martes, 8 de abril de 2014

En vilo


La aparición de restos óseos en la escombrera en que la policía busca desde hace días a  Marta del Castillo, eclipsa en su totalidad la convocatoria sobre el Referendum catalán prevista para hoy en el Congreso y salta a la primera página de los periódicos demostrando que a los españoles les conmueve mucho más que los padres de la adolescente puedan por fin cerrar su terrorífica historia, que el hecho de que Artur Mas consiga su propósito de preguntar a los catalanes si quieren ser o no independientes.
A lo largo de la mañana, todos los medios han estado esperando con la respiración contenida que los forenses confirmaran  si los huesos encontrados podrían corresponder a la chica asesinada hace ya cinco años y cuyo paradero ha venido ocultando sistemáticamente su asesino, habiendo dado durante este tiempo más de siete versiones distintas sobre dónde la dejó aquella noche.
Convertido este caso en un reto para la policía, que ha venido fracasando una y otra vez en todos los intentos de búsqueda, la esperanza estaba últimamente centrada en los resultados vertidos por la llamada prueba de la verdad que se había practicado a Carcaño hace tan solo unas semanas y que situarían el cadáver de la joven en la escombrera en la que ayer se encontraban los restos que se han estado analizando durante toda la mañana.
La decepción ha llegado al filo del mediodía, cuando los responsables de la investigación hacían público que los huesos corresponderían a un enterramiento mucho más antiguo y que por tanto, nada tendrían que ver con Marta del Castillo, que era el objeto principal de esta investigación, nuevamente fracasada.
Se abre ahora una nueva incógnita para la policía que se ha topado de manera accidental con este macabro hallazgo y que sigue sin embargo excavando en la zona, sin rendirse en el empeño de dar con el cadáver de la joven sevillana, aunque bastante desengañados cuando por unas horas habrían creído por fin, solucionado este caso.
Sin embargo, la extensión del terreno que queda aún por excavar no cierra todas las puertas y permite conservar a la familia, destrozada por el desencanto de este nuevo revés, mantener ciertas esperanzas de poder cerrar unas heridas que permanecen abiertas desde el mismo momento en que Marta desapareció.
Los medios, que nunca se han escatimado en esta búsqueda, siguen a disposición de una justicia empeñada en llegar a resolver uno de los asuntos más truculentos de la historia criminal española, que además ha dejado demasiadas veces en entredicho la eficacia policial para poder obtener del asesino la verdad de lo sucedido y dónde ocultó su cadáver.
Así que todo el país ha decidido hoy seguir de cerca esta historia, propinando a Artur Mas una sonora bofetada de indiferencia sobre sus ínfulas independentistas y en estos momentos, prefiere ver a través de las redes cualquier noticia relacionada con la continuación de los trabajos en la escombrera de Camas, en lugar de lo que está ocurriendo en el Congreso de los Diputados, donde los nacionalistas catalanes defienden con bastante oposición de los otros, la posibilidad de celebrar su famoso Referendum.
Queda muy claro que a los ciudadanos les importa mucho más el dolor de una sola familia, que cualquier asunto que tenga que ver con los malditos políticos.


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