Dando un claro ejemplo de coherencia, que ya quisiéramos los
españoles que imitaran algunos de nuestros políticos, dimite en bloque el
gobierno de Hollande, a la vista de los espantosos resultados obtenidos en unas
elecciones municipales que representan un serio aviso de lo que puede ocurrir
en Francia, en las Generales, si no se da un giro de ciento ochenta grados, en
la forma de manejar los asuntos de Estado.
Con el ejemplo de lo sucedido en todo el sur de Europa, los
franceses deben temer un efecto contagio que pueda afectar en un futuro a la
totalidad de su sociedad, que hasta ahora ha ido paliando mucho mejor que
nosotros los efectos de una crisis que por mucho que diga Rajoy, parece
concebida para convertirse en eterna.
Entretanto, en el
funeral por Suárez., Rouco Varela vuelve a las andadas, sin resignarse al
retiro forzoso al que parece haberle relegado su Iglesia, empleando en su
Homilía un tono catastrofista que incluso amenaza con el fantasma de una guerra
civil, demostrando que para él, la
separación de los poderes del Estado no existen y que desde la Religión se
sigue interfiriendo en asuntos que debieran estar exclusivamente reservados al
terreno político, cada vez que se quiere y sin que estas injerencias traigan
consecuencia alguna para los que las protagonizan, ni desde el plano político,
ni desde las esferas vaticanas de las que dependen directamente estos obispos.
Al mismo tiempo, sale a luz un libro de Pilar Urbano en el
que se insinúa sin ningún tipo de pudor, que Suárez afirmaba que el alma mater
del golpe de Estado del 23F era el Rey y que sólo gracias a su contundente
oposición no le quedó otro remedio que dar marcha atrás y salir ante los
españoles en aquella famosa aparición televisiva que todos recordamos y que
tanto le ha agradecido el pueblo a lo largo de los años, creyendo a pies
juntillas en su oposición al golpismo, tan de moda en aquellos tiempos.
Como desgraciadamente Suárez ya no está para corroborar esta
noticia, a Pilar Urbano han empezado a lloverle ofertas para hablar de este
asunto, e incluso desde algunos grupos políticos, como Izquierda Unida, las
opiniones vertidas en su libro han dado lugar a una exigencia de que se
desclasifiquen inmediatamente todos los documentos relacionados con el golpe y
que el Monarca se apremie a dar explicaciones sobre lo que sobre él se afirma,
para aclarar la verdad de lo sucedido a todos los españoles.
El enfrentamiento entre Montoro y Cáritas, producido a raíz
de una publicación sobre la pobreza infantil en España que la organización ha
sacado a la luz hace unos días, parece recrudecerse provocando en el titular de
Hacienda una especie de malestar por la oposición que demuestra el escrito a su
triunfalismo exacerbado y le hace presentarse ante los medios poniendo
descaradamente por mentirosa a la organización religiosa, quizá empujado por la
inminente celebración de una elecciones europeas, que el PP no se puede
permitir perder, ni siquiera por los efectos negativos que ha producido en
nosotros la práctica continuada de determinadas políticas.
Y para culminar, entra en vigor el nuevo recibo de la luz,
trayendo a nuestras vidas un poco más de oscuridad tras la que esconder la
realidad de nuestras facturas y condenando a los españoles a una permanente
consulta de los mercados eléctricos, simplemente para saber en qué momento
pueden encender la lavadora o el calefactor, si no quieren verse ante la
imposibilidad de pagar un recibo, cada vez más intricado y más alto, mientras
la ineficacia de este Gobierno y del Ministro Soria en particular, no han hecho
más que complicar las cosas, aún más si cabe, y siempre en perjuicio de los
ciudadanos.
Pero como esto no es Francia, aquí nadie tiene previsto
dimitir. Ni los Ministros, ni el obispo, ni nadie que tocado por la suerte
tenga hoy el privilegio de ocupar un cargo institucional, del que no se
apearían por voluntad propia, a no ser por motivos de grave enfermedad… y ni
eso.

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