miércoles, 2 de abril de 2014

La cruda imagen de la crisis


La intervención absolutamente desgarradora de dos madres jóvenes sin recursos, durante un pleno del Ayuntamiento de Cádiz, ofrece un testimonio de la realidad de los españoles que pone en tela de juicio la labor de nuestros políticos, por la inoperancia que supone que el pueblo llano haya llegado a situaciones como éstas, sin que el gobierno del PP se muestre capaz de gestionar una salida honrosa para los miles de padres de familias que han caído de bruces en la más absoluta de las pobrezas.
Sin vivienda, sin trabajo y con menores a su cargo, estás dos madres que más que perder los nervios, clamaban ante Teófila Martínez exigiendo una solución rápida a sus problemas, se han convertido repentinamente en la voz de los seis millones de desempleados que sufren en silencio las secuelas físicas y psíquicas que trae consigo la desgraciada situación en que nos vemos obligados a vivir y son el más fiel reflejo de que lejos de estar saliendo del negro túnel de la crisis, estamos inmersos en él, sin esperanza de mejorar, al no existir un proyecto basado primordialmente en la creación de puestos de trabajo, sino un sometimiento total a la recomendada política de recortes, que no hace más que ahondar en la herida sangrante que tenemos abierta todos los españoles.
Estas dos mujeres, que tienen un nombre, pero que podrían ser cualquiera de nosotros y su ademán de haber llegado al límite de una desesperación, más temida porque afecta directamente a sus hijos, no puede sino provocar en todos nosotros un sentimiento de solidaridad y una comprensión absoluta hacia la soledad que padecen, abandonadas a su suerte por quienes se supone debían ser los garantes de que se respetaran todos sus derechos.
Sacadas a la fuerza por una cohorte de policías locales de la sala de Plenos y sin obtener siquiera un pequeño gesto de acercamiento  por parte de la alcaldesa, a la que una de ellas reclamaba que la mirase a los ojos y que tuviera humanidad, por un momento fueron la imagen más cercana a la realidad de cuántas se han ofrecido en los últimos tiempos a través de los medios, contradiciendo con sus lágrimas cualquier atisbo de triunfalismo sobre la salida de la crisis que se nos quiera ofrecer y que resulta tras la visión de lo ocurrido en Cádiz, sencillamente increíble.
Si a los ciudadanos ni siquiera se nos respeta el derecho a mantener un contacto con nuestros representantes en los Ayuntamientos, que son las instituciones más cercanas que en teoría tenemos, mal andamos. No es pues de extrañar que no haya más remedio que seguir saliendo a la calle para manifestar nuestra protesta, ya que es el único foro que permite que nuestra voz grite alto y claro aquello que nos preocupa, incluso a riesgo de ser reprimidos con extrema violencia y de no contar con la comprensión de este Gobierno.
¿Qué queda por hacer, si ante una escena como la que presenciamos ayer, ninguno de los representantes del Ayuntamiento de Cádiz hizo el más mínimo amago de acercarse a estas madres para escuchar lo que reclamaban?
¿Soportar con paciencia las agresivas medidas de Rajoy, que permiten que se nos desahucie y se nos despida hasta dejarnos en la más pura de las indigencias?
¿Esperar en silencio la misericordia de algún político de turno que se llegue a compadecer de nosotros y nos ofrezca unas cuantas migajas con las que malvivir con nuestros hijos?
¿Aguardar a las Elecciones generales otros dos años, para poder cambiar de signo, con la esperanza de que quienes vengan después adopten otro camino por el que empezar a recuperar la dignidad robada?
¿Y cuánto tiempo?
Si los medios dieran voz a cada uno de los ciudadanos, en vez de perder el tiempo en interminables debates partidistas que en nada ayudan a la resolución de los problemas reales que padecemos, tal vez, se consiguiera avergonzar severamente a los que se llaman a sí mismos servidores públicos, pero que son en realidad, esclavos de los mercados y mercenarios del capital, mientras el pueblo intenta malvivir con lo poco que les deja su corrupción y la violencia de su política.


No hay comentarios:

Publicar un comentario