Le salen competidores a Podemos en el panorama político
nacional, justamente después de que sus negociaciones con Izquierda Unida para
presentar un frente común en las próximas generales hayan fracasado estrepitosamente
y dando la impresión de que la negativa de Iglesias a presentarse junto a
Garzón y los suyos, haya podido empezar a remover conciencias en un Partido al
que le ha ido bastante mal en los últimos comicios.
Coincide la aparición de Ahora en común, también, con la
polémica originada estos días en Podemos por el asunto de las primarias y huele
sospechosamente, perdónenme, a un intento desesperado por conseguir que IU no
desaparezca del todo como Formación, tal y como podría presagiarse a tenor de
su caída libre en los últimos tiempos.
Es comprensible que un Partido que ha participado activamente
en política desde los años de la transición, primero bajo las siglas PCE y más
tarde como la coalición que ahora conocemos, no sepa ni quiera resignarse a ser
borrado definitivamente de la memoria de los españoles y que haga lo posible
por reinventarse de la manera que sea, incluso, fomentando la aparición de una
especie de movimiento ciudadano, teniendo que renunciar a su marca, en pos de
conseguir permanecer en primera línea de fuego.
Pero los momentos históricos son, por razones obvias,
irrepetibles y el actual, no parece el mejor para lograr nuevos éxitos
similares al obtenido antes por Podemos, que ya se encuentra suficientemente
consolidado entre los ciudadanos, como para poder librarse con cierta facilidad
de imitadores imperfectos.
Y sin embargo, puede que todos los que pertenecieron al PC o
a IU ahora, encuentren en esta plataforma un sitio en el que reagruparse, y
fortalecerse de cara al futuro, sobre todo después de saber que Iglesias les
niega sistemáticamente su acogimiento, aunque con su actitud, parecen estar
olvidando que el principal enemigo que tienen ante sí, no es, precisamente,
Podemos.
Ya hemos dicho en varias ocasiones que IU se estaba quedando
quizá, demasiado atrapada en ciertas costumbres del pasado y que manteniendo en
puestos de responsabilidad a dinosaurios dignos de ser expuestos en museos
arqueológicos, había perdido el poder de seducir a las nuevas generaciones.
Porque si de verdad deseaban fervientemente subir al carro de
Podemos, lo suyo hubiera sido, tal vez, plantearse una disolución como Partido
y hacer la integración de manera personal, libres del peso de antiguas coaliciones
con formaciones del bipartidismo y de posiciones que pasaron de moda hace ya
largo tiempo.
Poco daño va a hacer a Podemos este Ahora en Común, a no ser
que traiga un programa absolutamente novedoso que además, pueda ser factible.
La trayectoria ascendente del Partido de Iglesias,
materializada en los resultados de Municipales y Autonómicas, ha conseguido
algo muy difícil de repetir: ilusionar a una gran parte de un electorado que le
será fiel en las próximas generales.
Nacer para morir al poco tiempo, no parece que tenga ningún
sentido.

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