domingo, 12 de julio de 2015

Una historia mejor


Deben pensar en el PP que la voluntad de los españoles se compra con unos cuantos regalos, ahora que se acercan las elecciones, como si no quedara en nosotros memoria alguna de todo lo acaecido desde que llegaron al poder, en Noviembre de 2011.
Alarmados por el fracaso de Municipales y Autonómicas y en lugar de asumir que ha sido su durísima política de recortes y la altísima tasa de corrupción lo que les ha hecho perder una ingente cantidad de votos, se decantan ahora por la estrategia de abrir mínimamente la mano en temas como la rebaja del IRPF, la anunciada bajada del  recibo de la luz o la promesa de devolver la paga extraordinaria a los funcionarios, pensando que con esto bastará para que los mismos ciudadanos que en Marzo dieron su confianza a otras fuerzas políticas, les concedan de nuevo una amplia mayoría con la que poder gobernar a su antojo, durante los próximos cuatro años.
Pero el fantasma del paro, los desahucios, las escandalosas rebajas salariales y el deterioro de la Sanidad y la Enseñanza, amén de los pérdida de derechos sociales y laborales que hemos sufrido mientras Rajoy se enorgullecía vanamente de estar saneando España han ocurrido aquí y todos sabemos y recordamos quiénes nos han  llevado hasta la situación que actualmente padecemos.
Desoír sistemáticamente la voz de los españoles e imponer políticas de extrema austeridad mientras un gran número de altos cargos del PP se veían y se ven a diario imputados en casos de corrupción, en los que se manejan cifras de vértigo, le va a costar a Rajoy y los suyos  tener que soportar las consecuencias de un castigo ejemplar, que llegará irremediablemente en cuanto se celebren las Generales, aunque mejore un poco el poder adquisitivo de esta Sociedad, mucho más inteligente de lo que determinados políticos piensan.
Porque no hay tiempo para deshacer todo el daño infringido, ni voluntad de perdonar por parte de los que sufrieron en carne propia que les sobreviniera la miseria.
Continuamos anclados, a pesar de las ínfulas triunfalistas de Rajoy y los suyos, en la etapa más difícil de cuántas conocimos y hemos perdido a golpe de recortes, toda la candidez que nos caracterizaba a la hora de confiar en la clase política.
Lo sucedido en Grecia, la intolerancia extrema de los que mandan en Europa y la impagable lección que ha dado un pueblo que se ha negado a perder su soberanía y su dignidad, acaban de demostrar que no siempre funcionan las manidas estrategias de la presunción o del miedo.
Las promesas de Mariano Rajoy, ya todos sabemos que se las lleva el viento y, francamente, no estaría bien vender ahora nuestra conciencia por unas cuantas concesiones hechas de manera obligada ante la posibilidad de perder del todo el poder, a solo unos meses de los próximos comicios.
España, por mucho que les pese a los conservadores, no va nada bien y podría ir aun mucho peor, si los ciudadanos cometiéramos el terrible error de permitir a Rajoy que gobernara otros cuatro años.
El cambio necesario, nunca podría venir de la mano de quiénes pudiendo actuar de modo bien distinto, se plegaron a las exigencias de los magnates europeos, siendo conscientes de que con sus actos, condenaban a este País a un negro periodo de ruina, de duración inestimable.
Es por ello, que nunca olvidaremos la dureza de estos últimos tiempos y por lo que nos afanaremos en procurar con todas nuestras fuerzas, que cosas así no puedan volver a repetirse.
Rajoy no va a ganar las elecciones generales y habrá de conformarse, si es quiere continuar después, con pertenecer a un Parlamento bien distinto, en el que, afortunadamente, tendrán cabida muchas tendencias nuevas, capaces de escribir, en el futuro, una Historia mejor para España.





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