martes, 7 de julio de 2015

Juego a tres bandas



Llama poderosamente la atención que tras el triunfo de Tsipras en el Referendum griego, ninguno de los que han llevado las negociaciones por la parte europea haya presentado la dimisión y que continúen en sus puestos, a pesar de su estrepitoso fracaso.
La sorpresa de que no haya funcionado la estrategia del miedo y que el pueblo heleno haya votado finalmente, en conciencia, ha debido dejar estupefactos a estos magnates que contaban con que sus propuestas fueran aceptadas sin condiciones, tras el chantaje tácito que habían estado ejerciendo estos días sobre los electores.
Van a tener, en vista de lo ocurrido, que improvisar con toda celeridad una nueva estrategia, pues  expulsar a Grecia de la zona euro podría traer para ellos algunas consecuencias no deseables, ya que si como parece, la cuna de la Democracia se encuentra al mismo borde de la ruina, no le va a quedar otro remedio que aceptar las ayudas que les brinden, por ejemplo, desde Rusia o China, que ya se han ofrecido a colaborar con Tsipras, si lo solicitara en algún momento.
Pero este acercamiento no puede en modo alguno complacer a Estados Unidos, que hasta ahora, al menos en apariencia, se ha mantenido al margen de lo que ha venido sucediendo, pero que sin duda  intervendrá, si intuye que Putin pudiera conseguir alguna influencia en la zona estratégica que ocupa Grecia en el Mediterráneo.
Así que la jugada de Tsipras, que todos los afines a la Comunidad han definido como insólita, no era definitivamente tan disparatada, quizá porque ya contaba con la posible oposición americana a la amistad con Rusia y por ello, ha sido capaz de mantener el pulso hasta las últimas consecuencias, esperando que Obama sea capaz de frenar a Merkel, en caso de que hiciera falta.
Que Europa  conserve el corralito en Grecia, constituye también una permanente medida de presión, que tampoco servirá de nada, si Tsipras, como parece, se mantiene en sus trece, sabiendo como sabe, que no solo depende ya de Bruselas, el desarrollo de estas negociaciones.
Entretanto, el Presidente griego se ha grajeado la simpatía de todos sus adversarios políticos, lo que hace que en este momento Grecia sea un país unido al que será muy difícil derrotar, incluso teniendo en cuenta las peripecias que los ciudadanos se están viendo obligados a vivir.
 Sinceramente, pensamos que a Europa no le queda otra opción que ceder y lo más probable es que incluso haya de aceptar una quita que libre a Grecia del yugo férreo que Merkel se niega a quitar de su cuello.
No se debe perder de vista lo que pueda ocurrir al otro lado del Atlántico y jugar con la posibilidad de expulsar a Grecia de la zona euro, no parece ser una solución que nadie contemple, por lo que tendría de peligrosa.
Entretanto, es la sociedad helena la que sufre de manera terrible la presión impuesta por sus acreedores, aunque ahora, parece dispuesta a resistir cualquier eventualidad sin romper su unidad, después de la alegría de haber mantenido la dignidad y su identidad como Estado.

Lo que ocurra los próximos días será crucial, no solo para el futuro de esta gente, sino también para el nuestro.

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