El Partido Popular abre expediente informativo a Rita
Barberá, después de que muchos altos cargos de la Formación hayan admitido
durante estos días, que las escasas explicaciones que venía ofreciendo la ex
Alcaldesa, sobre su relación con la extensa trama de corrupción descubierta en
el Ayuntamiento de Valencia, resultaban ser claramente insuficientes.
A pesar de las reticencias de Mariano Rajoy, amigo personal y
defensor a ultranza de la inocencia de Barberá, al PP no le ha quedado otra
opción que tomar esta decisión a la desesperada, sobre todo después de la
aparición de un cheque de mil euros, en el que figura la firma de la ex
Alcaldesa y que estaría directamente relacionado con otros cincuenta talones de
la misma cuantía, que según el fiscal, servían para blanquear cantidades que el
partido había entregado anteriormente, a los ahora imputados en el caso Taula.
Ayer por la tarde, y antes de conocerse la noticia del
expediente, Barberá aún continuaba defendiendo su inocencia y se prestaba a ir
voluntariamente a declarar, como le había pedido el Juez, aunque ésta acción no
implica en absoluto que no vaya a ser imputada por el Supremo, debido a su
condición de aforada.
Mucho le ha debido costar a Rajoy rubricar esta medida, pues
todos recordamos que hasta ayer mismo ha estado justificando el silencio de su
compañera y hasta la ausencia permanente de su puesto en el Senado, llegando
incluso a decir, después de la rueda de prensa ofrecida por Barberá, que sus explicaciones le habían
dejado “mucho más tranquilo”.
Pero los hechos que se van conociendo y el levantamiento de
parte del sumario que maneja la Fiscalía, en el caso Taula de Valencia, han
colocado al Partido Popular en una posición tan sumamente incómoda, que los
asesores de Rajoy han debido aconsejarle una ruptura inmediata de relaciones
con la ex Alcaldesa, a la que en varias ocasiones Rajoy calificó en los mítines
como la mejor, quizá porque entonces traía a su Partido, una cantidad ingente
de votos.
¿Qué pasará a partir de ahora? No podemos aventurarlo, pero
siguiendo de cerca las pautas que se han llevado a cabo en otros casos de
corrupción en los que se han visto implicados personajes de gran importancia en
el PP, todo hace pensar que en breve, Rita Barberá pasará de ser considerada
una joya a convertirse en una innombrable, como le ocurrió anteriormente a
Francisco Granados o al mismo Luís Bárcenas, en cuanto salieron a la luz, sus
famosos papeles.
Naturalmente, los populares no pueden permitirse en un
momento crucial como éste, ser acusados de proteger a ningún imputado más, por
mucho renombre que haya tenido en su
Partido y menos aún, arriesgarse a perder un buen puñado de votos por su
empecinamiento en mantener amistades peligrosas, que imposibilitan cualquier
posibilidad de llegar a acuerdos, con ninguna otra Fuerza política.
Sin embargo, el caso de Rita Barberá podría considerarse sin
lugar a dudas como el más grave que ha sufrido el PP y no sólo porque la
influencia de la ex Alcaldesa sobrepasa las fronteras naturales de su Partido,
sino porque además, debe poseer una cantidad de información confidencial, que
de ser revelada, podría hacer
tambalearse toda la estructura en que se cimienta la Formación
conservadora, pudiendo provocar la caída de la mismísima cúpula de Génova al
completo y en concreto de Mariano Rajoy, que con la decisión de abrirle
expediente, acaba de convertirse en su enemigo.
Mucho le va a costar al PP remontar esta crisis y más aún,
convencer a los españoles de que el sucio asunto de Valencia se circunscribía
únicamente a esa Comunidad, como si los responsables políticos del Partido no
tuvieran la obligación de conocer todas y cada una de las acciones que se
llevan a cabo en todo el territorio nacional, en relación con sus propios
cargos.
Hay, ya nadie lo duda, motivos sobrados para que otras
Fuerzas políticas se apresuren a exigir dimisiones en el Parlamento y al no
contar ya con la nefasta mayoría absoluta que antes le amparaba, forzar a Rajoy
y los suyos a que asuman la enorme parte de culpa que les corresponde, en esta
película de terror cuyo argumento se basa en una trama espeluznante de fraude
fiscal y blanqueo de capitales, que han restado a la nación una buena parte de
los recursos necesarios para afrontar sus necesidades más urgentes.
Que esto suceda o no, ya no depende de nosotros, pero si
finalmente no queda otro remedio que volver a votar, nuestra decisión al
introducir la papeleta en la urna puede ser concluyente y habrá que estudiar,
con toda minuciosidad, qué clase de personas deseamos tener al frente de las
Instituciones, para preservarlas de la influencia de esta especie de
delincuencia organizada que considera al Estado como una propiedad privada,
explotada exclusivamente, para su propio enriquecimiento.

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