miércoles, 30 de marzo de 2016

Cruce de concesiones


La reunión mantenida hoy entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parece haber dado sus frutos y las intervenciones posteriores de ambos líderes ante los medios han puesto de manifiesto un aparente acercamiento de posturas, que podría conducir finalmente a un acuerdo para la formación de un Gobierno de progreso, si entre los dos logran convencer a Albert Rivera para que se abstenga en una nueva Sesión de Investidura, cuestión que de todos modos, parece en principio, bastante improbable.
Pero ha sido el golpe de efecto protagonizado por Pablo Iglesias en su intervención lo que ha atraído todas las miradas de los informadores en la rueda de prensa, fundamentalmente cuando ha manifestado que Sánchez le había confesado que su presencia en un probable Gobierno de coalición incomodaba tremendamente a sus correligionarios, a lo que el líder de Podemos contestaba que en tal caso, no le importaría apartarse, cediendo el puesto a cualquier otro candidato de su Formación, cuestión que ha suscitado una enorme polémica.
La propuesta, que seguramente habrá sorprendido en primer lugar a Sánchez y que después se ha convertido en la noticia del día, por el impacto que ha tenido entre los otros Partidos políticos, es sin embargo, una muestra clara del conocimiento teórico que de las cuestiones políticas tiene el Secretario General de Podemos y representa una forma novedosa de cambiar las premisas establecidas, desde que se firmara el acuerdo entre Ciudadanos y PSOE, exculpando a los morados de cualquier responsabilidad, si no se llegara a un acuerdo de Gobierno.
El cruce de concesiones entre ambos interlocutores parece acercar un poco más la posibilidad de un pacto entre ellos y coloca al Partido de Albert Rivera, que se había posicionado en una cómoda situación de apoyo, desde la que presumir de responsabilidad ante los españoles, en un brete, al pasar a su tejado la pelota envenenada de una última decisión con la que destronar al PP, sumándose, aunque sólo fuera con su abstención, al llamado Gobierno de cambio que han decidido que querían, a través de sus votos, los ciudadanos españoles.
Si el pacto llega a buen término, los de Iglesias saldrían reforzados, al haber conseguido entrar a formar parte del nuevo Ejecutivo, la primera vez que se han presentado a elecciones y si no, la imagen que ofrecerían al electorado, en el caso de caso de celebrarse otras nuevas , sería la de un Partido que habría estado dispuesto a ceder y no como otros que habrían decidido permanecer anclados en posiciones inflexibles, estropeando el posible acuerdo.
No ha debido sentar nada bien a Rivera esta inesperada maniobra, que vuelve a colocarle en la incómoda posición de tener que decidir si quiere o no que las cosas cambien en España, pero la disposición de Iglesias a reunirse con Ciudadanos, para poder encontrar posturas comunes, le ofrece al menos, la posibilidad de afrontar con cierta dignidad el futuro que se le viene encima, aunque para ello haya de replantearse toda la estrategia elaborada para la firma del acuerdo con el PSOE, teniendo que contar ahora, y de qué modo, también con la presencia viva de Podemos.
Al que parecen terminársele  los últimos cartuchos es al impenitente Rajoy, que ayer mismo recibía durísimas críticas de boca del ex Presidente Aznar y que mira ahora, desde su atalaya, como se le escapa cualquier oportunidad de repetir en el poder, ahogado por los casos de corrupción que acorralan a su Partido y por su propia inactividad para intentar negociaciones, a las que ha renunciado de antemano, dándolas por perdidas.
Ciertamente, es Ciudadanos  quien más pierde si finalmente se llega a un acuerdo, pues las ínfulas de poder  demostradas por su líder, desde que se conociera el resultado de las pasadas elecciones, se apagan sin remisión por una mera cuestión numérica, aunque consiguiera entrar en el futuro gobierno.
Los ciento sesenta y un escaños de PSOE, IU y Compromís, frente a los cuarenta de Rivera, no facilitarían su labor, en franca minoría, a la hora de aprobar leyes en la próxima legislatura, ni les permitiría brillar, como les hubiera ocurrido, de haberse materializado la gran Coalición con PP y PSOE, que era realmente, su sueño.
Una vez más, Podemos golea a todos  los demás anticipándose a cualquier otra propuesta y pone de manifiesto cuánto han crecido sus líderes, desde que decidieran que los Movimientos del 15M, dbían tener un sitio en el Parlamento.



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