lunes, 10 de enero de 2011

Idéntica portada

Al olor de los próximos comicios, vuelve a aparecer Eta reiterando un absoluto abandono de la violencia, proporcionando a los medios una portada idéntica a la de cualquiera de sus comparecencias anteriores.
Los tres encapuchados, que dan la impresión de ser intercambiables entre ellos, según quien convenga que sea el interlocutor, los archiconocidos símbolos que los representan, el mismo escenario lúgubre, que mas bien recuerda al Ku Kus Klan, que a una pretendida organización progresista y un discurso similar al empleado, cada vez que conviene una estrategia para reblandecer el endurecido corazón político de los que ellos bautizaron como enemigos de su patria.
Dicen, que la banda está más débil que nunca, que las múltiples detenciones de los últimos tiempos, incluidas las cuatro en que les ha sido cercenada la cabeza visible del momento, han hecho mella en la organización y que las deserciones de cierta cantidad de miembros de la izquierda abertzale, clamando por la necesidad perentoria de una salida política, puede ser el motivo de estas declaraciones de ahora, en las que no se menciona, siquiera, la entrega de las armas.
Puede que esto sea así, pero el número de participantes en la manifestación convocada hace un par de días a favor de los presos, crea una muy razonable duda sobre los verdaderos apoyos con que Eta cuenta en Euskadi, dando una primera impresión de que son multitudinarios y para nada agónicos, como desde Madrid se nos quiere hacer entender.
Si verdaderamente todas las personas que circulaban por las calles en dicha manifestación, simpatizan con las ideas de los que se esconden tras la imagen del hacha y la serpiente, la situación es más para temer que no está cerca la resolución del conflicto, que para aplaudir la estrategia seguida por el ministerio de interior y que nos asegura que el grupo está dando los últimos estertores de su dilatada vida.
Entre varias vertientes y por una mera cuestión de principios, yo siempre me declaro en contra de la violencia. Y es verdad, que en este país nuestro, no es sólo la criminalidad de la banda terrorista la que nos azota, sino que, además, nos vemos diariamente violentados por actitudes que sin empuñar arma alguna, atentan directamente contra nuestros derechos fundamentales, sin que apenas se levanten voces contra la solapada actuación de quienes provocan estos actos.
Pero estaría bien que finalmente se llegara a un entendimiento que no costara más vidas, ni produjera más rencores. Ya basta con lo que se quedó enconado en el alma de unos y otros durante más de treinta años y todos merecemos, hasta los independentistas fanatizados por su furibundo nacionalismo obsoleto, una oportunidad para defender nuestras opiniones, sin tener para ello, que poner mordazas –sangrientas o no- en las bocas de los oponentes.
Y es mi opinión, y sólo mía, que si la multicopista que genera una y otra vez la misma imagen, en cada comparecencia ante los medios, fuera capaz de ofrecer una nueva y diferente visión de lo que se pretende, quizá empezara a generarse un aire nuevo y se rompiera definitivamente el maleficio que, hasta ahora, ha enfrentado a los dos bandos en una guerra sin cuartel, porque el retrato ofrecido es terrorífico, nefasto y desolador para los ojos que miran intentando hallar un resquicio de esperanza y así, dudo mucho que nada cambie, si es que en el fondo hay interés en que dicho cambio se produzca.




No hay comentarios:

Publicar un comentario