42, y los que mintieron pertinazmente sobre la autoría de los atentados en los trenes de Madrid. Y en lo económico, los que hicieron que la paridad de la peseta con el euro fuera capaz de subirnos los precios un 66 por ciento, en un solo día, empezando a provocar la crisis que sufrimos. Para que a nadie se le olvide y vuelva a caer en la terrible tentación de depositar en ellos su valiosa confianza.

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