La aparición de restos óseos en la escombrera en que la
policía busca desde hace días a Marta
del Castillo, eclipsa en su totalidad la convocatoria sobre el Referendum
catalán prevista para hoy en el Congreso y salta a la primera página de los
periódicos demostrando que a los españoles les conmueve mucho más que los
padres de la adolescente puedan por fin cerrar su terrorífica historia, que el
hecho de que Artur Mas consiga su propósito de preguntar a los catalanes si
quieren ser o no independientes.
A lo largo de la mañana, todos los medios han estado
esperando con la respiración contenida que los forenses confirmaran si los huesos encontrados podrían corresponder
a la chica asesinada hace ya cinco años y cuyo paradero ha venido ocultando
sistemáticamente su asesino, habiendo dado durante este tiempo más de siete
versiones distintas sobre dónde la dejó aquella noche.
Convertido este caso en un reto para la policía, que ha
venido fracasando una y otra vez en todos los intentos de búsqueda, la
esperanza estaba últimamente centrada en los resultados vertidos por la llamada
prueba de la verdad que se había practicado a Carcaño hace tan solo unas
semanas y que situarían el cadáver de la joven en la escombrera en la que ayer
se encontraban los restos que se han estado analizando durante toda la mañana.
La decepción ha llegado al filo del mediodía, cuando los
responsables de la investigación hacían público que los huesos corresponderían
a un enterramiento mucho más antiguo y que por tanto, nada tendrían que ver con
Marta del Castillo, que era el objeto principal de esta investigación,
nuevamente fracasada.
Se abre ahora una nueva incógnita para la policía que se ha
topado de manera accidental con este macabro hallazgo y que sigue sin embargo
excavando en la zona, sin rendirse en el empeño de dar con el cadáver de la
joven sevillana, aunque bastante desengañados cuando por unas horas habrían
creído por fin, solucionado este caso.
Sin embargo, la extensión del terreno que queda aún por
excavar no cierra todas las puertas y permite conservar a la familia,
destrozada por el desencanto de este nuevo revés, mantener ciertas esperanzas
de poder cerrar unas heridas que permanecen abiertas desde el mismo momento en
que Marta desapareció.
Los medios, que nunca se han escatimado en esta búsqueda,
siguen a disposición de una justicia empeñada en llegar a resolver uno de los
asuntos más truculentos de la historia criminal española, que además ha dejado
demasiadas veces en entredicho la eficacia policial para poder obtener del asesino
la verdad de lo sucedido y dónde ocultó su cadáver.
Así que todo el país ha decidido hoy seguir de cerca esta
historia, propinando a Artur Mas una sonora bofetada de indiferencia sobre sus
ínfulas independentistas y en estos momentos, prefiere ver a través de las
redes cualquier noticia relacionada con la continuación de los trabajos en la
escombrera de Camas, en lugar de lo que está ocurriendo en el Congreso de los
Diputados, donde los nacionalistas catalanes defienden con bastante oposición
de los otros, la posibilidad de celebrar su famoso Referendum.
Queda muy claro que a los ciudadanos les importa mucho más el
dolor de una sola familia, que cualquier asunto que tenga que ver con los
malditos políticos.

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