domingo, 20 de abril de 2014

Un alivio efímero


Las vacaciones de Semana Santa y sobre todo el buen tiempo reinante, han servido a los españoles para encontrar un alivio a sus penurias en forma de puestos de trabajo temporal, en el sector de la Hostelería y para que los negocios relacionados con el turismo avancen lentamente hacia una recuperación pasajera, que puede verse incrementada de cara al verano.
Muchos padres de familia, que se encontraban en situación crítica, han visto la oportunidad de poder incorporarse por unos días al mundo laboral ejerciendo de camareros, contando además con las propinas que ha dejado la buena voluntad de la gente y que para ellos puede significar un consuelo, al menos por un corto espacio de tiempo.
El Gobierno enseguida ha aprovechado para echar las campanas al vuelo y adjudicarse, de cara a las elecciones europeas, unos cuantos tantos a su favor, como si no supiéramos que el empleo generado en estas circunstancias dura exactamente, lo que los turistas tardan en abandonar sus lugares de vacaciones y no supone descenso alguno en las escandalosas listas de paro que padecemos y que son las más altas de Europa.
A este estado de enfático optimismo ha venido a sumarse el descubrimiento de un fraude en Andalucía con los dineros destinados a cursos de formación de desempleados, que otorga al PP una nueva oportunidad de atacar a su principal enemigo, es decir, a un PSOE cada vez más envuelto en malas historias de las que le será difícil salir, si no ocurre un milagro de esos que son, prácticamente inexistentes.
Así que la  al trabajo y por ende, a la campaña electoral, se presupone movidita, por lo que auguramos ataques de cierta contundencia entre los dos partidos mayoritarios en días sucesivos y un fuego cruzado de reproches que bien pudiera beneficiar a otras formaciones que hasta ahora no han saboreado nunca las mieles del poder y que por lo tanto, ofrecen a la ciudadanía una imagen menos perjudicada de la que el PP y el PSOE gozan últimamente.
Abundando en el refranero, este río revuelto podría proporcionar ganancias a otros pescadores, que ven en estas elecciones europeas una manera de ganar puntos con los que acercarse fortalecidos a los comicios generales que se celebrarán, si no ocurre nada que lo impida, dentro de unos dos años.
Rosa Díez y Cayo Lara, si consiguen una mejora sustancial en la intención de voto de los españoles, tendrían entonces tiempo de ensayar cómo sería su juego político, en el caso de que su ascensión se materializara en estos meses, esforzándose por convencer a la ciudadanía de que su manera de gobernar sería distinta y haciendo lo posible por acercarse a la opinión reinante en la calle, para dar el empujón final cuando las generales se encuentren más cerca y con la intención de romper un bipartidismo demasiado tocado por los casos de corrupción que vienen sacudiendo a las dos fuerzas mayoritarias. 
A nosotros, estos días de asueto nos han servido para reforzar la paciencia y para hacer acopio de fuerzas que nos permitan después enfrentarnos a todo lo que nos pueda venir y que ya predecimos que no parece que vaya a ser nada bueno. Entre los comentarios cada vez más frecuentes de que habrá una nueva subida del IVA, en cuanto pasen las elecciones, y el fracaso reiterativo de todas las políticas laborales de don Mariano, ya tenemos para pensar, mientras nos vamos reincorporando a nuestras obligaciones, por unos días, absolutamente olvidadas.
Eso sí, tenemos claro que, en principio, no pensamos creer ninguno de los discursos que sobrevendrán en la recién abierta campaña electoral, pues nadie nos ofrece la menor confianza, ahora que ya nos conocemos.
Y aunque a alguien tendremos que votar, prometemos que no será a los grandes, porque ninguno de ellos se lo merece.




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