Hoy la astenia primaveral parece instalarse entre las paredes de mi casa. Repaso mentalmente el panorama desolador de las noticias cercanas y lejanas, pero me puede la apatía y me falta la fuerza necesaria para abordarlos dejándome atónita ante la blancura inmaculada del papel.
Es uno de esos días en que se relativizan los problemas y la sangre circula con lentitud por las venas aflojando el espíritu y las piernas, generando una desgana insuperable que casi siempre acaba en desaliento.
Esta imposibilidad de escribir que llama a la inspiración sin que acuda provocando un enorme desaliento, suele venir acompañada por una sórdida tristeza inexplicable muy parecida a una sensación de pérdida de identidad a la que no se encuentra una inmediata salida.
Sin embargo, se hace infructuosa la búsqueda y el mero hecho de asumir una disciplina de trabajo es ya todo un triunfo. Aunque sabes en tu interior que no es ahora el momento de conseguir una frase bien construida, ni un titular de altura, ni esa chispa juguetona y caprichosa que roza la genialidad diferenciándote de los demás ahondando en tu estilo propio.
No sirve dejar reposar unas horas tu incapacidad en espera de que se produzca un milagro por el que fluyan las palabras posibilitando un artículo, ni lanzar al azar titulares en un intento desesperado por dar con el que abra la caja de tus tesoros mas ocultos. La parálisis creativa suele prolongarse durante todo el día y sólo el sueño reparador vendrá a restituir los valores perdidos y a conseguir que las musas vuelvan a visitarte con su carga de ilimitada imaginación y destreza.
En esta tesitura de sequía, puede servir abrir el corazón y confesar abiertamente que a pesar de estar atentos a la realidad, de ver los acontecimientos que se suceden a nuestro alrededor y sentirnos parte de ellos, simplemente, hoy no sabemos cómo abordarlos y no nos queda otra opción que permanecer en silencio.
Un run run de cotidianidad sube desde la calle asegurando que la gente va y viene a trabajar después de una semana de frenética fiesta.
Es lunes, está nublado, pasa el tiempo. Sucumbo a la pereza.
lunes, 26 de abril de 2010
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