lunes, 14 de marzo de 2016

Una tediosa calma


El conformismo con que se han tomado los Partidos españoles el fracaso en las negociaciones llevadas a cabo desde el pasado veinte de Diciembre y la parsimonia con que se comportan tras las fallidas Sesiones de Investidura protagonizadas por Pedro Sánchez, hacen pensar que se han resignado a que la única posibilidad que queda es la de ir a nuevas elecciones en Junio y los únicos movimientos resaltables de sus líderes son una serie de visitas a lugares públicos, en los que evidentemente, nada se puede ni se debe tratar en relación a los acuerdos que serían necesarios, si se desea formar gobierno.
En esa línea, hemos podido ver a Pedro Sánchez recorriendo un mercado y a Mariano Rajoy caminando por las calles de su querida Pontevedra, bastante afligido ahora que ha sido declarado persona non grata allí, siendo como es, el lugar de su nacimiento y residencia.
Entre estos actos sin interés, sólo parece tener cierta relevancia el encuentro que mantendrá  el líder de los socialistas con el Presidente de la Generalitat, Puigdemont, sobre todo porque ha empezado a correr por los pasillos la noticia de que la visita tendría como objetivo, iniciar conversaciones sobre el Referendum.
Ya sabe Sánchez que llegar a un acuerdo con los catalanes en este tema, le costaría perder a Rivera como socio, pero tal vez, entendiendo que su alianza con el de Ciudadanos ha supuesto un estrepitoso fracaso, haya decidido explorar otras vías que podrían llevar al ansiado pacto de la izquierda, si se salvara el escollo del problema catalán, que además supondría, un nuevo acercamiento con Podemos.
Pero si Sánchez está decidido a procurar un entendimiento, extraña y mucho, que ni siquiera se haya dirigido primero a los de Pablo Iglesias, a los que parece ignorar, aunque son la tercera fuerza política del País y los únicos que podrían auparle a la Presidencia, sin la necesidad de tener que convocar nuevos Comicios.
Entretanto, la número tres de Ciudadanos por Madrid, Eva Borox, anteriormente militante socialista, se ve sorpresivamente envuelta en la trama Púnica, al publicarse en los medios que podría haber recibido regalos en forma de dinero y viajes de parte de Marjariza, aunque ella ha negado en todo momento que hayan mantenido una relación de estrecha amistad, como se ha afirmado en una cadena de televisión, con bastante contundencia.
Va a tener mala suerte Pedro Sánchez con el pasado de alguno de sus nuevos socios, cuya procedencia política resulta ser bien variopinta y merecedora de un estudio, aunque solo sea para saber de qué corriente ideológica provienen y hasta puede que se le empiecen a complicar las cosas si continúan apareciendo nuevas sospechas  de corrupción, sobre todo si como en el caso de Borox, al cometer el presunto delito aún militaba en su Partido, por lo que contribuiría, más si cabe, a deteriorar la mala imagen que arrastra el PSOE, desde que parece hacer justo lo contrario de lo  que se espera.
En medio de estas intrigas casi exotéricas y los enigmas inexpugnables que se traen entre manos unos y otros, empeñándose en que nada se filtre a los medios para no adelantar según qué acontecimientos, algo parece haber cambiado en este País y Mariano Rajoy ha dado marcha atrás en su intención de apoyar las vergonzosas medidas que sobre el problema de los refugiados pretende aprobar la Unión europea y al final, España votará en contra de dichas propuestas, seguramente en atención a lo que piensan los representantes del nuevo Parlamento.
Afortunadamente, quedó atrás aquel tiempo en que la tiránica mayoría absoluta del PP permitía gobernar a golpe de Decreto y la composición del Congreso, a día de hoy, impide que se cometan determinadas atrocidades que escandalizarían a cualquiera que se detenga un solo momento a ver las imágenes que nos llegan a diario desde los campos y que reflejan las condiciones en que allí malviven las personas que se encuentran atrapadas por el cierre de las fronteras europeas.
Ahora, sólo cabe esperar que se agilicen los contactos entre Formaciones, para intentar alcanzar otro tipo de acuerdos, porque en honor a la verdad, la situación se ha estancado en una tediosa rutina que hace bostezar a los ciudadanos, decepcionados por llevar varios meses sin gobierno y sobre todo, por no entender la incapacidad de sus políticos para ejercer con auténtica profesionalidad aquellas tareas para las que fueron contratados y que parecen venirles grandes, en cuanto la cosa se les complica.








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