miércoles, 9 de abril de 2014

Votar por necesidad


La designación de Arias Cañete como candidato del PP a las elecciones europeas, abre una brecha en la inestable vida del gobierno de Mariano Rajoy y posiblemente traerá consigo una remodelación que el Presidente podría aprovechar para quitarse de encima a determinados cargos que le han traído con su gestión, más dolores de cabeza que satisfacciones, a lo largo de los dos años que han durado en la cúpula.
Nombres como el de Wert, Soria y Mato, que con su mal hacer han acarreado a Rajoy demasiadas muestras de disconformidad por parte de los ciudadanos, podrían desaparecer en breve de nuestras vidas, ofreciéndonos la esperanza de que solo tal vez, sus propuestas políticas pudieran derogarse.
Sin que las elecciones europeas supongan para nosotros algo que consideremos importante, sí que son un barómetro con el que poder valorar por primera vez desde su llegada al poder, al PP y un modo de expresar la total disconformidad que este pueblo viene manifestando permanentemente hacia su política de recortes económicos, sociales y de derechos.
No conviene pues, practicar la abstención en los próximos comicios, si verdaderamente nos parece urgente que Rajoy sepa por nuestra actitud que no toleramos su manera de gestionar los asuntos de Estado y también para que el principal Partido de la oposición entienda de una vez, que el tiempo de liderazgo de Rubalcaba ha pasado y que debe abandonar la cabeza del PSOE, lo más pronto que sea posible.
Por muy desencantados que estemos con los políticos, a causa de una corrupción que ya no permite creer en ninguno de los habituales discursos emitidos desde las tribunas mediáticas, no acudir a las urnas en esta ocasión, podría propiciar que un Rajoy absolutamente sordo ante las peticiones del pueblo, interprete que la abstención significa que no estamos tan en desacuerdo con sus políticas, como desde la calle se pretende.
Por eso es esencial que el mensaje le llegue alto y claro a través de las urnas, ahora que se nos da la posibilidad de que nuestra voz suene en sus oídos, para que comprenda que de ningún modo puede ni debe continuar por el camino que eligió y que su mayoría absoluta le permite recorrer sin sobresaltos, gracias a la legislación vigente.
Sería sin embargo esencial, que por primera vez en muchos años se rompiera el bipartidismo y que otras formaciones con menos poder, a las que ni siquiera se escucha con interés en el Parlamento, llegaran a obtener los votos suficientes para poder dejar claro a las dos grandes formaciones, que su alternancia en el poder, no es eterna.
Y da igual si es Izquierda Unida o Rosa Díez quien cree una cierta alarma entre las filas de socialistas y conservadores, si el resultado de las elecciones establece que ambos pueden perder una hegemonía que ha durado ya demasiados años.
Con suerte y si la remodelación gubernamental coloca en determinados puestos a personas un poco menos recalcitrantes que las que ahora sufrimos, los comicios podrían ayudar a que lo que queda de legislatura resultara para los españoles, un poco menos gravoso.
Nada vamos a hablar de momento, del debate sobre el Referendum catalán ocurrido ayer en el Parlamento. El afán independentista de Mas no es, ni de lejos, una prioridad ni para los catalanes, ni para los españoles, mucho más interesados en conseguir trabajar, sin que importe realmente bajo qué bandera.


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