domingo, 19 de julio de 2015

Parada forzosa


Un doloroso esguince de muñeca que me ha mantenido  alejada del teclado de este ordenador y de otros muchos quehaceres, me ha permitido, sin embargo, poder observar la cantidad de cosas que suceden en una sola semana, en este mundo en el que vivimos, sin que ninguno de nosotros les demos la menor importancia, como si fuera normal el ritmo frenético que soporta la humanidad y que pudiera ser el culpable de muchos de los problemas que nos acucian.
En solo siete días, Grecia se ha visto obligada a doblegarse ante las inaceptables exigencias de la madrastra europea, truncando las ilusiones del Gobierno de Tsipras, que creyó poder hacer frente en soledad al Goliat despiadado que le acechaba y que ahora no sabe ni puede explicar a sus ciudadanos su más que humillante derrota. Como si los astros se hubieran aliado contra él y por si  fueran pocas sus desgracias, Atenas  ha sido cercada por un incendio devastador que está costando mucho controlar y cuyas imágenes podrían ofrecer un resuman de todo lo ocurrido allí en los últimos tiempos, bajo el titular de “Arde la cuna de la Democracia”.
Ha continuado Rajoy su carrera maratoniana hacia la campaña de las Generales, aprobando a marchas forzadas medidas que sólo pueden aprobarse cuando a uno le respalda una mayoría absoluta que ya pesa como una losa, aprovechando a la vez las desgracias de los griegos para arremeter reiteradamente contra Podemos, en un intento patético por arañar un puñado de votos de la manera que sea, sin que como siempre, importe para nada el sufrimiento de las personas, con tal de mantener el poder del que cuesta tanto desprenderse, quizá porque mientras se disfrutó de él, los privilegios que reportaba, acabaron por convertirse en imprescindibles.
El periodo vacacional, nos ha traído este año un repunte de los accidentes en carretera, volviendo a demostrar que la prudencia está reñida con la potencia que se adjudica a los nuevos modelos de coches, siendo como es la velocidad, la causa principal de casi todas estas muertes.
Hemos batido esta última semana, además, todos los records de calor, lo que nos ha obligado a vivir, al menos durante la mayor parte de los días, aposentados bajo el alivio del aire acondicionado, añorando un respiro climático que nos permita poder admirar el paisaje exterior, al que hemos tenido que renunciar, por las inclemencias del tiempo.
Entretanto, las hermosas fotografías de Plutón que se daban a conocer en las páginas de toda la prensa, conseguían hacernos soñar con esos mundos galácticos a los que desearíamos trasladarnos a veces, pensando ilusoriamente que al no haber sido aún tocados por la mano del hombre, habrán de ser infinitamente mejores que esta vieja tierra que nos alberga y que hemos maltratado con tenacidad, hasta casi agotar sus recursos.
Ahora que puedo volver a escribir, me quedo con esta última imagen por encima de todas las demás, a las que no he podido referirme durante esta parada forzosa.

Qué grata es la ilusión frente a la desesperanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario