domingo, 5 de julio de 2015

La Europa destronada


Reinventa el pueblo griego el significado de la palabra Democracia y vota masivamente en contra de someterse a las exigencias europeas, escenificando la realidad de que más vale morir de pie que vivir de rodillas.
Votan los ciudadanos sin temor, olvidando la sumisión de atender las nuevas exigencias de una Europa canalla, que impone tiránicamente el poder de las cifras sobre las vidas de las personas y que creía, hasta ahora, que sometiendo a las naciones por la estrategia del terror, conseguiría llevarlas bajo su yugo, a los límites de una demencia sólo comprensible para rentabilizar una política impuesta por medio de la violencia.
Votan, frenando en seco la hegemonía de los colonizadores de países y conciencias, ahuyentando de sí los fantasmas de la miseria que trajeron, con sus medidas de austeridad, los que perdiendo el honor, consintieron en ser esclavos de la economía, traicionando de forma imperdonable, el bienestar de su propio pueblo.
Votan, como no podía ser de otra manera, en libertad y volviendo a sentir el orgullo antes arrebatado de pertenecer a un país, denigrado por los acontecimientos de los últimos tiempos y cuya decisión, volverá a marcar seguramente, el destino que aguarda en el futuro a todos los demás, como ya ocurriera hace siglos, gracias a su grandeza.
Votan, ofreciendo una lección magistral a los politicastros europeos, incapaces de marcar límites a la desenfrenada ambición de los dueños de los mercados y que han consentido, aplaudido y vitoreado el sacrificio permanente de una ciudadanía ejemplar, cuyo único pecado había sido votar a los Partidos equivocados, en unos momentos tan difíciles.
Votan, abriendo horizontes de esperanza para los que aguardamos el turno de acercarnos a las urnas para acompañarles con algo más que con la solidaridad de nuestros corazones y marcando, para nosotros, un camino a seguir, rompiendo las ataduras que nos han impuesto la pobreza y el miedo.
Votan, destronando a la Europa permanentemente portadora de pésimas noticias, dejando boquiabiertos, con su valentía, a los magnates de Bruselas, que ya estaban dispuestos, de haber ganado el sí, a finiquitar su obra de destrucción condenando a este mismo pueblo griego a un suicidio colectivo sin remisión y a una deuda perpetua que nunca conseguiría devolver, ni con todo el sudor de esta generación y las futuras.
Votan, convirtiendo con su apoyo a Tsipras en un héroe nacional y escribiendo una página de la historia que los libros reflejarán en el futuro, como el día en que los griegos decidieron apostar por la dignidad y lo expresaron con voz clara, contundente e incontestable, despertando la admiración de un mundo, que aprende así  que también se puede derrotar a las tiranías, siendo humilde y pequeño.
No le va a quedar a Europa otro remedio que ceder. Ignorar la voluntad de los pueblos, suele, históricamente, hacer caer a todos los imperios.


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