Al mismo tiempo que se juzga al hombre vestido de cura que se
coló en su casa, Luís Bárcenas se sienta hoy ante el juez Ruz, manteniendo la
incógnita de si decidirá o no acusar directamente a su Partido de financiación
ilegal y de si proporcionará nuevas informaciones que conduzcan a miembros
destacados del PP, directamente ante la Justicia.
Su abogado dice que pasó el tiempo de tirar de la manta y que
no será esa la estrategia propuesta a su cliente, aunque todo pudiera pasar,
estando como está el ex tesorero, absolutamente abandonado por la Formación a
la que pertenecía y viendo cómo ve, cada vez más cerca, una condena en
solitario, de la que no podrá librarle nada ni nadie, a no ser que ofrezca
pruebas de que otra gente está implicada en sus delitos y pueda negociar con el
Juez, una salida un poco más airosa para su caso.
Siendo aún como es, imprevisible la reacción de Bárcenas, es
perentorio aclarar la procedencia de los cincuenta millones que guardaba en un
Banco suizo y que no parece que procedan en su totalidad, de un desvío de
fondos de la presunta cuenta B del PP o al menos, no recaudado únicamente por
él, por lo que podría intentarse que confesara quienes le ayudaron a
conseguirlo.
Qué nombres podrían aparecer hoy como copropietarios de ese
dinero, sigue siendo una incógnita de la que no solo el ex tesorero podría
tener la respuesta, a juzgar por la tesis que ha venido sosteniendo el diario
El Mundo, desde que se hiciera pública esta historia.
Pero ahora que no está Pedro J, la intención de dicho
periódico, sea cual fuere en el fondo, puede haberse transformado
sospechosamente, con lo que se habría perdido toda posibilidad de que se
conozca la verdad a través de esa vía y solo queda que finalmente Bárcenas se
decida por “compartir” sus responsabilidades con algún otro, que seguramente no
será precisamente, el conserje de Génova.
El acoso judicial que se cierne sobre la persona de su
esposa, sería el detonante que le
animara a una confesión más profunda, si como desde siempre ha defendido, pretende
evitarle la tortura de tener que ser encarcelada, en el caso de que mantuviera
su silencio.
La cúpula del PP no debe tenerlas todas consigo y estas horas
de declaración deben estar constituyendo para sus líderes un auténtico
Calvario.
A los ciudadanos, lo que verdaderamente nos importa es que se
llegue al fondo del asunto y que se depuren las culpabilidades oportunas, sean
quienes sean los implicados, por lo que esperamos que el Juez no se deje
impresionar por las presiones que seguramente se ejercen sobre él y cumpla con
su estricto deber, con toda la dureza que la Ley le permita.
Siendo como es éste, uno de los casos de corrupción más
importantes de cuantos se encuentran en los juzgados españoles, la importancia
de su resolución se hace absolutamente imprescindible, si se quiere demostrar
que la justicia funciona y que nadie escapa indemne de la comisión de delitos
fiscales, tan corrientes hoy día entre la clase política, llámese como se
llame, y ocupe el cargo que ocupe, inclusive si son labores directas de
gobierno.

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